Peñarol se acostumbró a salvarse sobre la hora: siete puntos rescatados y una reacción que esta vez no alcanzó

El equipo de Diego Aguirre volvió a encontrar soluciones en los últimos minutos pero en esta ocasión solo le permitió rescatar un empate y dejó dos puntos importantes en la pelea por el título.

Abel Hernández celebra el gol que marcó en el partido entre Peñarol y Progreso.
Abel Hernández celebra el gol que marcó en el partido entre Peñarol y Progreso.
Foto: Leonardo Mainé.

Peñarol parece haberse acostumbrado a sufrir hasta el último minuto. El equipo de Diego Aguirre encontró en los cierres de los partidos una solución para rescatar resultados que parecían complicados y, entre goles agónicos y reacciones en los segundos tiempos, logró sumar siete de los últimos ocho puntos que disputó gracias a conquistas sobre la hora.

Sin embargo, la formula que le había permitido celebrar ante Boston River y Racing no fue suficiente frente a Progreso, en un empate 1-1 que dejó un sabor amargo para los aurinegros. El encuentro de este sábado en el Estadio Centenario volvió a mostrar las dos caras del Carbonero: un equipo al que le cuesta encontrar regularidad durante los 90 minutos, pero que tiene capacidad de reacción cuando el resultado lo obliga a salir a buscar el partido.

Progreso sorprendió a los 25 minutos del primer tiempo con un gol de Nahuel López, que aprovechó un error en la salida aurinegra para adelantar al conjunto de La Teja. Peñarol no encontró respuestas durante buena parte de la primera mitad y se fue al descanso en desventaja.

Para el complemento, Aguirre movió el banco y mandó a la cancha a Abel Hernández e Ignacio Alegre desde el inicio. Más adelante también ingresaron Eduardo Darias, Lucas Hernández y Franco González, en busca de mayor profundidad ofensiva.

El empate recién llegó en el segundo minuto de adición. Una acción individual del "Cepillo" González por izquierda terminó en un centro que, tras un rebote, encontró a Abel Hernández para empujar la pelota y establecer el 1-1 definitivo. Peñarol volvió a reaccionar, pero esta vez no pudo completar la remontada. El punto le permitió evitar una derrota y mantener los cuatro puntos de ventaja sobre Deportivo Maldonado en la Tabla Anual, aunque quedó a dos unidades de Montevideo City Torque en el Clausura.

Tres goles agónicos que le permitieron sumar siete puntos

La historia reciente de Peñarol tiene un denominador común: los goles en los últimos minutos. En tres de sus cuatro presentaciones más recientes por el Clausura, el Carbonero encontró una conquista decisiva cuando el partido estaba por terminar.

Abel Hernández celebra su gol agónico a Boston River en el Centenario
Abel Hernández celebra su gol agónico a Boston River en el Centenario.
Foto: Leo Mainé

La primera de estas situaciones se dio el 26 de setiembre, cuando recibió a Boston River por la octava fecha del Clausura. Aquella tarde, Lucas Ferreira abrió el marcador a los 10 minutos con una espectacular chilena, pero Francisco Bonfiglio igualó para el Sastre a los 50'. Cuando el empate parecía definitivo, apareció Abel Hernández con una palomita en tiempo de descuento para establecer el 2-1 y desatar el festejo aurinegro. Fue un triunfo fundamental para sostenerse en lo más alto de la Tabla Anual.

La siguiente reacción llegó frente a Racing, por la novena fecha, nuevamente en el Estadio Centenario. El equipo de Aguirre protagonizó un encuentro cerrado, con pocas situaciones claras y dificultades para superar el planteo defensivo del conjunto de Sayago. Sin embargo, cuando el partido parecía encaminado hacia el empate, el entrenador volvió a encontrar respuestas en el banco de suplentes.

Franco González ingresó a los 88 minutos y prácticamente en su primera intervención protagonizó una gran jugada individual por izquierda, superó a su marcador y asistió a Matías Arezo, que apareció en el área para convertir el 1-0 a los 90 minutos. Una vez más, Peñarol transformó un empate en victoria sobre el cierre y sumó dos puntos adicionales gracias a un gol agónico.

Matías Arezo festeja un gol agónico con la camiseta de Peñarol
Matías Arezo festeja un gol agónico con la camiseta de Peñarol.
Foto: Ignacio Sánchez

La secuencia se repitió este sábado contra Progreso, aunque con una diferencia importante: el gol de Abel Hernández en tiempo de descuento no sirvió para ganar, sino para evitar una derrota. De esta manera, Peñarol consiguió siete puntos gracias a tres goles convertidos en los instantes finales: dos que transformaron empates en victorias, ante Boston River y Racing, y uno que permitió rescatar una igualdad frente a Progreso.

La reacción se convirtió en una virtud de Peñarol, pero también en una necesidad demasiado frecuente. Y contra el Gaucho quedó demostrado que no siempre alcanza con reaccionar. El Carbonero volvió a evitar una derrota sobre la hora, pero esta vez el esfuerzo final no fue suficiente para quedarse con los tres puntos.

En una definición del Campeonato Uruguayo en la que cada unidad ya resulta determinante, los dos puntos que dejó por el camino el equipo de Aguirre pueden pesar mucho. Porque los goles agónicos ya son una marca de este Peñarol, pero no siempre habrá tiempo para salvar lo que no pudo resolver durante los 90 minutos.

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