Un ejemplar cuesta dos centésimos. A los lados del nombre del diario, un aviso ofrece cigarros Partagás y otro, las flores de La Orquídea. Debajo, el general francés Gouraud besa una bandera y los titulares hablan de una guerra que todavía no ha terminado. Es sábado 14 de setiembre de 1918 y El País sale por primera vez a la calle. En sus diez páginas hay noticias de los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, discusiones políticas, carreras de caballos, una cartelera de teatro y anuncios de discos del dúo Gardel-Razzano.
Este lunes 14 de setiembre se cumplen 108 años de aquella edición inaugural y, para celebrarlo, El País invita a sus lectores a recorrerla en el PDF que acompaña esta nota. La versión digitalizada corresponde a una réplica publicada en 1990, por los 72 años del diario; el ejemplar original se conserva en la Hemeroteca del Palacio Legislativo. La reproducción incluye en portada un texto de aquel aniversario, "Nuestro homenaje", que presenta la primera página como "nuestra acta de nacimiento".
La cabecera presenta a los directores Leonel Aguirre, Washington Beltrán y Eduardo Rodríguez Larreta, y al administrador Carlos Alfredo Beltrán. La redacción y la administración funcionan en Ciudadela 1400. Una suscripción mensual cuesta 80 centésimos en Montevideo. Para los telegramas alcanza una dirección: PAIS.
"Las garras del 'Tigre'" encabeza una crónica sobre Georges Clemenceau, entonces presidente del Consejo de Ministros de Francia, y sus respuestas a los socialistas en la Cámara de Diputados. Otro titular anuncia las “Sensacionales revelaciones del Príncipe Lichnowsky”, último embajador alemán en Inglaterra. En la mitad inferior, "Artes y Letras" comparte espacio con una imagen del monumento a Bartolomé Colleoni. Un recuadro ofrece lentes; otro, clases de piano.
"Artes y Letras" resume su propósito en una frase: "Democratizar la cultura". El País sostiene que el arte debe llegar “al corazón de las multitudes” y anuncia una sección diaria dedicada a las obras de los grandes maestros, los museos, la pintura, la música y las letras. También reivindica el cuento ameno y la anécdota instructiva: formas de acercar la cultura más allá de las aulas y los museos.
En la tercera página, el diario anuncia un contrato para recibir el servicio telegráfico de La Nación de Buenos Aires. A pocos centímetros, "Avisadores, disculpen" explica que la demanda publicitaria superó sus cálculos y algunos anuncios quedaron afuera.
"Nuestro rumbo" presenta una declaración de principios: "Claro y franco es el camino que debemos seguir". El editorial defiende el sufragio libre como "base y condición de la efectiva democracia". Su tono es combativo: cuestiona el uso partidario de los recursos públicos, reclama respeto por los dineros del Estado y rechaza que se imponga una fe oficial.
Hay, además, ficción por entregas. Bajo el título Nuestro folletín, se anuncia Tarzán, el hombre mono, con una traducción realizada especialmente para El País. El texto promociona el éxito de la novela de Edgar Rice Burroughs en Estados Unidos y promete una trama cuyo desenlace "nadie —ni la imaginación más sutil— puede adivinar". Para seguir las aventuras de Tarzán no queda otra que esperar al día siguiente.
En la cuarta página, los escenarios tienen su espacio. Una extensa crítica se detiene en 1810, el poema dramático de Yamandú Rodríguez, que se representa en el teatro 18 de Julio. La cartelera informa que el poeta fue llamado a escena repetidas veces y adelanta Americanos en París, de Ítalo Perotti. En el Politeama hay una matiné infantil con reparto de juguetes y bombones a cargo del clown Finistre.
Esa noche, además, Arthur Rubinstein se despide del público uruguayo en el teatro Urquiza, en la esquina donde hoy está construido el Auditorio Nacional Adela Reta. La cartelera detalla el programa del legendario pianista polaco: incluye obras de Schumann, Ravel y Chopin.
La música también aparece entre los avisos. Max Glucksmann, en 18 de Julio 966, ofrece "Discos dobles nacionales". Entre los nombres está el dúo Gardel-Razzano: cada disco cuesta 1,20 pesos y permite llevarse a casa canciones como "La madrugada", "Recuerdos" o "La china fiera". Carlos Gardel y José Razzano ya llevan años cantando juntos, aunque sus grabaciones como dúo comenzaron en 1917. En el aviso, el apellido Gardel, que hoy basta para reconocer a un mito, todavía comparte cartel con el de su compañero.
Las publicidades merecen una lectura aparte. Nueva Sirena anuncia sus colecciones de primavera y verano, casimires ingleses y franceses y un salón de té abierto todo el día. La casa A. Cabezas, de Buenos Aires, dedica una página entera a promocionar su catálogo: lo envía gratis e invita a hacer las compras por carta "como si las efectuaran personalmente". Hay yerba, alambre galvanizado, neumáticos y sombreros. También píldoras contra el estreñimiento y un calentador para baño que funciona a gas o alcohol.
El diario reserva espacio para la vida del campo, con cotizaciones de ganado, ferias y remates. Publica horarios de ferrocarriles, datos de lluvia y movimientos de la Bolsa. En "Sociales" se anuncian bodas, viajes y enfermedades. Son datos para organizar un viaje, seguir un precio o saber de un conocido.
La última página reúne "Carreras" y "Deportes". Bajo el rótulo "Football", una entrevista presenta al arquero Cayetano Saporiti como la elección indiscutida para el estreno: "Saporiti se imponía netamente para nuestro primer número". El jugador recuerda sus comienzos, habla de Wanderers y evalúa a los rivales de Uruguay. Se habla de "goalkeeper", "team" y "match". Hay remo, motociclismo y "skate-ball", disputado sobre patines. También aparecen las Copas Lipton y Newton y los preparativos de la selección.
En 108 años cambiaron la velocidad de las noticias, las herramientas para contarlas y las formas de leerlas. Pero el papel sigue presente. Este lunes, aquella primera edición puede recorrerse también desde una pantalla. La invitación es a volver a ese sábado de 1918 y sumergirse en sus páginas: en lo que fue noticia, pero también en un precio, una publicidad o una manera de escribir. Porque un diario es una fotografía de la vida. Una época queda retratada en sus grandes acontecimientos y en esos detalles que, a simple vista, pueden pasar inadvertidos. Solo hay que mirar con atención.
Texto: Rodrigo Guerra. Digitalización: Marcelo Oliva. Agradecimiento especial a la Hemeroteca del Palacio Legislativo.