Matías Catán sin filtro tras su paso por "Gran Hermano" y sus enfrentamientos: “Me fui con las botas puestas”

El primer hombre eliminado del reality habló de su salida, defendió su juego, reveló qué siente por Melanie y lanzó una advertencia sobre lo que pasaría si entra en el repechaje.

Matías Catán.
Matías Catán.
Foto: Ignacio Sánchez.

Es jueves al mediodía y hace apenas 10 horas que Matías Catán recuperó su celular y empezó a ponerse al día con lo que pasó afuera de la casa de Gran Hermano Uruguay. En este tiempo recibió cientos de mensajes, descubrió que muchos de los que votaron para que se fuera del reality de Canal 10 ahora le piden fotos, y comprobó que la polémica que generó durante su estadía no se tradujo necesariamente en rechazo. “La gente ama odiar a los personajes”, resume.

Catán fue el primer hombre eliminado del reality que conduce Eduardo “Colo” Gianarelli. Adentro se convirtió en uno de los participantes más visibles por su intensidad, sus enfrentamientos y su manera directa de decir lo que pensaba. Afuera, en cambio, empezó a encontrarse con otra lectura de su paso por el programa: hay quienes lo cuestionaron durante la competencia, pero ahora lo saludan, lo felicitan y hasta piden que vuelva.

En charla con El País, el exconcursante repasó las razones por las que cree que perdió el versus frente a Facundo, defendió su forma de jugar y reconoció que confundió el liderazgo con una posición de poder dentro de la casa. También habló de su relación con Melanie, respondió a las críticas que recibió en redes sociales y explicó por qué prefiere haberse ido “con las botas puestas” antes que pasar desapercibido.

—¿Qué te pasó cuando saliste y empezaste a ver la reacción de la gente?
—Estoy recibiendo muchos mensajes, pero al final no hay tanto hate. Te lo juro. Tengo todo esto sin contestar y después solicitudes de gente que me pone “sos un capo”, “aguante Catán”, “mi querido Catán”. Hay muchos mensajes. Después me paran y me piden una foto, me dan un abrazo. Capaz que a la gente le gusta la polémica, pero hasta ahí.

Matías Catán.
Matías Catán.
Foto: Ignacio Sánchez.

—La gente ama odiar a los personajes.
—Pero después ve que la casa está tranquila y te quiere meter de vuelta. Y yo les digo: “No me podés meter de vuelta, ya me sacaste”.

—¿Sentís que no se entendió tu manera de jugar?
—Es que no hay un personaje, porque soy yo. A veces digo lo que pienso sin filtro. En la vida no tengo una cámara, pero cuando estoy con alguien que no conozco tanto, obviamente me voy a cuidar más. En la casa estuve tranquilo las primeras 24 o 48 horas y después me tuve que defender. También había que picar un poco.

—Fuiste picante en el debate cuando saliste.
—Fue el programa más visto y yo dije: “¿Por qué me voy a callar si mi esencia no es callarme?”. Entonces empecé a repartir y les dije: “Vamos a atenderlos de a uno”. Porque soy divertido así, a mí me chupa un huevo lo que piensen de mí. Ya está, es mi personalidad.

—¿Te divertiste adentro de la casa?
—Yo estaba muy bien. Fui muy feliz, no tuve un día malo. Vi que mucha gente lloraba o pedía asistencia. A los que lloraban y se sensibilizaban, yo los acompañaba, hablaba con ellos y trataba de ayudarlos. Soy una persona que motiva y también quiero rescatar esa parte: el motivador, el coach. Hice un curso de coaching empresarial, también soy licenciado, tengo toda una formación que me aporta. El otro día vi un video que me subieron de la motivación diaria de Catán, en el que decía: “Tranquilo, respirá. No tuviste una mala vida, solo un mal día”. Y yo iba tirando besos a la gente.

Matías Catán.
Matías Catán.
Foto: Ignacio Sánchez.

—Sin embargo, desde afuera se te veía como alguien que confrontaba constantemente.
—Yo no hacía nada a nivel físico ni estaba todo el tiempo indicándole cosas a los demás. Yo hacía la mía, pero cuando tenía algo para decir era punzante. Siempre fui para adelante, nunca fui por detrás. Eso se vio todo. Mi comunicación capaz que fue asertiva porque el mensaje era directo. Cuando te hablo, te hablo así, directo, y a veces un poco más fuerte. Puede parecer que te estoy hablando de una forma violenta, pero nunca le falté el respeto a nadie ni hablé mal. Hay gente que termina diciendo “cobarde”, “«cagón” o empieza a putear. Eso no es un argumento, es no saber manejar el idioma español.

