Previsiones de Citi para 2026: qué pasará con el PIB en Uruguay y por qué el FMI "mima" a la región

El banco mantiene su proyección de crecimiento del PIB nacional en 1,8% en 2026, a pesar de que otros bancos y organismos la han bajado al entorno del 1,3%.

Ricardo Dessy
Ricardo Dessy, economista jefe de Citi Research para Argentina, Uruguay y Paraguay, en las oficinas del banco en Montevideo.
Foto: Darwin Borrelli/Archivo El Pais

Uruguay y Argentina pasan por coyunturas particulares. El país vecino enfrenta sus compromisos de pagos de deuda al exterior y una fuerte presión social interna, y desde “este lado del charco”, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) intenta atraer inversiones que no terminan de concretarse e impulsa la aprobación de su Ley de Competitividad en el Parlamento, en la que hace una de sus mayores apuestas.

En este contexto, Citi Research organizó un webinar para periodistas sobre la situación macroeconómica de ambos países ayer, en el que Ricardo Dessy, su economista jefe para Argentina, Uruguay y Paraguay, valoró que esta parte del mundo está alejada de las guerras y otros conflictos mundiales, lo que posicionará a esta región como buena proveedora de alimentos y energía, apenas los vectores exógenos sean favorables o neutros (por ejemplo, que bajen los precios internacionales de los fletes).

Sobre Uruguay, el economista proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1,8% para este año. “El gobierno uruguayo hizo un ejercicio institucional con revisión de indicar este a la baja, y otros bancos y organismos la llevaron a 1,3%, pero nosotros estamos esperando, porque somos optimistas con la Ley de Competitividad, que aumentará la desregulación y la productividad marginal”, afirmó Dessy.

El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, en Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda, en Diputados
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone en el Parlamento.
Foto: Leonardo Mainé

El economista argentino consideró que Uruguay “dará un salto” como proveedor estable de alimentos para el mundo (cuando haya más paz internacional), y señaló que va por el camino correcto al acercarse al Tratado del Transpacífico, el cual incluye a los países más poderosos del globo, además de valorar el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea (UE).

Reconoció que “Uruguay crece a tasas bajas, pero crece” y que su ralentización se debe a sus bajos niveles de inversión, no solo la extranjera (sobre la que valoró los proyectos en hidrógeno verde en curso), sino la que debería hacerse en maquinaria. “Si la inversión en máquinas y en capacitación es baja, se le pone un techo a la producción”, destacó, al tiempo que comentó que el país está “adormecido” en el entorno del 1% y 2%.

Aunque enumeró las preocupaciones que han surgido por parte de inversionistas sobre el diálogo social en Uruguay que se lleva a cabo actualmente (por poner sobre la mesa la opción de retiro anticipado a los 60 años de edad, lo que va “a contramano del mundo” y otras propuestas de cambio), Dessy destacó que el riesgo país no ha desmejorado.

“Algunos analistas han señalado esa preocupación, pero nosotros (Citi Research) vemos al Diálogo Social como discusiones sofisticadas y en marcos institucionales”, opinó.

Entre las propuestas legislativas de Uruguay, destacó la disminución de las comisiones de las AFAP y la autorización del aumento de la colocación de los activos provisionales en el exterior por parte de éstas, para que obtengan más rentabilidad; hoy en discusión.

Respecto a la inflación, Citi Research la proyectó entre 4,2% y 4,5% para Uruguay en 2026, aunque advirtió que podría golpear la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.

En cuanto a la tasa de interés en 5,75%, Dessy tomó las palabras del directorio del Banco Central (BCU) de que se está “en un punto de estabilidad”, y proyectó que seguirá estable este año.

En esta línea, Citi Research continúa percibiendo a Uruguay como “previsible”, “serio” y “con los problemas de los países europeos” (bajo crecimiento demográfico, dificultades para la sostenibilidad de la seguridad social, entre otros). Asimismo, ve con buenos ojos que el gobierno uruguayo tenga “muy bien diagnosticada” la situación y apuntó que su apuesta debería ser mantener las propuestas regulatorias del MEF mencionadas.

