Damián Herrera contó de qué vive en las playas de Brasil: "No son fortunas ni nada que se le parezca”

Damián Herrera contó cómo se gana la vida tras radicarse en Brasil hace unos 4 años luego de su salida de la TV. Aunque lleva una vida sencilla, admitió que a veces enfrenta “angustias económicas”.

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Damián Herrera vive en Pipa (Brasil).

Hace casi cuatro años, Damián Herrera decidió cambiar radicalmente de vida. Luego de su salida de Telemundo, donde había desarrollado buena parte de su carrera como periodista deportivo, dejó Uruguay y se instaló en Pipa, en el nordeste de Brasil. Playas paradisíacas, mate frente al mar y una rutina muy diferente pasaron a formar parte de su día a día. Pero detrás de las postales surgió una pregunta recurrente entre sus seguidores: ¿de qué vive?

El propio Herrera decidió responderla en un video publicado en su nuevo canal de YouTube, dedicado precisamente a mostrar su experiencia cotidiana en Brasil. “Trabajo como cualquier hijo de vecino”, resumió el comunicador, que repasó el camino laboral y personal que recorrió desde su llegada al país norteño.

Herrera contó que pudo afrontar la primera etapa gracias al dinero que recibió como indemnización después de finalizar una relación laboral de unos 20 años. Eso le permitió mantenerse durante aproximadamente un año y medio o dos sin necesidad de trabajar, mientras descansaba, conocía su nuevo entorno y pensaba qué quería hacer con su vida.

También necesitaba tomar distancia del periodismo. “Me fui bastante peleado con mi profesión”, reconoció. Durante un tiempo rechazó incluso las recomendaciones de amigos y conocidos que le sugerían abrirse camino en YouTube. Sin embargo, la necesidad de volver a comunicar terminó apareciendo.

Antes de reencontrarse con las cámaras, encontró otro medio de vida relacionado con una de sus grandes pasiones: el deporte. Herrera compró una red y comenzó a dar clases de futvóley en la misma playa que suele frecuentar cada mañana, Praia da Cancela. Enseñaba a principiantes —hombres, mujeres y niños— y durante casi un año esa actividad le permitió generar los ingresos necesarios para mantenerse. “Sin hacer una fortuna”, aclaró, aunque disfrutaba de trabajar al aire libre, en contacto con la playa y el deporte.

Damián Herrera dedica al menos dos horas de su día para practicar altinha en la playa de Pipa.
Damián Herrera dedica al menos dos horas de su día para practicar altinha en la playa de Pipa.

El giro definitivo llegó con YouTube. Después de una primera experiencia que no consiguió consolidarse económicamente, la plataforma le comunicó que su canal había quedado habilitado para monetizar. Herrera decidió entonces apostar en serio por el proyecto y retomó aquello que durante años había sido su profesión: hablar de fútbol.

Así nació y creció “Damián y la pelota”, su canal dedicado al deporte. Allí realiza un programa de lunes a viernes, además de transmisiones y videos vinculados a Nacional, Peñarol, la selección uruguaya, los equipos que participan internacionalmente y otros protagonistas del fútbol local. El Mundial 2026 representó uno de los momentos de mayor actividad y repercusión del proyecto.

“Vivo de mi canal de YouTube de fútbol. De eso vivo acá en Brasil”, contó. Los ingresos provienen de las visualizaciones y publicidad de la plataforma, los miembros que aportan al canal, los sorteos y, especialmente, los sponsors. “De donde más sale el dinero realmente es de los sponsors que tengo en el canal”, explicó.

El periodista también fue claro al hablar de números, aunque evitó revelar una cifra concreta. Aseguró que sus ingresos están lejos de representar una fortuna y los comparó con “un sueldo promedio” de un trabajador uruguayo, incluso con el de “un laburante medio bajo”. La diferencia, explicó, está en el costo y el estilo de vida que eligió en Brasil: una existencia sencilla, sin grandes gastos ni lujos.

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Damián Herrera y Camila Abba.

Eso tampoco significa que viva sin preocupaciones. “Tengo mis angustias económicas”, confesó al reconocer que hay meses en los que llega con lo justo e incluso otros en los que las cuentas no cierran. En ese proceso destacó el respaldo de su novia Camila, argentina y radicada también en Brasil, quien lo alentó cuando decidió apostar durante un año por su proyecto digital.

Ahora Herrera abrió un segundo canal, alejado de la agenda estrictamente futbolística. Allí muestra paisajes, experiencias y aspectos de su vida cotidiana en Brasil, además de compartir reflexiones personales. Su canal deportivo, según contó, ya reúne a casi 30.000 seguidores y continúa siendo su principal fuente laboral.

Estoy muy tranquilo acá, trabajando de lo que me gusta, viviendo en el lugar que me gusta”, resumió Herrera. Y definió la filosofía detrás del cambio: “No conozco un sentimiento más cercano a la felicidad que el de tranquilidad”.

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