—¿Creés que tu intensidad te jugó en contra?
—Creo que perdí contra mí mismo en el versus. No pude calibrar la intensidad ni la forma de comunicarme. A veces decís: “¿Qué es bajar el perfil?”. ¿Bajar el perfil es dejar de ser uno? ¿Qué hago si bajo el perfil? ¿Me aburro? Hubo una semana en la que me fui a otro cuarto y los chicos me llamaron: “Volvé al cuarto celeste, que falta el prócer”. Me decían que era un embole, que querían que hiciera juegos en la noche. Entonces, ¿cómo voy a bajar el perfil si me lo están solicitando?

—¿También te jugó en contra que te vieran como un líder?
—Sí. En un momento me consideré líder y me dijeron: “Vos sos el líder de los hombres”. Después se te va la mano. Yo me fui a dormir al cuarto de las chicas con Mela.

—También perdés, quieras o no, un poco la relación con la realidad, porque te dicen “el prócer”, “el líder”, y te lo terminás creyendo.
—Acevedo se fue solo y en las redes se está diciendo que yo lo saqué. No quiero tocar ese tema: se fue solo. Había un tipo que preguntaba si podía volver y yo le dije: “¿Cómo vas a volver a un lugar donde nadie te echó? No es mi cuarto, no es mi casa, así que no me tenés que pedir permiso. Volvé tranquilamente”. Después, cuando se fue a dormir al cuarto de las mujeres porque los hombres no lo dejaban dormir, le dijimos Mela y yo: “Tenemos un lugar de acogida, la camita calentita, la sopita”. Era un chiste, pero lo cuidábamos.

Matías Catán.
Matías Catán.
Foto: Ignacio Sánchez.

—¿Qué pensás de los participantes que desde afuera parecen favoritos, pero adentro no hacían demasiado?
—Los personajes que ustedes creen que van a ser finalistas o favoritos del público, para nosotros no pinchaban ni cortaban dentro de la casa. Había personas que no estaban haciendo nada, literalmente. Esperaban que yo u otra persona propusiera una actividad o que Gran Hermano llamara para hacer algún juego. Por eso espero que ahora, con mi salida, se puedan ver las personalidades a la luz. Capaz que algunas quedaban opacadas sin querer. Por eso yo prefiero irme con las botas puestas, habiendo hecho cosas, antes que pasar desapercibido. Era muy difícil para mí pasar desapercibido porque me buscaban igual. No era odiado dentro de la casa, era más afuera. Yo me llevaba bien con todos. Y aplaudo hasta al que no quiero que gane, porque tengo un tema de respeto y de competencia que viene del deporte. Si pierdo, te doy la mano y te digo: ojalá que seamos finalistas.

—Tai hizo la espontánea la primera semana, y te votó a vos. ¿Crees que se acordaba que había estado en un video de la banda Ohana, donde eras el productor?
—No me acordaba que había estado en el video. Era chiquita, rubia, y ni me di cuenta que era ella.

—¿Qué te pasó con Bruno? Hubo varios cruces entre ustedes.
—A mí Bruno me parece un tipazo. Tenía una postura distinta. Yo le explicaba cómo iban a ser las cosas y después le decía que la gente no iba a bancar determinadas actitudes. Para mí, que alguien cambie de postura cuando su mejor amigo entra en placa con él es algo que no toleraría, por un tema de valores. La lealtad y la traición son moneda corriente ahí adentro. Yo me voy tranquilo porque nunca traicioné ni fui desleal a alguien a quien le dije que no iba a traicionar.

—De todas formas, llega un momento en que vas a tener que votar a tus amigos. Y leal tenés que ser con vos mismo.
—Y yo fui leal a mí, con mis luces y mis sombras.

"Gran Hermano Uruguay".
Catán y Malenie en "Gran Hermano Uruguay". Foto: Captura.

—¿Cómo viviste la relación con Melanie?
—Creo que tenemos sentimientos muy fuertes con Mela que tenemos que evaluar cuenao esté afuera de la casa. Fue todo real y hay mucho amor. Si hay hate hacia mí y Melanie es porque no entendieron que no hay que meterse con una pareja o un vínculo que no conocen. Una cosa es estar 24 horas juntos y otra cosa es el día a día afuera. Yo me levantaba con Mela, dormía con ella, charlábamos. Nunca le falté el respeto, siempre nos cuidábamos y traté de cuidar su imagen. Ella tiene una familia afuera. Si yo tengo una familia afuera, también quiero que me cuiden. Ahora hay que evaluar qué vamos a hacer cuando ella salga. Ahí vamos a ver quiénes somos nosotros dos. Claramente hay una parte de estar encerrados, ser 24 horas juntos y competir. Vos no estás con tu pareja o tu vínculo todo el día, grabado y compitiendo.

