La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos decidió subir su tasa de interés en 25 puntos básicos la semana pasada, llevándola a 3,75%-4%. Se trató del primer incremento de este tipo en tres años, por una decisión unánime de los directores de la Fed, ahora bajo la presidencia de Kevin Warsh. Con esta decisión, el dólar a nivel global tiende a subir (hay mayor avidez de los inversores por posicionarse en la moneda estadounidense ante un mayor retorno), entre otros posibles efectos internacionales. ¿Qué impactos podrá tener esto en Uruguay?
Según economistas consultados por El País, los efectos a esperar en Uruguay pueden venir por un mayor costo para financiarse, así como un menor atractivo para las inversiones en el país.
Alejandro Vallcorba, economista de la consultora Exante, señaló a El País que “la suba de la tasa de interés de la Fed se da en un contexto de repunte de la inflación en EE.UU., impulsado por el shock energético internacional, pero también de una inflación que se ha mantenido por encima de la meta, durante varios años”.
A su vez, notó que la economía estadounidense continúa creciendo a buen ritmo y el mercado laboral sigue mostrando dinamismo. “En ese contexto, el escenario más probable es que veamos nuevas subas de la tasa de referencia en EE.UU. en los próximos meses”, afirmó y agregó que las tasas se podrían mantener en niveles elevados en los próximos años.
A eso se suma —continuó Vallcorba— el aumento significativo de los rendimientos de los bonos de largo plazo en las últimas semanas, tanto en EE.UU. como en otras economías.
“Los (retornos de los) bonos del Tesoro estadounidense a 10 y 30 años se ubican actualmente en torno a 5% y 5,3% anual, respectivamente, de los niveles más altos en las últimas dos décadas”, apuntó, lo que no responde a mayores expectativas de inflación, sino a un aumento del componente real de las tasas de interés.
“Ello probablemente refleja un cambio en el equilibrio entre ahorro e inversión a nivel global, vinculado a una mayor demanda de financiamiento para proyectos de capital asociados a la inteligencia artificial. También es posible que recoja una mayor prima de riesgo debido al deterioro del panorama fiscal en varias de las principales economías del mundo”, agregó.
Señaló que esto es particularmente relevante para Uruguay, porque “el país enfrenta este escenario con un déficit fiscal elevado y un magro crecimiento económico, y necesita acudir cada año a los mercados internacionales para cubrir sus necesidades de financiamiento”.
“Uruguay mantiene un riesgo país muy bajo en términos históricos y regionales, lo que amortigua en parte el impacto de la suba de las tasas internacionales. De todas formas, si los rendimientos de los bonos estadounidenses permanecen en estos niveles, el costo de las nuevas emisiones de deuda uruguaya también será mayor”, proyectó.
Por su parte, Aldo Lema, socio de Vixion, dijo a El País que la Fed y otros bancos centrales están iniciando un ciclo de ajuste monetario en sus tasas de interés que confirman condiciones financieras más restrictivas para Uruguay y otros países emergentes, pese a los menores spreads soberanos.
“Es un desimpulso adicional para el crecimiento de la actividad, cuya magnitud dependerá del nivel de la tasa terminal en este ajuste”, afirmó.
A su entender, “no hubo, ni cabe esperar, impacto alcista sobre el tipo de cambio, pese al contraste entre esta alza de la tasa de la Fed y la baja de la Tasa de Política Monetaria del Banco Central (BCU)”.
En esa línea, proyectó que la cotización del dólar en Uruguay estará mayormente determinada por la revaluación del yuan en China, el encarecimiento en dólares de Argentina y el comportamiento del real brasileño.
“Pese a la aceleración de la inflación subyacente uruguaya, el BCU no seguiría a la Fed en lo inmediato, si se consolida la caída del tipo de cambio”, estimó.
Silvia Rodríguez, investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), también hizo foco en el aumento del costo del financiamiento en las nuevas emisiones de bonos, a partir del alza de las tasas de la Fed.
“Esto implica un incremento del costo de la deuda pública futura. No obstante, Uruguay tiene nominada en moneda extranjera el 43,4% de su deuda, solo el 6% de la deuda está asociada a una tasa flotante y el 12% reajusta su tasa en un año”, precisó.
Rodríguez planteó, entonces, que esa composición permite acotar el impacto negativo de la suba de tasas de la Fed, si bien igual implica un aumento de los costos de endeudamiento.
“Dado que la brecha entre la tasa de interés real de la deuda y la tasa de crecimiento potencial del PIB condiciona la trayectoria de la deuda soberana, una fase de tasas globales más elevadas tensiona aún más esa brecha y pondría presionar la trayectoria futura de la deuda impactando, marginalmente, en la velocidad a la que puede acercarse al límite de deuda prudente”, resumió.
La economista también destacó que existen otros canales por los que se puede transmitir esa suba; por ejemplo, al aumentar el rendimiento de los bonos “libres de riesgo”, una parte de los capitales podría replegarse hacia esos activos.
“Si el dólar se fortalece a nivel global, esto potencialmente podría también ocurrir en Uruguay y poner cierta presión al alza en el valor del tipo de cambio nominal, lo que, de ocurrir, presionará al alza los precios de los bienes y servicios transables y, por tanto, podrá tener un impacto en la inflación en Uruguay”, alertó.
“Hay que destacar que el aumento es de 25 puntos básicos, en cualquier caso, si este mecanismo se activa, tendría un impacto marginal”, concluyó, no sin dejar de mencionar que “el encarecimiento del crédito nunca es una buena noticia para impulsar la actividad”.
El economista José Antonio Licandro dijo a El País que al ser la de EE.UU. la curva de referencia de tasas de interés a nivel internacional, eso “indefectiblemente” impacta al alza en el resto.
“Para un Estado como el uruguayo, con una deuda importante en términos del tamaño de su PIB, este verdadero shock externo incrementa el costo del financiamiento, presionando al alza la cuenta de intereses del déficit fiscal a medida que se van renovando los bonos que vencen”, resaltó.
Licandro observó que como Uruguay tiene un perfil de deuda extendido (los bonos tienen una vida promedio de 10,5 a 11,5 años), ese impacto no se hará sentir de inmediato, sino que se suavizará en el tiempo.
Sin embargo, señaló que, por otro lado, los bonos estatales son la referencia para la deuda empresarial y privada, por lo que el efecto no se reduce al sector público, sino que se expande al sector privado. “Ahí, como la duración de la deuda suele ser bastante más corta, el impacto será más rápido”, agregó.
Observó, en esa línea, que “este shock puede repercutir tanto en la sostenibilidad fiscal a mediano-largo plazo y al nivel de actividad económica en el corto-mediano plazo; por eso es tan importante”.
Licandro concluyó que “el impacto dependerá de la severidad de las subas de tasas que esperen los mercados”.
Concluyó que “el pasado enseña que, cuando suben las tasas en EE.UU., los capitales disminuyen su apetito por arriesgar inversiones en países emergentes, ya que esas tasas son más apetecibles”. Ello puede aumentar la probabilidad de eventos más o menos severos de restricción de acceso a fondos para estos países, conocidos como ‘sudden stops’ o frenos repentinos al ingreso de capitales”.
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