Este mes, la administración Trump envió una delegación de alto nivel a Cuba para discutir un acuerdo que aborde la crisis humanitaria en la isla, lo que supone un nuevo esfuerzo diplomático incluso mientras el presidente de Estados Unidos aumenta la presión sobre La Habana.
Según un alto funcionario estadounidense y otra persona familiarizada con el asunto, que solicitó el anonimato debido al carácter confidencial de las conversaciones, una delegación del Departamento de Estado realizó recientemente un viaje para reunirse con funcionarios cubanos en la isla. En la reunión, los funcionarios advirtieron que el gobierno cubano disponía de poco tiempo antes de que la crisis humanitaria en la isla se agravara, indicó el alto funcionario.
Cuba se encuentra en caída libre económica desde que Estados Unidos cortó los envíos de petróleo a la isla desde Venezuela y México en enero.
La visita del grupo este mes marcó el primer aterrizaje de un avión del gobierno estadounidense en Cuba desde marzo de 2016, cuando el presidente Barack Obama visitó el país para ampliar las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambas naciones. Esta reunión más reciente de funcionarios estadounidenses también sirvió como señal de la disposición de Trump a buscar la cooperación del gobierno cubano, en lugar de intentar activamente un cambio de régimen.
El viernes, Trump indicó que estaba deseoso de desviar su atención de la guerra en Irán a Cuba. “Se le llama un nuevo amanecer para Cuba”, dijo Trump. “Vamos a ayudarlos con Cuba”.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, instó la semana pasada a sus seguidores a prepararse para graves amenazas, incluida la agresión militar.
“No lo deseamos, pero es nuestro deber prepararnos para prevenirlo y, si se vuelve inevitable, para superarlo”, dijo.
A principios de este año, la administración Trump bloqueó los envíos de petróleo extranjero a Cuba, país que depende de las importaciones de combustible y produce solo alrededor del 40% del petróleo necesario para su red eléctrica.
El bloqueo trastocó la vida cotidiana en Cuba, provocando apagones, escasez de alimentos, la cancelación de clases y muertes en hospitales y clínicas. Trump ha manifestado su intención de derrocar al gobierno cubano, afirmando que tendría el “honor de tomar Cuba”.
El mes pasado, la administración Trump pareció suavizar su postura al permitir que un petrolero ruso entregara unos 730.000 barriles de petróleo crudo a la isla “por razones humanitarias”, según declaró a los periodistas Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca.
Durante las conversaciones de este mes, según declaró un funcionario del Departamento de Estado, la delegación estadounidense insistió en que Trump estaba abierto a una solución diplomática a la crisis, pero dejó claro que Estados Unidos no toleraría ninguna resistencia a sus demandas. Axios ya había informado previamente sobre la reunión diplomática.
Según otros dos funcionarios estadounidenses, la administración no tiene en consideración ninguna operación específica e inminente contra Cuba.
Este mes, la delegación estadounidense propuso llevar el servicio de internet satelital Starlink a la isla y permitir la conectividad gratuita. Asimismo, instó al régimen cubano a realizar cambios económicos para atraer capital extranjero, impulsar el sector privado y transitar hacia una economía de mercado.
Según un funcionario del Departamento de Estado, estos cambios económicos también deberían incluir formas de compensar a los ciudadanos y las empresas estadounidenses a quienes se les confiscaron activos y propiedades en la década de 1960.
Cuba también tendría que liberar a los presos políticos, añadió el funcionario, y permitir una mayor libertad política. A principios de este mes, el gobierno cubano anunció el indulto de más de 2.000 presos, una de las mayores liberaciones de este tipo en años, aunque no quedó claro cuántos de ellos habían sido encarcelados por sus creencias políticas.
Según el funcionario, en una reunión aparte celebrada en La Habana participaron un alto funcionario del Departamento de Estado y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, quien sucedió a su hermano Fidel antes de dimitir en 2018 y aún ejerce una considerable influencia.
Rodríguez Castro ha estado dialogando con funcionarios del gobierno de Trump para negociar una transición política y económica para la isla.
En la reunión de este mes, la delegación estadounidense también expresó su preocupación por la presencia de grupos militares y de inteligencia extranjeros que operan en Cuba con el permiso del gobierno. Rusia, China y Cuba han negado la existencia de bases de espionaje extranjeras en la isla.
Las demandas de la delegación estadounidense no representarían el cambio de régimen impulsado por algunos legisladores cubanoamericanos y muchos cubanos dentro y fuera de la isla. Tampoco cumplirían con los requisitos legales para levantar el prolongado embargo comercial estadounidense contra Cuba, como la legalización de los partidos de oposición, el establecimiento de un poder judicial independiente y la celebración de elecciones libres.
El jueves, Michael Kozak, un funcionario del Departamento de Estado que supervisa la diplomacia en el hemisferio occidental, se negó a revelar durante una audiencia en el Congreso quién más, aparte de Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, estaba negociando con Cuba, o con quién estaban hablando.
The New York Times - Emiliano Rodríguez Mega y Zolan Kanno-Youngs
El régimen confirma reuniones con EE.UU.
El régimen cubano confirmó ayer lunes la reciente celebración en la isla de una reunión entre representantes de Washington y de La Habana en medio de las tensiones bilaterales, informó el diario oficial Granma. El subdirector general a cargo de EE.UU. en la Cancillería, Alejandro García del Toro, aseguró a la publicación que en el encuentro no se establecieron “plazos” ni “planteamientos conminatorios”, frente a informaciones en medios estadounidenses. El régimen cubano insistió a la delegación estadounidense en la eliminación del bloqueo energético que le ha impuesto Washington a la isla desde enero, que ha prolongado los extensos apagones que sufre la isla y paralizado casi por completo la actividad económica. EFE