Immanuel Kant, filósofo: “La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte”

El pensador Kant ha cobrado relevancia en tiempos recientes a raíz de una reflexión sobre la paciencia, entendida por el filósofo como una forma silenciosa de disciplina para no venirse abajo.

Retrato de Immanuel Kant.
Retrato de Immanuel Kant.
Foto: Wikimedia Commons.

Con el estrés y la ansiedad que provoca la vida moderna llena de incertidumbre, y la constante necesidad de la inmediatez, la filosofía se vuelve un refugio para preservar la tranquilidad interior. Es por ello que una reflexión del filósofo Immanuel Kant acerca de la paciencia adquiere tanta importancia en la actualidad: "La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte".

Al igual que en la contemporaneidad, a este pensador prusiano de la Ilustración también le tocó transitar momentos inestables y de cambios en la historia, por lo que esta frase acerca del autocontrol se vuelve relevante hoy en día como una herramienta para encontrar la felicidad.

Transitar tiempos de cambios

Tal y como está ocurriendo en la actualidad, Kant (1724 - 1804) vivió una época de cambios en el mundo, en la que se produjeron eventos históricos como la Revolución Francesa o la creación de Estados Unidos. En ese contexto, este filósofo se dedicó a cuestionar los procesos que se desarrollaban en su época y cómo estudiar la manera de vivir la vida.

Aunque Kant vivió en pleno auge de la Ilustración, sostenía una mirada pesimista: consideraba que el aumento del conocimiento no necesariamente llevaba a una mejora del mundo, sino que las antiguas estructuras de poder simplemente eran sustituidas por otras nuevas, indica National Geographic.

Las ideas de Kant fueron consideradas una inspiración inicial para la formación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), según la DW, considerando que en su ensayo "La paz perpetua" argumentó a favor de una "federación de naciones".

De acuerdo con la filosofía de Kant, si todos actúan de forma egoísta y sin consideración por normas reconocidas como justas, la vida en común se desordena y termina pareciéndose a una jungla, indica el portal CuerpoMente. Es por ello que, según Kant, un organismo que reuniera a todos los países podría servir para resolver conflictos y evitar guerras.

Retrato de perfil de Immanuel Kant.
Retrato de perfil de Immanuel Kant.
Foto: Wikimedia Commons.

La paciencia como arma frente a los poderosos

Kant predicaba acerca de la importancia de la paciencia ante el poder y la soberbia, según el mismo medio. Este pensador invitaba a considerar la paciencia como estrategia de vida de las personas más débiles.

Su percepción de la paciencia no significa soportar cosas con resignación, sino que definía a la virtud como la fortaleza de una persona para cumplir con el deber, incluso cuando esto va en contra de sus propias inclinaciones, según CuerpoMente. Es decir, no permitir que el enojo, el temor, el apuro o el confort influyan en las decisiones.

Sugiere que la paciencia carece del ímpetu propio de la valentía, clasificándola más como una facultad de resistencia pasiva. Según la visión kantiana, esta virtud no busca el reconocimiento ni el heroísmo, sino que se manifiesta como la disciplina silenciosa para mantenerse en pie.

El peligro de dejarse dominar por la impaciencia

Es por esta razón que Kant se paraba en las antípodas de quienes se dejan llevar por las pasiones en lugar de la razón. Según CuerpoMente, Kant consideraba la emoción como el agua que rompe una represa y arrasa con todo, y a la pasión, como un río que excava un sauce cada vez más hondo, incluso llegando a categorizar a las pasiones como "tumores cancerosos" para la razón.

Imagen de Immanuel Kant.
Imagen de Immanuel Kant.
Foto: Wikimedia Commons.

Las enseñanzas de Kant señalan que la verdadera fortaleza no se demuestra reaccionando instantáneamente para imponer autoridad, sino lo contrario: quien posee poder, recursos o posición y aun así no logra esperar, escuchar o controlarse, deja ver una debilidad interna.

Debido a ello, con la frase de Kant citada en este texto, el filósofo intentaba expresar que la impaciencia de alguien fuerte puede dejar entrever que su solidez es más externa que interna. En cambio, la paciencia del débil puede convertirse en una forma discreta pero profunda de resistencia.

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