Las señales de estancamiento de la economía uruguaya se están haciendo más evidentes en los últimos meses, de acuerdo a indicadores adelantados sobre la actividad y los últimos datos del mercado laboral.
El Banco Central (BCU) publicará el Indice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de junio el lunes, pero el dato del Producto Interno Bruto (PIB)del segundo trimestre, recién se conocerá a mediados de setiembre. Los economistas consultados por El País no esperan sorpresas a ese estancamiento.
Aldo Lema, socio de Vixion Consultores dijo a El País que, aunque con vaivenes, el PIB ha estado “previsiblemente” estancado desde fines de 2024. A su entender, el rebote del primer trimestre de este año no era extrapolable al resto del semestre, porque obedecía a factores puntuales, como el efecto calendario. Las cifras del IMAE de abril y mayo confirmaron la caída.
“Con todo, durante el segundo trimestre de este año se revirtió completamente el rebote del primer trimestre y, aun con recuperación en el segundo semestre, el crecimiento promedio de 2026 sería inferior a 1%”, proyectó Lema.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta que la economía crecerá 1,6% este año.
El economista de Vixion consideró que, detrás del estancamiento de la actividad, se ha reflejado la desaceleración del número de ocupados, “que sólo aumentó en 1.000 personas en junio, versus igual mes de 2025”, dijo. “En agosto la cifra interanual ya sería negativa”, agregó.
Marcelo Sibille, gerente senior del departamente de Consultoría de KPMG recordó, por su lado, que “estará el dato del IMAE al mes de junio, y a juzgar por el comportamiento de abril y mayo, todo indica que el segundo trimestre mostrará una caída desestacionalizada (frente al primer trimestre)no menor al 1%”.
Sibille prevé, para el segundo semestre, una mejoría fundamentalmente por el lado de la demanda interna, debido al inicio de obras en algunos proyectos de inversión relevantes, mientras que el consumo tendría un crecimiento más modesto en un contexto de empleo y salarios reales estables. “Nuestra proyección de crecimiento promedio anual para 2026 es del orden del 1%”, resumió.
Por su parte, Ramón Pampin, gerente de Área de Consultoría Económica de PwC, coincidió con un panorama no muy auspicioso al destacar que, a principios de este año, proyectaban un crecimiento de 1,5% para 2026 y lo ajustaron a 1,1% últimamente.
“Lo bajamos porque sabíamos que la sequía iba a impactar negativamente sobre los cultivos de verano, pero no tanto como sucedió”, fundamentó. De todas formas, valoró que las cifras fueran positivas, aunque “mediocres”.
“La tasa de crecimiento no está estancada pero es prácticamente vegetativa”, lanzó, recordando que el 2025 arrancó con una expansión del PIB en los primeros trimestres hasta el segundo semestre de ese año cuando se discutió si había o no recesión.
“Ahora nos está pegando fuerte la sequía desde fines de 2025 y principios de 2026, pero no solo en el agro, ya que el resto de la economía también está muy baja”, afirmó.
De hecho, según cálculos de PwC, sin considerar el sector agropecuario (que ha sido bastante variable), la economía estaría “planchada” en 2026 y 2027. “Eso es una tasa mediocre”, reafirmó.
Como factores positivos en ese contexto, Pampin mencionó la resiliencia que está teniendo el consumo privado, lo que se evidencia en la recaudación del IVA. Consultado sobre los datos de la Cámara de Comercio y Servicios que indican una baja de la actividad comercial en el segundo trimestre, lo que no condice con su apreciación basada en la recaudación de la Dirección General de Impositiva (DGI), respondió que son fuentes distintas, pero que el dato de la gremial es una “alerta”.
Sobre el mercado de trabajo, Pampin valoró que el empleo (en 60% de la Población en Edad de Trabajar) y el salario real se han venido enlenteciendo, aunque mantienen una dinámica propia. En esa línea, dijo que “la recaudación de la DGI todavía da margen para que la economía tire más”.
