Una fábrica de baterías que operó hace años en Malvín Norte dejó como rastro una contaminación de plomo en el suelo de una zona puntual del barrio que hoy genera dolores de cabeza al Municipio E y a la Intendencia de Montevideo (IMM), puesto que la comuna tiene proyectado hacer justo en esa área una plaza y obras de construcción de calles para facilitar a los pobladores del exasentamiento El Progreso que fueron realojados precisamente en ese sitio.
El asunto genera preocupación natural por la exposición a la que está expuesta la gente que vive en los alrededores de la calle Lapeyre —que es donde está concentrado el problema— pero, además, como se verá más adelante, porque los valores registrados de contaminación resultaron mucho más altos —llegaron a niveles considerados alarmantes— que los que originalmente se preveía.
Esto llevó a que la alcaldesa del Municipio E, Mercedes Ruiz (ver recuadro) solicitara una reunión al intendente de Montevideo, Mario Bergara, quien la recibió a inicios de este mes para discutir este tema junto con su director de Desarrollo Ambiental, Leonardo Herou.
La preocupación de Ruiz tiene que ver con los planes que tiene la comuna para esa zona, si se piensan tomar medidas y, sobre todo, que no se avance con las obras sin las debidas precauciones, relató a El País.
La situación, documentada en un expediente de la propia IMM, es "grave" a partir del momento que el Servicio de Evaluación de la Calidad y Control Ambiental de la IMM constató, el pasado 6 de octubre, que hay una "contaminación significativa y extrema", reclamó por su parte el senador nacionalista Martín Lema, que elaboró una exposición escrita sobre este caso, dirigida a la comuna y a los ministros de Salud Pública y Ambiente.
"La exposición al plomo puede causar daños neurológicos, alteraciones del desarrollo cognitivo y del aprendizaje en niños, así como efectos renales, hematológicos y cardiovasculares. Las mujeres embarazadas y los niños constituyen grupos especialmente vulnerables", argumentó Lema en su escrito, fechado este 29 de octubre, y al que accedió El País.
Allí advirtió además, antes de pedir que se frenen los planes que tiene la comuna, que "la remoción de suelos contaminados durante las obras puede dispersar polvo y partículas con plomo y favorecer su ingreso a viviendas y espacios de uso cotidiano", y que "se ha informado de niños jugando y ropa tendida cerca de excavaciones activas".
"La magnitud de la contaminación impone la actuación coordinada de la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Ambiente —cuestionó—. No podemos esperar que se dañe la salud de la población para adoptar medidas urgentes de protección".
Por eso, y en función de que en ese sitio fueron avistados obreros haciendo trabajos preparativos, Lema solicitó "la suspensión preventiva de las obras, excavaciones y movimientos de tierra que puedan remover o dispersar material contaminado en la calle Lapeyre y el predio de la futura plaza, hasta que se acredite técnicamente que su ejecución no genera riesgos inaceptables para los habitantes".
El senador pidió por último que se "delimiten, señalicen y aseguren los sectores afectados"; que se "adopten medidas urgentes" para contener la situación; que se lleve adelante "una evaluación sanitaria urgente de los vecinos potencialmente expuestos, con especial atención a niños y embarazadas, incluyendo las determinaciones de plomo en sangre y el seguimiento clínico que el MSP considere pertinentes"; y que se "informen públicamente los resultados de los estudios, las medidas de protección y los riesgos que tiene para la salud de la población que habita la zona".
El País consultó a Herou al respecto, pero el jerarca señaló que quien podía dar una respuesta sobre el caso era Marcelo Roux, director de la División de Espacios Públicos y Edificaciones. Este último dijo que lo que la IMM tenía "para decir del espacio público de Lapeyre" eran tres cosas bien determinadas.
La primera, que "las obras de la plaza no se iniciaron aún". La segunda, que antes de comenzar con las obras hay una etapa que "consiste, justamente, en el tratamiento del suelo". Y, finalmente, que "las obras de la plaza están pensadas contemplando la situación y garantizando un espacio totalmente seguro para los usuarios".
Cronología de un problema
La primera evaluación sobre la contaminación en esta área data de 2008, cuando se encontró que había 2.600 mg/kg de plomo y cromo, con lo cual aquel estudio concluyó que el terreno no era apto para uso residencial, según consta en el expediente abierto sobre este caso. Los valores permitidos actualmente para la construcción de viviendas son de 200 mg/kg.
Se volvieron a tomar medidas en 2013 y entonces los valores no superaron los parámetros tolerados, pero sí se encontró alta presencia de plomo en 2017 y luego en 2019 y 2020, cuando el Estado tenía en proceso el realojo del asentamiento El Progreso, que se concretó entre 2024 y 2025 —previo tratamiento con apatita, un químico que se aplica para reducir los efectos negativos del plomo.
Pero la alerta se desencadenó este año, en el momento que el municipio decidió encarar una tarea que debía del período anterior: la construcción de la calle Lapeyre.
Los valores fueron, dentro de todo, normales, pero al momento de iniciar las excavaciones, relató Ruiz, los obreros encontraron que la tierra tenía un extraño color "anaranjado".
En respuesta, el Municipio encargó entonces —en setiembre— a un laboratorio privado la toma y el análisis de 18 muestras. Los resultados fueron preocupantes: se detectaron entre 2.943 y 143.468 mg/kg de plomo, entre 15 y 717 veces el valor de referencia residencial de 200 mg/kg, según el punto de medición.
La IMM volvió a hacer cateos el 6 de octubre, y uno de ellos registró 163.275 mg/kg, lo que implica haber superado más de 800 veces el valor máximo tolerado.
El reclamo de Mercedes Ruiz, Municipio E, apunta a que la comuna tome cartas en el asunto cuanto antes. “Me reuní con el intendente y el director de Desarrollo Ambiental para ponerlos al tanto de la problemática u pedirles que se tomaran las medidas necesarias para cuidar a la población y a los trabajadores”, dijo a El País la dirigente nacionalista.
“Nuestra preocupación es que de continuar con las obras, se haga de forma responsable”, agregó.
Sin embargo, manifestó que “a pesar de los informes y las reuniones mantenidas”, lo que observó es que “la IMM está avanzando” con la construcción planificada.
“Vimos a las empresas adjudicatarias en la zona de las obras, lo cual nos preocupa”, dijo Ruiz, que concluyó: “Esperamos que se esté tratando este tema con seriedad y tomen los recaudos para evitar daños ambientales y a la salud”.