—¿Te molestó que Melanie te votara?
—Yo siempre quería que ganara ella la prueba de líder si no la ganaba yo, y después yo siempre la iba a salvar. Por eso capaz que hay un tape en el que digo: “Bueno, si no me salvás, se termina todo”. Pero era un mimo. Era como decirle: “No dejes tirado a Catán ahora, porque si me dejás tirado, la casa me va a ver más vulnerable y débil”. Se lo dije después de que me salvó, no antes. Nosotros teníamos un juego en el que ella tenía que llegar al 100% de confianza conmigo. Yo le preguntaba: “¿En cuánto estoy ahora?”. Y me decía: “En un 75”. Cuando me votó y me lo dijo yo reaccioné súper excitado. Le callé la boca a ella y al público, porque estaban esperando otra reacción. Me puso feliz que me hubiera votado. Yo necesitaba ir a un versus. Los que salimos campeones, o los que queremos salir campeones, tenemos que ganarles a alguien.

—¿Te sorprendió enterarte de que el community manager de Melanie hizo campaña para que te fueras?
—No sabía. Me parece muy raro. No comparto hacer una campaña contra mí porque la amé mucho y tenemos un vínculo lindo. Desde que salí estoy haciendo campaña por Melanie. La gente me dice: “Alejate de Melanie, no es para vos”. ¿Cómo saben que no es para mí? ¿Qué hablan? No la vivieron. Yo soy un todo, y Melanie es un todo. Mela pasó por situaciones muy fuertes y a veces usaban esa información para reprimirla. Yo no quiero que pinten a un Catán contra Melanie, y menos que lo hagan los propios seguidores de ella. Melanie siempre decía: “Amo a Catán, quiero que me conozca mi familia y vamos a cuidar al pavo real afuera”. Es raro. Espero que con esta nota, o en algún momento, se acerquen y podamos hablar de tú a tú.

—¿Cómo te sentís con las críticas que recibiste en redes sociales?
—Estoy tratando de contestar el hate y de limpiar el apellido, pero no por mi padre, sino por el legado. Estás puteando a alguien que no conocés, y eso también es parte del juego. Yo me expuse y por eso me río. Hablo con Gastón, con la Yipio, con quien sea, y te juro que si ves el video me ves sonriendo. Solo me enojé cuando me tildaron, o dieron a entender, que era homofóbico. Homofóbico, un carajo. Lo de “mariposa” no se lo dije yo a Acevedo; se lo terminó diciendo Fabricio, y está en el tape. Yo le dije que “estaba mal, pero no tan mal” para venir de Fabricio, porque es una persona cancelable. Podría haber dicho una barbaridad mucho más grande. Eso no quiere decir que esté bien. Yo respeto a la comunidad y al colectivo trans. Fabricio tampoco es homofóbico. Adentro dormía con nosotros y contaba historias personales, nos reíamos juntos. Hay cosas que pasan dentro de la casa que, cuando salís, tenés que poner en contexto.

Matías Catán.
Matías Catán.
Foto: Ignacio Sánchez.

—¿Cómo fue volver a estar solo después de pasar tanto tiempo encerrado?
—Es muy difícil. Pasás de estar con 16 o 21 personas a estar solo en un hotel. Si bien estaba una productora o la psicóloga acompañándome, después el que duerme solo sos vos. Ahí manejé bien mis demonios. Me dije: “Mati, esto fue un juego. Vos no sos tan así. Es una competencia”. Después me alimenté bien. Siempre comí bien y entrené. Hice las cosas que tenía que hacer. Me falta jugar un tenis. Antes de entrar salí campeón de un torneo de tenis que quería ganar. Así que creo que tengo el año soñado. No importa el resultado. En este momento están diciendo que es “el Gran Hermano de Catán”. Vos lo escuchás en la calle.

—Eso al ego suma pila.
—Yo no necesito tanto ego porque ya tengo amor propio, pero, quieras o no, me sacaron y me querían adentro de vuelta.

—¿Qué aprendiste sobre el juego al verlo desde afuera?
—Yo les decía a los compañeros que había que ser memoriosos. Acevedo no caía y para nosotros había hecho cosas horribles. Después nos dimos vuelta y pensamos si Jazmín y Acevedo estaban haciendo una jugada. Pero ahora Acevedo me gusta mucho en el juego. Es un pibe que habla con todos y después te tira dos votos a Gustavo, cuando Gustavo es el único que lo está defendiendo.

