La economía uruguaya cayó 0,8% en el segundo trimestre del año frente al primero (medición desestacionalizada), según el Informe de Cuentas Nacionales correspondiente al período abril-junio divulgado esta tarde por el Banco Central (BCU). Esta contracción de la actividad era algo que venía siendo advertida por los analistas. El impacto de la sequía explicó parte de esta caída de actividad.
De hecho, en la reciente Encuesta de Expectativas Económicas del BCU (previa al dato de este martes), los economistas, bancos, consultoras, corredoras y AFAP recortaron la proyección de crecimiento de este año a 1%.
En tanto, al comparar el segundo trimestre de 2026 frente a igual período de 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) también se contrajo, en este caso 0,5%.
El principal impacto negativo sobre el PIB del segundo trimestre fue del sector Agropecuario, Pesca y Minería que cayó en su actividad 13% en la medición desestacionalizada y retrocedió 22,2% en la comparación frente al mismo trimestre de 2025.
El impacto de la sequía en la producción agropecuaria, principalmente sobre la cosecha de soja, fue lo que explicó la fuerte caída del sector.
El informe del BCU indicó que la caída de la actividad en el sector Agropecuario, Pesca y Minería "se explica por la contracción del valor agregado agrícola, principalmente de los cultivos de verano. La magnitud de la retracción está asociada al magro rendimiento de la soja en la zafra 2025/2026 debido a la sequía y, asimismo, a la comparación con la zafra anterior que culminó con un rendimiento alto en la comparación histórica. La actividad pecuaria también incidió negativamente, lo que estuvo vinculado a la menor extracción de ganado para faena, parcialmente compensada por una mayor remisión de leche a plantas industriales".
En la medición interanual la Construcción creció 4,2%, impulsada por la inversión en edificios no residenciales —principalmente la instalación de un centro de datos— y por obras vinculadas a líneas de energía, plantas eléctricas y tuberías.
Por su parte, Comercio, Alojamiento y Suministro de comidas y bebidas aumentó 2,8%, apoyado en la comercialización de bienes de consumo importados (vehículos y prendas de vestir).
En tanto, Servicios financieros subió 2,3%.
La Industria manufacturera creció 1,9%, de la mano de la pulpa de celulosa (favorecida por una comparación baja, ya que una planta había cerrado por mantenimiento en el segundo trimestre de 2025), la molienda, la panadería y confitería, y la refinación. La industria frigorífica y, en menor medida, la fabricación de vehículos, tuvieron desempeño negativo.
En el otro extremo, Transporte y almacenamiento, Información y Comunicaciones (-0,2%) y el agregado de Salud, Educación, Actividades inmobiliarias y Otros servicios (-0,2%) registraron leves retrocesos, sin peso relevante en el resultado agregado.
Del lado de la demanda, el consumo de los hogares creció 2,6%, con gasto en bienes duraderos importados —en especial vehículos— y prendas de vestir, parcialmente compensado por menor gasto en transporte de pasajeros y combustible. La inversión (Formación Bruta de Capital Fijo) subió 9,5%, con mayor compra de maquinaria y equipo importado y obras asociadas al centro de datos, a una planta de la industria forestal y a infraestructura energética.
El desequilibrio se concentra en el comercio exterior: las exportaciones cayeron 3,9%, arrastradas por menores colocaciones de soja, carne y vehículos automotores (parcialmente compensadas por lácteos y por el repunte del turismo receptivo, con más visitantes brasileños). Las importaciones, en cambio, crecieron 7,8%, impulsadas por bienes de capital (maquinaria vinculada a los proyectos de inversión mencionados) y por bienes de consumo.
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