De HAL 9000 y Robotina a Terminator y M3GAN: cómo Hollywood cambió su mirada sobre la Inteligencia Artificial

Del robot simpático de "Los Supersónicos" a "M3GAN" y las nuevas series, Hollywood pasó de imaginar la Inteligencia Artificial como amenaza o fantasía a retratarla como parte de la vida cotidiana.

Hal 9000 en "2001: Odisea del espacio".
Hal 9000 en "2001: Odisea del espacio".
Foto: Archivo.

Hollywood lleva décadas imaginando historias sobre la Inteligencia Artificial, desde el homicida HAL 9000 de 2001: Odisea del espacio (1968) hasta la Entidad que distorsiona la realidad en las dos últimas Misión: Imposible. En televisión, la IA piloteó naves espaciales, hizo hablar a automóviles y aterrorizó parques temáticos.

Ahora, mientras la IA irrumpe a toda velocidad en la vida cotidiana, despertando fascinación y alarma, las historias de Hollywood sobre ella se multiplican y cambian. Ya no relegadas a la ciencia ficción, estas tramas aparecen en teleteatros, sitcoms, grandes producciones animadas y dramas médicos. Ese cambio importa: Hollywood contribuyó por mucho tiempo a moldear la manera en que los estadounidenses ven el mundo y viven sus vidas, incluso qué cosas aceptar y cuáles temer.

Las primeras representaciones de Hollywood a menudo caían en la categoría de lo cool, divertido y deseable; entre ellas estaba Robby el Robot, un ayudante y compañero con una cúpula de plexiglás en Planeta prohibido (1956). Podía hablar, pensar, conducir y preparar bourbon.

Al mirar retrospectivamente décadas de tramas relacionadas con la IA, las representaciones han sido menos sombrías de lo que uno podría pensar, dice Andrew Maynard, profesor de la Universidad Estatal de Arizona que estudia cómo surgen las tecnologías y cómo responde la sociedad. Creó una base de datos para analizar cómo se ha representado la IA durante el último siglo en películas y descubrió que menos de un tercio de las representaciones imaginaban un futuro distópico.

En la serie animada Los Supersónicos (estrenada en 1962), Robotina era secamente divertida y formaba parte de la familia, aunque fuera ella quien se quedara limpiando.

Robotina
Robotina en "Los supersónicos". Foto: Archivo.

La olvidada comedia de situación de CBS My Living Doll (1964) tenía como protagonista a Julie Newmar en el papel de Rhoda, una hermosa robot que aprende cómo ser la mujer “perfecta”. R2-D2 y C-3PO eran personajes de pleno derecho, no simples máquinas, en La guerra de las galaxias (1977). Leales, queribles y cómicamente desparejos.

Un David Hasselhoff de cabello voluminoso combatía el crimen junto a un Pontiac Firebird Trans Am dotado de inteligencia artificial en El auto fantástico, un éxito de NBC que se estrenó en 1982. La serie era un primo de acción real de la serie animada de la época Transformers: la inteligencia de las máquinas como cumplimiento de deseos, ya fuera un auto deportivo parlante o un camión que resultaba ser un alienígena que combatía el crimen.

Mientras Estados Unidos avanzaba penosamente por la Guerra Fría, una paranoia tecnológica comenzó a aparecer cada vez más en pantalla. ¿Era la IA amiga o enemiga? Las representaciones también reflejaban la inquietud ante la rápida expansión de las computadoras en el gobierno, las empresas y, finalmente, el hogar.

David Hasselhoff y su Auto Fantástico.
David Hasselhoff junto a "El auto fantástico". Foto: Archivo.

“Estas historias ocupan un lugar muy importante a la hora de alertarnos sobre lo que posiblemente podría salir mal”, dijo Maynard.

Tomemos las máquinas que deciden que nosotros somos el problema: Skynet, que envió a un asesino cíborg de regreso en el tiempo en Terminator (1984). O los Cylons, seres artificiales empeñados en exterminarnos en Galáctica, astronave de combate que se estrenó en 1978.

