El viaje místico de Hugo Soca a Perú y la experiencia espiritual que lo conmovió: “Agradecí y lloré”

El chef y comunicador viajó a Cusco para conocer la cultura andina más allá de los circuitos turísticos. Entre pueblos, tejidos y paisajes, tuvo un encuentro con los Q’eros que lo llevó a mostrar su faceta menos conocida.

El encuentro de Hugo Soca con los Q’eros, a 4500 metros de altura en Perú.
El encuentro de Hugo Soca con los Q’eros, a 4500 metros de altura en Perú.

Hugo Soca volvió a Perú, un país con el que mantiene un vínculo desde hace más de una década y al que regresó con una premisa clara: alejarse de los clásicos circuitos turísticos para conocer su historia, su cultura. su gastronomía, y, sobre todo, a su gente.

“Hace muchos años conecté con Perú. Mi primer experiencia fue hacer pasantía y aprender la cocina autóctona en Lima en 2012. Luego de esa experiencia me llevó a conocer diferentes regiones, Iquitos, Máncora, vivir con chamanes en el Amazonas”, escribió el comunicador de Canal 4 en su muro de Instagram días atrás, al comenzar esta nueva aventura.

Esta vez, el destino fue Cusco. Su recorrido incluyó el Templo del Dios Sol, al que definió como “mágico”; Huayllarcocha, donde visitó Munay Wasi, un centro artesanal de textiles y camélidos andinos; y Pisac, pueblo que consideró que tiene “un encanto espectacular”.

En Huayllarcocha conoció el trabajo de una cooperativa de artesanos dedicada a la producción de prendas de lana de alpaca, baby alpaca y llama. También llegó hasta Chinchero, donde visitó una cooperativa de mujeres rurales que procesa lana de alpaca, llama y oveja y realiza teñidos naturales. En ambos lugares destacó el valor de conocimientos que se transmiten de generación en generación.

“Y eso es parte de lo que vine a buscar a Cusco: no solamente conocer lugares, sino acercarme a su gente, a sus costumbres y a una cultura que mantiene vivo el vínculo con la tierra y con sus orígenes”, escribió.

El recorrido también incluyó Pisac, cuyo legado inca se remonta al siglo XV, y Machu Picchu, una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Desde allí, Soca compartió imágenes del paisaje y destacó la arquitectura y la cultura de quienes construyeron la ciudadela.

“Llegué a este pueblo mágico donde la energía es increíble. Nos tocó un día nublado pero igual se disfruta con niebla o lluvia de esta vista mágica”, contó en uno de sus videos. También destacó la visión y los conocimientos de los incas.

La emoción de Hugo Soca en la cima de El Abra Málaga

En otro momento del recorrido llegó hasta El Abra Málaga, a 4.500 metros de altura, y desde allí compartió un video entre lágrimas, emocionado por haber alcanzado uno de los puntos más altos de su viaje.

“Estoy en las montañas más altas de Cusco, a 4500 metros de altura, es increíble, no puedo creer haberlo logrado y compartirlo con todos ustedes, mi querido Uruguay. Para mí es una experiencia única”, expresó.

En el video volvió a hablar de su costado aventurero y espiritual y de su manera de disfrutar la vida: “Me encanta lo místico y la aventura. Saben que soy multifacético. Me gusta vivir, vibrar, sentir, emocionarme, transmitir, comunicar, cocinar, el deporte. Me gustan tantas cosas. ¿Y saben qué? Todo lo disfruto y siempre voy en busca de todo eso que me gusta disfrutar”.

“Por eso siempre les digo, ‘anda en busca de lo que te haga feliz’, que nada te detenga. Hay que poner garra pero se puede. Siempre soñé ir por más y hoy estoy acá”, concluyó.

El encuentro con los Q’eros

Hugo Soca junto a una integrante de los Q'eros, en lacima del nevado Verónica.
Hugo Soca junto a una integrante de los Q'eros, en lacima del nevado Verónica.

Pero el momento más especial del viaje llegó cuando Soca se alejó todavía más de los circuitos tradicionales y llegó hasta la cima del nevado Verónica, a unos 4.500 metros de altura, para encontrarse con los Q’eros, una comunidad andina de habla quechua reconocida por preservar saberes y prácticas ancestrales.

Fue allí donde decidió compartir una parte de su personalidad que, según reconoció, no todos conocen.

“Hay una parte de mí muy espiritual que quizás muchos de ustedes no conocen. Me acompaña desde niño, me hace emocionarme con pequeños gestos y creer que algunos encuentros llegan a nuestra vida por alguna razón”, escribió.

El encuentro lo movilizó especialmente. “Hoy escuché, agradecí, me emocioné y también lloré”, contó.

Detrás del Hugo que el público conoce —el que trabaja, cocina, se ríe, hace deporte, hace televisión y comunica—, dijo, existe también otra faceta: la de alguien que siente, sueña y se deja sorprender por la vida. “Esta montaña me dejó paz, gratitud y una emoción que me llevo conmigo”, expresó.

Y concluyó con una reflexión que resume el espíritu de este viaje: “Compartir esto es una manera de dejar que conozcan una parte de mí que quizás hasta hoy no todos conocían”.

El acercamiento de Soca a la espiritualidad no es nuevo. En 2022, durante una visita a PH (Canal 4), contó que había atravesado un período particularmente difícil durante la pandemia y que decidió viajar a la selva amazónica para convivir con chamanes.

Permaneció allí casi un mes, sin luz, durmiendo en el piso y compartiendo las mismas comidas que la comunidad, sin jabón ni pasta de dientes. “Fue una experiencia increíble”, había relatado.

En aquel momento contó que el viaje llegó después de un año especialmente duro, marcado por varias pérdidas y por ataques de pánico. Según explicó entonces, encontró herramientas para atravesar ese proceso en la energía chamánica y el reiki, además de recurrir a una psiquiatra para tratar la ansiedad.

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