El mercado bursátil tuvo una racha alcista récord al cierre de la pasada semana, luego de que se anunciara la reapertura del estrecho de Ormuz al transporte marítimo comercial, lo que impulsó el optimismo de los inversores ante lo que evalúan como la proximidad del fin del conflicto en Oriente Medio, más allá que luego Irán volvió a cerrar el pasaje marítimo clave.
El S&P 500, que alcanzó un nuevo máximo histórico el pasado miércoles, subió un 1,5% adicional el viernes último, encaminándose a su mejor racha de ganancias diarias en lo que va del año.
En lo que va del mes, el S&P 500 ha subido un 12%, lo que se perfila como la mejor ganancia mensual desde 2020, cuando los mercados se recuperaban de la caída provocada por la pandemia. El índice se encuentra ahora casi un 4% por encima de su nivel anterior al ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
El índice compuesto Nasdaq, compuesto principalmente por acciones tecnológicas, ha protagonizado un repunte aún más vertiginoso. El índice se encamina a su decimotercer día consecutivo de ganancias, su mejor racha desde 1992.
“La velocidad de este ascenso ha sido sencillamente asombrosa”, afirmó Jim Reid, analista de Deutsche Bank, en una nota de investigación publicada esta semana.
El alza del viernes se vio impulsada por el anuncio inicial de que el estrecho de Ormuz, la crucial ruta marítima por la que normalmente transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, se reabriría al tráfico marítimo. Si bien lrán luego volvió a cerrar el estrecho, los precios del petróleo cayeron, ya que los inversores apostaron a que las reservas mundiales de petróleo se repondrían pronto.
Los temores de Wall Street sobre el impacto económico del conflicto se han disipado parcialmente en las últimas semanas, a medida que la administración Trump ha manifestado su interés en un acuerdo de paz, incluso después de que las conversaciones con Irán fracasaran el fin de semana pasado. El viernes, el índice de volatilidad VIX, a menudo denominado el “indicador del miedo” de Wall Street, cayó a su nivel más bajo desde el inicio de la guerra en Irán.
Los inversores han apostado a que, en última instancia, la guerra no afectaría las ganancias de las empresas estadounidenses. Este optimismo se vio reforzado esta semana por los sólidos informes de ganancias de grandes bancos como JPMorgan Chase y otras compañías como PepsiCo, que revelaron importantes beneficios durante los primeros tres meses del año. Se espera que los resultados financieros de las empresas del S&P 500 registren un crecimiento de dos dígitos por sexto trimestre consecutivo.
Muchos analistas señalaron que los volúmenes de negociación se mantuvieron relativamente bajos, dado el fuerte repunte bursátil, lo que indica la reticencia de los inversores a invertir masivamente en el mercado alcista.
En cambio, según los analistas, los inversores han recurrido a los mercados de derivados, negociando instrumentos financieros que les permiten beneficiarse del repunte sin necesidad de comprar más acciones de inmediato.
El ratio put-call, que mide las apuestas en derivados a favor de una subida del mercado frente a las apuestas a su baja, descendió su nivel más bajo desde enero, según Cboe Global Markets, un operador bursátil. Un ratio descendente indica que las apuestas alcistas superan a las bajistas. El índice SKEW de la bolsa también ha caído bruscamente esta semana, lo que indica que los inversores están reduciendo sus coberturas a largo plazo ante una posible venta masiva del mercado, otra señal alcista.
Aun así, esta semana se registró la tercera semana consecutiva de entradas de capital relativamente modestas en el mercado, con más de 17.000 millones de dólares ingresados en fondos que invierten en acciones estadounidenses hasta el miércoles, según EPFR Global, proveedor de datos.