No toda la IA era homicida. La supercomputadora WOPR de Juegos de guerra (1983) recibe un enorme poder de decisión sin una comprensión suficiente del mundo real.

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Imagen del T-1000 en "Terminator 2". Foto: Archivo.
Foto: Captura de video

Y en La generación de Proteo (1977), una supercomputadora adquiere conciencia de sí misma y mantiene atrapada a Julie Christie en su casa para tener un bebé humano/IA. “La escena de la inseminación es perturbadora”, escribió Paula Murphy en su libro de 2024 AI in the Movies, por decirlo suavemente.

Pronto la IA pasó a plantear cuestiones moralmente complejas. En 1999, The Matrix representó un punto de inflexión en la representación de la IA. Las máquinas ya no intentaban simplemente destruir a la humanidad; ya habían ganado.

La IA también se estaba volviendo moralmente compleja en pantalla: capaz de conciencia y emociones, y a veces con buenas razones para resentir a sus creadores. Y eso planteaba una pregunta aún más inquietante: ¿merecen los humanos seguir teniendo el control?

La película Westworld (que en Uruguay se estrenó como Vacaciones mortales) de 1973 es una historia sobre máquinas que funcionan mal, pero la serie de HBO de 2016 le da la vuelta: cuando la IA adquiere conciencia, se percata que los humanos han abusado de ella y se rebela.

Westworld
Imagen de la serie "Westworld". Foto: Archivo.

Los seres artificiales se volvieron reconociblemente humanos en sus contradicciones. En Blade Runner, los replicantes podían ser violentos y vengativos, pero también capaces de amor, miedo y misericordia.

En la década de 2020, cuando la IA se volvió algo habitual, ocurrió algo nuevo: las tramas sobre IA se extendieron por todos los géneros.

La tecnología apareció en dramas hospitalarios como The Pitt, que incorporó la IA a una historia sobre el tedio de elaborar historias clínicas y la falsa promesa de soluciones fáciles. Las comedias también se sumaron. Hacks presentó a un multimillonario de la tecnología que le pedía a Deborah, horrorizada, interpretada por Jean Smart, que entrenara a QuikScribbl, una herramienta de IA diseñada para imitar su voz cómica. En The Comeback, Lisa Kudrow, como Valerie Cherish, descubrió que su sitcom sería escrita por una IA.

Con M3GAN, el terror convirtió a la IA en una presencia cotidiana; la muñeca asesina es un prototipo destinado al mercado masivo.

La IA ya no es “una rareza que despierte admiración o temor”, dijo Maynard, sino “algo que forma parte integral de nuestras vidas”. Por eso, en Toy Story 5, Woody y Buzz tienen que competir con una tablet inteligente por la atención de los niños.

A medida que la tecnología se vuelve cada vez más común, Hollywood tendrá que idear escenarios cada vez más complejos para mantener atractivas las historias sobre IA.

Blade Runner
Replicantes de "Blade Runner". Foto: Archivo.

En la serie de Disney+ VisionQuest (14 de octubre), la IA lidia con la memoria, las emociones y la identidad, y también con otras IA. La película Klara y el sol sigue a una compañera de IA de una niña enferma que desarrolla una especie de fe religiosa. Basada en la novela de Kazuo Ishiguro, la historia se pregunta si la IA puede aprender lo suficiente sobre una persona como para ocupar su lugar si ella muere.

Cupertino, de los maestros del drama inteligente Michelle y Robert King (The Good Wife) explora innovaciones de IA que alguna vez fueron impensables mientras se burla de la cultura de dinero y poder de Silicon Valley y de su tendencia a dejar las consecuencias en manos de otros.

“Hay muy pocos temas en los que el país está de acuerdo”, dijo Michelle King. “Pero uno de ellos es que estos gigantes tecnológicos están promoviendo cosas aterradoras”.

En Cupertino, dos abogados perjudicados por la IA se unen para ayudar a otros atrapados en su camino. Los King titularon los episodios en honor a clientes desfavorecidos, un recordatorio de que, si bien la inteligencia puede ser artificial, el drama aún es profundamente humano.

The New York Times

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