Consultado por El País sobre el impacto que podrían tener en el Mercosur las recientes disputas entre los presidentes Milei y Lula (por los exabruptos del presidente argentino en San Pablo el pasado fin de semana y la respuesta desde Itamaraty), que, según analistas, muestran las fisuras del bloque, Dessy respondió que “siempre hubo ruidos políticos” en lo interno y que no cree que impacte lo comercial.

La visita de Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), a Argentina y Uruguay esta semana es interpretada por Citi Research como un apoyo del organismo a ambos países. Según Dessy, “es una señal de que estamos siendo mimados y contenidos, en medio de la guerra entre las potencias: Estados Unidos, China y la Unión Europea”.

Coyuntura económica de Argentina

“Somos moderadamente optimistas” sobre Argentina, dijo el economista de Citi Research al referirse a las variables macroeconómicas.

Entre los factores a favor, destacó que el gobierno de Milei consolidó el régimen fiscal y el financiero, luego de haber remontado un “país quebrado”, con gran déficit y emisiones monetarias “que trajeron más pobreza”.

El Banco Central (BCRA) compró recientemente unos US$ 13.000 millones, con la ventaja de haber dejado de actuar “como financista”.

A su juicio, lo más valorable es que el superávit fiscal primario y financiero se ha sostenido por tercer año consecutivos en su país. “Se logró, a pesar de que la sustentabilidad temporal de las reformas ha sido el gran problema (histórico) de Argentina”, observó.

Como factores en contra, mencionó que “somos un país vulnerable, con bajo nivel de reservas”, entre otros puntos negativos.

El presidente de Argentina, Javier Milei, hace gestos durante el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro, aspirante presidencial de derecha de Brasil.
El presidente de Argentina, Javier Milei, hace gestos durante el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro.
Foto: AFP

Dessy señaló asimismo que en Uruguay había subido el precio del dólar y no el nivel de inflación, con lo que rompió el paradigma de que el aumento de la divisa genera necesariamente un aumento sostenido de precios; un supuesto que también prevalece en Argentina.

La política económica del país vecino está priorizando las exportaciones energéticas, además de las agroindustriales, con la ventaja en el primer caso involucra productos sin ciclo estacional, lo que le da estabilidad al ingreso de dólares a Argentina todo el año.

Las proyecciones de Citi Research indican un crecimiento del PIB de Argentina del 2,9% o 3% para 2026, aunque muy asimétrico, según los sectores. Los mayores aumentos se verían en minería, gas, litio, cobre y oro (lo que acompaña la tendencia hacia una mayor electrificación mundial), y los sectores más volátiles o con menos crecimiento, serían construcción, comercio e industria (fundamentalmente por las protecciones regulatorias y aranceles).

En tanto, la confianza de la opinión pública en el gobierno argentino ha bajado en los últimos días, según encuestas, debido a problemas asociados a asuntos de corrupción y vicios políticos, mientras las calificadoras de riesgo, en cambio, han mejorado la nota del país, lo que podría favorecer la futura inversión en sus activos.

Otro factor de peso es que actualmente está creciendo mucho el trabajo informal en Argentina, algo que preocupa a las autoridades nacionales.

El economista consideró que el programa financiero del gobierno argentino con el FMI está en delicado equilibrio, “en un contexto en incremento de la demanda mundial de alimentos y energía”, que favorecerán tanto a Argentina como a Uruguay, insistió.

Finalmente, Dessy consideró que existen tres riesgos internacionales que podrían golpear el futuro inmediato: las tasas de interés de Estados Unidos (no se sabe qué va a pasar, pero si aumentan, afectarían el pago de Argentina al FMI), el conflicto de Medio Oriente (por lo que implica en materia de comercio mundial) y el fenómeno climático de El Niño (que afectará a la agro de ambos países).

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