Raúl Bobe, de EFE
La actriz estadounidense Anne Hathaway —quien nació en Nueva York en 1982— vive un momento personal y profesional “maravilloso” tras un año prolífico de estrenos consecutivos y, aunque asegura en una entrevista con la agencia española que por ahora no se plantea dar el salto a la dirección, tampoco descarta que sea algo que pueda explorar en un futuro.
Después de embarcarse en La Odisea de Nolan o retomar su papel como Andy Sachs en El diablo viste de Prada 2, estrenar la fantasía de suburbios y dinosaurios de El final de la calle Oak la intérprete concluye su racha de proyectos cinematográficos con el estreno en Uruguay (donde ya está en cartel) y el mundo del thriller psicológico Verity: La sombra de un engaño, mientras su nombre suena con fuerza entre los favoritos en la carrera para los próximos premios Óscar. Sería por su Penélope en La Odisea, de Christopher Nolan.
En esta última película, Hathaway se mete en la piel de Verity Crawford, una autora superventas, pero confiesa que esto no le ha animado a escribir o dirigir aún sus propias historias. “No es algo en lo que esté centrada ahora mismo”, comenta la estrella que está a punto de dar a luz a su tercer bebé. “He trabajado muchos años como actriz para encontrarme en esta posición, que es maravillosa, en la que la gente me pide participar en películas y estas son de una calidad inimaginable, con compañeros y directores increíbles, y puedo mantener a mi familia”.
“Han sido literalmente décadas de trabajo hasta llegar aquí, así que no tengo prisa por abandonar y probar algo distinto próximamente. Quizás en el futuro, si ocurre algo y ya no quiero estar más enfrente de la cámara”, continúa.
En Verity: La sombra de un engaño, adaptación cinematográfica de la exitosa novela de Colleen Hoover, la escritora encarnada por Hathaway queda impedida tras un accidente de tráfico, lo que obliga a su marido Jeremy (Josh Hartnett) a recurrir a la joven autora Lowen Ashleigh (Dakota Johnson) para que finalice su obra, en una trama llena de secretos, romance y giros de guion.
Es la cuarta adaptación de una novela de Hoover en menos de un año: en cines uruguayos se estrenaron A pesar de ti (que ya está en Netflix) No te olvidaré, Romper el círculo (que está en Prime Video).
Dado el estado de su personaje en Verity: La sombra de un engaño la actuación de Hathaway en la película está muy centrada en su presencia rígida y sus expresiones no verbales. La actriz —ganadora del Oscar (por Los miserables, en 2013, y nominada en 2009 por El casamiento de Raquel, uno de sus grandes papeles— subraya que necesitó depender mucho de la “colaboración” con el resto del elenco y del equipo técnico, pero el mayor reto fue encontrar el tono preciso para Verity, con un toque “siniestro” pero sin rozar lo ridículo.
La película, dirigida por Michael Showalter (el de Un amor inseparable, una comedia que generó bastante interés hace unos ocho años), juega además con las capas entre la realidad y la ficción y presenta a Crawford a través de la visión sesgada del resto de personajes, algo que interesó especialmente a Hathaway porque, según dice, actualmente estamos acostumbrados a opinar sobre los demás en redes sociales, aún sin conocerlos.
“Si vemos a alguien en línea, se nos invita a tener una fuerte opinión de lo que vemos, incluso aunque la persona que estamos viendo pueda estar editada, manipulada, filtrada, y no ser necesariamente toda la verdad”, reflexiona.
Para su compañera en pantalla, la actriz Dakota Johnson (la hija de Melanie Griffith y Don Johnson, la de Cincuenta sombras de Grey y Los materialistas), la película invita precisamente a la audiencia a tomar sus decisiones y encontrar su propia verdad en un momento en el que, dice, “todo el mundo puede elegir vivir en una realidad falsa si así lo desea”.
Su personaje, Lowen, accede a sustituir editorialmente a Crawford movida por la necesidad económica y la curiosidad, pero estas intenciones se tornan en algo más “oscuro y retorcido” conforme se adentra en su vida. Según Johnson, es precisamente esta complejidad la que la llevó a aceptar el papel.
El tercer vértice del triángulo protagonista, junto a Hathaway y Johnson, lo completa Josh Hartnett (el galán de la década de 2000 que volvió en, por ejemplo, Oppenheimer), en una relación que el actor estadounidense tilda de “tóxica y profundamente problemática”.
A Hartnett le llegó primero el guion y la oferta para interpretar a Jeremy, pero aceptó unirse al proyecto tras leer el libro de Hoover y saber quiénes serían sus compañeras de reparto, aunque con la condición de mantener la ambigüedad narrativa que presenta la obra original. “El hecho de hablar con otras personas que lo habían leído y que tuvieran opiniones completamente diferentes sobre lo que sucede (...) creo que es lo que hace que el libro y la película sean especiales”, comenta el actor. “Era lo que pedía que ocurriera, y creo que se ha logrado”
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