El resultado de la elección presidencial de Perú seguía incierto en la madrugada del lunes, con la derechista Keiko Fujimori en empate técnico frente al izquierdista Roberto Sánchez para ser el noveno presidente del país en una década. Fujimori está solo tres puntos arriba con 82% de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible.
Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos.
Ventaja se reduce a 0,17% tras cúmputo de 93% de las actas
La ventaja de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez se redujo a 0,17 puntos porcentuales, tras el cómputo del 93 % de las actas de votación de la segunda vuelta presidencial en Perú, al registrar el 50,08 % de votos, frente al 49,91 % del postulante de Juntos por el Perú, de acuerdo al último reporte oficial publicado este lunes.
La candidata de Fuerza Popular ha recibido 8.750.166 votos y Sánchez obtiene 8.719.223 votos, lo cual se traduce en 30.943 votos a favor de la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) en su cuarta postulación a la presidencia de Perú.
Hasta el 93 % del cómputo de actas, existen 1.512 impugnadas que han sido enviadas a los Jurados Electorales Especiales (JEE) para resolver las quejas presentadas en los centros de votación, de un total de 92.766 actas de votación a nivel nacional.
Asimismo, hay 4.954 actas pendientes de ser contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que equivale al 5,3 % del total y suele corresponder a la votación en el extranjero y en zonas apartadas del territorio peruano, como la Amazonía.
De otro lado, dos proyecciones publicadas en la noche del domingo vaticinan que la diferencia entre ambos candidatos se reducirá a niveles mínimos a medida que avance el escrutinio, con la posibilidad de que Sánchez adelante incluso a Fujimori.
La muestra elaborada por la empresa Ipsos para la Asociación Civil Transparencia, con un margen de error del 1,9 %, otorgó un 50,3 % a Sánchez, contra un 49,7 % a Fujimori.
Mientras, otra proyección con actas oficiales de la empresa privada Datum Internacional, con un margen de error de 1 %, señaló que Sánchez recibió un 50,14 % y Fujimori un 49,86 %.
Al conocer estos resultados, Sánchez salió a un balcón de la emblemática Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para asegurar ante sus seguidores que "este es el día de la recuperación de la democracia" y consideró que es "el momento de la defensa del voto", por lo que pidió a sus delegados "exigir el respeto al resultado electoral y la voluntad del pueblo".
Por su parte, Fujimori afirmó que "hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo", al subrayar que se trata de un empate técnico por resolver en las próximas horas
Festejos en los dos bandos
Administradora de 51 años, Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
"Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre", aseguró Gladys Silva, ama de casa de 56 años, en la concentración en Lima.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó al expresidente Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel.
"Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)", dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en el otro festejo.
La votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.
"Débil legitimidad"
Bajo la palabra "orden", Keiko, como la llaman, prometió "orden" y prosperidad, y advirtió del peligro del "comunismo".
Sánchez moderó su discurso de "cambio radical" y dijo a AFP que quiere una relación "respetuosa" con Washington.
El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la "dictadura" del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad pero queda vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.
"El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad" por lo que, sin mayoría legislativa, deberá "construir una coalición para gobernar", dijo a AFP el politólogo Paulo Vilca.
El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
Delincuencia imparable
Pese al hartazgo político, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad pues proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la criminales con la "misma fuerza" con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.
Su base social está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que de 2020 a 2025 triplicó la tasa de homicidios hasta llegar a 23 por cada 100.000 habitantes.
El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4%. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.
Fujimori aboga por el neoliberalismo, la propiedad privada y la atracción de inversiones, y Sánchez ofreció alzas salariales y una economía más estatal.
Con información de EFE y AFP
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