Enviados a Miami, Estados Unidos
Rodrigo Bentancur recorrió cerca de 30 metros para ir a saludar a Fernando Muslera, que en ese momento estaba de espaldas a la cancha con sus dos manos señalando el cielo, después de lo que fue el segundo gol de Uruguay sobre el final del primer tiempo anotado por Agustín Canobbio. En ese momento el volante se estrechó en un abrazo con el arquero y seguramente le debe haber dicho algo positivo teniendo en cuenta el momento.
Ya en el segundo tiempo, Mathías Olivera se toma la cabeza, quiere hacer un agujero en el campo de juego y meterse adentro después de lo que fue un error compartido entre él -que deja corto un pase- y Fernando Muslera, que toma la decisión errónea de salir a buscar una pelota cuando la jugada no lo requería. Eso marca a las claras lo que viene siendo Uruguay en el Mundial 2026, una consecución de errores -algunos incluso no forzados- que llevan a este presente de la Celeste bastante complejo respecto a su futuro después de dos empates contra las dos selecciones que en principio eran las más accesibles: Arabia Saudita y Cabo Verde.
Este error se suma al del primer gol donde inexplicablemente la barrera -integrada por Maximiliano Araújo y Federico Viñas- se abre y genera un hueco para que el jugador de Cabo Verde anotara el 1-0 que le dio mucho nerviosismo a Uruguay que lo hizo ser un equipo que no apostara a los circuitos que le habían funcionado en el primer partido contra Arabia Saudita y que empezara a remar de atrás. Más allá de esta distracción, Uruguay logró dar vuelta el partido con más ganas y aprovechamiento de las oportunidades que por juego, primero a través de un gol de Maximiliano Araújo y después por el tanto anotado por Agustín Canobbio en una ráfaga de Uruguay en el tramo final de un primer tiempo que no había sido bueno, donde Cabo Verde había sabido controlar a la Celeste y dejaba la sensación de que si aceleraba podían llegar cosas buenas para el equipo africano que se mostraba algo ingenuo o con dificultades en defensa, pero bastante peligroso de mitad de cancha para adelante con arremetidas muy rápidas en velocidad, pero en general con mala toma de decisiones en el tramo final de la cancha.
Uruguay viene sufriendo una serie de malas decisiones porque lo de ayer se suma al error compartido en el gol ante Arabia Saudita en el 1-1 del partido del debut en la toma de marca que pierde Rodrigo Bentancur y después un rebote que no es protegido por los defensas de Uruguay y que terminó siendo clave porque derivó en una igualdad que comprometió a la Celeste y mucho más luego de lo que fue la igualdad de la pasada jornada.
En el segundo tiempo llamativamente Uruguay no tuvo la tranquilidad que se presumía que podía tener en virtud de cómo era el resultado. Si bien Cabo Verde no iba a fondo, Uruguay tampoco iba a buscar el partido, no encontraba la forma de ofender. Prácticamente no se puede hablar de situaciones claras de gol cuando Uruguay estaba arriba en el marcador en ese segundo tiempo.
Pasó una amarilla a Mathías Olivera, en una jugada donde se le escapaba el rival derecho al arco de Fernando Muslera hasta que llega el minuto fatídico a los 60 donde, Helio Varela que recién había ingresado, aprovecha un error para marcar el 2-2. Tras el lateral de Juan Manuel Sanabria, el zaguero izquierdo falló al momento de despejar, y eso fue aprovechado por el atacante caboverdiano, que luego de sacarse de arriba al guardameta de la Celeste, definió con el arco libre y estableció el empate que iba a ser definitivo.
A partir de ahí, Uruguay fue un desconcierto a pesar de los ingresos de Darwin Núñez y Nicolás de la Cruz, Uruguay no encontró ni con los extremos ni con Federico Valverde, que tuvo un bajo rendimiento, ni tampoco a través de Rodrigo Bentancur, que realizó un buen partido, la forma correcta para ofender a la selección de Cabo Verde y los últimos minutos fueron al todo o nada y se reflejó en el trámite del encuentro. La Celeste buscó la posibilidad de anotar el segundo gol pero quedaba muy desprotegido atrás, sino fuera por un quite de Guillermo Varela o errores de Cabo Verde, estaríamos hablando de una derrota.
A diferencia de lo que había pasado en el segundo tiempo ante Arabia, donde Uruguay había dejado sensaciones muy positivas, la imagen que dejó no fue agradable ni por resultado, contra una selección benjamín en la Copa del Mundo, ni tampoco por el rendimiento. Los cambios no ingresaron de la misma manera que en el debut. Cuesta encontrar jugadores con rendimientos altos, quizás destacar los rendimientos aceptables de Varela, Bentancur y de Araújo por la incidencia en los goles. Más allá de que tuvo responsabilidad en la barrera en el primer gol y en la jugada que antecede el tiro libre a la jugada del primer gol cuando no sigue al jugador que llevaba la pelota.
De esta forma Uruguay tiene que sacar la calculadora. Queda comprometido de cara al cierre del grupo ya que con dos puntos, la Celeste empieza a mirar de costado lo que pasa en los otros grupos pensando en una clasificación y sabiendo que el viernes en Guadalajara se viene el partido más difícil ante una potencia y una selección que a esta altura es candidata a ganar el Mundial como lo es España de Luis de la Fuente y con Lamine Yamal como figura.
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