—¿Qué errores cometiste vos?
—Mi único problema fue subestimar a muchos participantes. Y capaz que también subestimé a Matías, que en un momento lo veíamos medio flojito y terminó haciendo una buena jugada. Yo le decía que era muy cauteloso, que siempre me mandaba a mí a hablar, y que eso era inteligente. Pero también le dije que cuando tocara placa en un versus iba a quedar expuesto. Dos días después fue a la prueba de líder, la ganó e hizo la jugada que terminó manteniéndome en placa. Tengo que hacer una autocrítica. Ayudé a mucha gente a abrir los ojos y capaz que tenía que haberme callado más. Les daba la oportunidad de reaccionar. Terminé ayudando al prójimo y después Catán era el malo o el bueno, según cómo se mirara. Yo ayudaba a Facu, por ejemplo, que estaba pasando mal. Me decía “ok, father, ok, papá, te escucho”. Yo lo mimaba, lo abrazaba. Después salió en televisión y dijo que Catán y Esteban eran los únicos que lo estaban ayudando. Yo le decía: “Tranquilo, acá tenés un compañero”. Pero después se dan vuelta y así no funciona. Yo, si ayudo, también espero que me ayuden. Melanie me decía que mucha gente no quiere ser ayudada y que no tenés que meterte. Hay algo en mí de paternar y en Melanie de maternar. En un momento nos sentábamos juntos a la mesa y sentía que estábamos controlando la casa de forma positiva. Pero a la casa no le gusta que la controlen. Entonces te ataca.

—¿Te quedó la sensación de que el público no entendió tus estrategias?
—Sí. Ellos jugaban más con el público y yo jugaba más conmigo y con el control de la casa. Capaz que el público tenía que ver al Mati humilde. Le faltó eso al espectador: que yo explicara por qué hacía las cosas. Me veían decir una cosa, otra, otra, y capaz que tenía que ir al streaming o al confesionario y explicar más. Lo terminé haciendo la última semana y ya fue tarde. Vos no te das cuenta porque estás ahí 24 horas. Para mí, todo lo que hablaba ya le llegaba al espectador. No sentía que tenía que reforzarlo.

—¿Qué te pareció que algunos participantes empezaran a jugar más fuerte después de tu salida?
—Me parece bien. Pero no es que estaban muy arriba, estaban muy abajo. Ahora, con mi salida, capaz que se ven más. Yo agrupé a gente y le di un motivo para jugar. Hasta les puse un nombre a los grupos. Dije: “Este grupito son los kids”. Yo tengo una creatividad en la mente que a veces puede más que yo. Me quiero divertir. En un momento empecé a imaginar cosas con paranoia porque no recibís información. Te pasan canciones a la mañana y empezás a interpretarlas. Pasaban una canción que decía: “No pudieron con Bruno”, y pensaba que era un mensaje. Después sonaba “Another Brick in the Wall”, y con eso de “Hey, teacher, leave the kids alone”, y yo ya estaba leyendo la situación de dejá a los kids. Estás ahí, no tenés otra cosa.

—¿La relación con Melanie también te ayudó a sobrellevar el encierro?
—Sí. Un vínculo estable dentro de la casa te da cierta salud mental y compañía. Y te da también tener sexo, que a mí me gusta. Chau. En un momento, para mí, con Mela hicimos el amor; no era solo sexo, te lo juro. Fue una relación de tres semanas, pero con la intensidad de estar 24 horas juntos. Nos cuidábamos porque ella tiene una familia afuera, estaban las cámaras y todo. Había consentimiento, eso no lo muestran, pero había amor. Siempre esperamos a que la gente se fuera a dormir o buscábamos un espacio donde no hubiera nadie. También para cuidar a los otros, porque no tienen por qué vernos. Pero los de afuera tienen que entender que, si estuvieran adentro y les gustara alguien, ¿qué van a hacer? ¿Mirarse a los ojos? Es la vida, es la vida.

—¿Por qué creés que proyectabas una imagen de narcisista?
—¡Qué fuerte! ¿Yo te parezco narcisista ahora que me conocés? Hay cosas que digo en chiste. “Me los cargo al hombro”, “me los como en dos panes”. ¿Qué querés que haga? ¿No hay humor en esta vida? Yo no dudo de que algunas cosas puedan sonar narcisistas, pero no me creo todo eso. En un momento estaba tan empoderado con el discurso y me habían dicho que me la creía un poquito. Pero si con eso genero amenaza, temor y consigo que dejen de votarme, y puedo controlar a un grupo, estoy hecho. Además, yo no lo llamo narcisismo, lo llamo tener mucho amor propio, cosa que otros no tenían. Pero sí, capaz que subestimé a muchos participantes.

—¿Volverías a entrar si hubiera repechaje?
—¿Por qué no? Un Catán de nuevo en la casa los destruye emocionalmente. Si se va Gustavo, si se va Melanie, si se va Laura, ¿quiénes quedan? Gente que está toda junta y que no entiende los conflictos internos. Se van a generar otros conflictos, porque hay grupos diferentes, pero no puede ser que el cabeza de un bando ya se haya ido tan rápido. Primero se van los soldados. Mi idea era mostrarme lo más fuerte posible, ser el cabeza. Agrupé a los demás y les di un motivo para jugar. Ahora, ¿qué motivo tienen? Si hay repechaje, ¿por qué no? ¿Por qué no?

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