En tanto, Luciano Magnífico, gerente de Exante, destacó que las proyecciones de la consultora ya anticipaban que la actividad económica no iba a sostener el desempeño exhibido durante el primer trimestre, en la medida en que los efectos de la sequía de verano sobre el agro, el comercio y el transporte tienden a concentrarse en el trimestre abril-junio.
“Sin embargo, y aunque el IMAE tiene una alta volatilidad y suele estar sujeto a revisiones hacia atrás, los datos disponibles pautan que la actividad en el segundo trimestre tuvo un desempeño peor de lo que estimábamos”, afirmó.
Para Exante, los indicadores parciales dan cuenta de una economía con una evolución heterogénea por sector de actividad. Por un lado, la actividad del sector agropecuario habría tenido una contracción relevante en el segundo trimestre, asociada a los impactos de la sequía sobre las cosechas de los cultivos de verano y a una caída relevante de la faena vacuna. En cuando a la producción industrial, acumuló una caída desestacionalizada de 1,5% durante abril-junio con relación al primer trimestre del año.
En particular, el núcleo industrial habría exhibido un descenso de 2% en la misma comparación, recogiendo una fuerte reducción a nivel de la industria frigorífica. “En cambio, en un contexto de suba del salario real, estabilidad en la cantidad de ocupados y fuerte suba del crédito, varios indicadores de consumo privado continuaron mostrando un buen desempeño”, agregó Magnífico.
En particular, sopesó que, a nivel del mercado de trabajo, si bien los registros sugieren que la fase alcista del empleo está agotada, los principales indicadores sigen en niveles muy destacados en perspectiva histórica.
“En concreto —planteó Magnifico— la población ocupada se mantiene en un máximo histórico, mientras que las tasas de actividad, empleo y desempleo se ubican en los niveles más favorables de la última década, aunque sin mostrar mejoras adicionales en las mediciones más recientes”.
Ley de Competitividad, clima y otros impactos para 2027
Según Lema, de cara al año 2027, no se vislumbran nuevos impulsos externos o internos que muevan la aguja en el país. En su opinión, a nivel internacional, sí juega positivamente para Uruguay “el encarecimiento en dólares de Argentina y el alto nivel (de precios) de la carne vacuna, pero con impactos menores a los históricos”. Asimismo, en lo local, proyectó que para 2027 el impulso monetario sería menor y persistirían las expectativas económicas pesimistas, en un contexto de gran incertidumbre sobre el impacto neto del fenómeno climático de El Niño. “Probablemente la economía se recupere, pero con escaso dinamismo”, remató.
Sibille se mostró más optimista al proyectar un crecimiento de 2,3% para 2027, fundamentado por el “efecto rebote” y por nuevas inversiones. “Está por arrancar la inversión de la planta potabilizadora, que es grande, y a eso se agrega el inicio de contratos viales, que en su conjunto, suman”, destacó.
Pampin señaló que la proyección que hizo a principios de año PwC, de 1,4% para 2027, la ajustaron a 1,7%, básicamente por un esperado efecto rebote, aunque dependerá del factor climático, según acotó.
El economista apuntó que Uruguay no debería depender tanto del clima ni especializarse en pocos productos, sino diversificar su oferta exportable.
También hizo referencia como factor a favor el proyecto de ley de Competividad, a la que caiificó de “buenísima” y agregó que “va empujar a un elefante, pero es lo que hay que hacer”.
Finalmente, Exante venía realizando una proyección de crecimiento promedio anual de 1% para 2026, que se sustentaba en un repunte durante el segundo semestre, pero un peor dato de PIB de lo anticipado para ese lapso y posibles condiciones climáticas más adversas, los podría llegar a un sesgo a la baja en las proyecciones. Para 2027, proyecta un crecimiento de 1,5% promedio anual.
La mayor apuesta del Ministerio de Economía
El crecimiento de Uruguay estará dado, fundamentalmente, por nuevas inversiones. En tal sentido, el Ministerio de Economía y Finanzas lanzó una de sus apuestas del período: el proyecto de ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, que agilizará procesos, alivianará burocracias y, por ende, el país debería ser más atractivo para los inversores.
Analistas consultados están, en grandes líneas, de acuerdo con la iniciativa, aunque son cautos en la implementación que se logrará, cuando se apruebe.