En el mayor ataque ruso sobre al capital de Ucrania desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, al menos 25 personas murieron y 85 resultaron heridas ayer jueves en Kiev. Los ataques de Rusia contra Ucrania son casi cotidianos desde hace más de cuatro años, con alertas aéreas que ya forman parte de la rutina de sus habitantes. Ucrania, que dispone de recursos mucho más limitados, especialmente en materia de misiles, también ha intensificado sus ataques contra territorio ruso, golpeando en particular al sector petrolero.
En las calles de Kiev, los habitantes acudieron en masa a los refugios, algunos con colchones bajo el brazo. Unas 52.000 personas, entre ellas 4.500 niños, se refugiaron en estaciones subterráneas para protegerse, la cifra más alta de los últimos años, de acuerdo con el metro de Kiev.
“Nunca había bajado a un refugio, pero hoy lo hice por primera vez”, contó Karina Taran, de 25 años, que comprendió la gravedad de la situación cuando los misiles comenzaron a caer. “Agarré a mi hijo y simplemente corrí al refugio. No salí hasta la mañana siguiente”, agregó.
Según los servicios de emergencia, al menos 25 personas murieron y 85 resultaron heridas, entre ellas dos niños, y las labores de búsqueda entre los escombros continúan.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, prometió que su país responderá y pidió a Estados Unidos que le dé licencia para fabricar misiles de defensa antiaérea Patriot, a fin de “impedir ataques como este”.
Como casi siempre tras este tipo de ataques, Kiev y Moscú presentaron partes diametralmente opuestos sobre los objetivos golpeados en el bombardeo de esta madrugada.
Zelenski denunció que “Rusia apunta a blancos civiles únicamente para obligar a Ucrania a renunciar a su Estado”. “Eso no ocurrirá”, aseguró.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso defendió la supuesta legitimidad del ataque al afirmar que tuvo como objetivo prioritario fábricas de misiles y almacenes de drones situados en la capital ucraniana.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó un “ataque masivo” contra la capital ucraniana, “en respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev contra infraestructuras civiles”, al tiempo que afirmó haber apuntado a “empresas de la industria militar e instalaciones energéticas”.
El parte ruso del ataque fue mucho más detallado de lo habitual y dio una larga lista de objetivos de la industria militar ucraniana supuestamente alcanzados que incluye la fábrica de componentes radioelectrónicos para misiles Radioniks, la planta de montaje de drones ATLON AVIA, dos plantas de sistemas y piezas para tanques y drones espía y una planta de ensamblaje de la empresa de aviación Antónov que produce drones.
Según la fuerza aérea ucraniana, Rusia lanzó 496 drones y 74 misiles entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves.
Como es habitual, el porcentaje de interceptaciones de misiles fue mucho menor debido a la impotencia del Ejército ucraniano ante los misiles rusos balísticos.
En el ataque Rusia empleó un total de 24 misiles balísticos Iskander-M, de los que Ucrania sólo pudo derribar cuatro.
La presidencia rusa enfatizó poco después que “seguirá incrementando la presión sobre el régimen de Kiev, para lograr nuestros objetivos establecidos”, según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Respondía así a una pregunta sobre la intención de la Unión Europea de imponer nuevas sanciones a Moscú.
Ucrania ha intensificado en los últimos meses sus ataques contra Rusia y los territorios ocupados por Moscú, mientras que las negociaciones mediadas por Estados Unidos se encuentran estancadas. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó que propondrá nuevas sanciones contra las “entidades que apoyan al complejo militar-industrial ruso”.
Zelenski reclama más Patriot
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, instó ayer jueves a sus socios europeos y estadounidenses a avanzar en la producción de misiles antibalísticos para su país invadido por Rusia, especialmente a través de la concesión por parte de Washington de licencias para los sistemas Patriot. “Es especialmente importante que avancemos en la implementación de nuestros acuerdos sobre la producción de capacidades antimisiles balísticos”, señaló Zelenski en sus redes sociales. En este sentido espera una decisión de Estados Unidos sobre la concesión de licencias para los sistemas Patriot y otras formas de cooperación. En la reciente cumbre del G7 en la ciudad francesa de Évian, los líderes acordaron “aumentar la entrega de capacidades de defensa aérea, sistemas adicionales e interceptores, y capacidades de largo alcance” a Ucrania, además de mostrarse dispuestos “a considerar” otorgar licencias para que el país invadido pueda incrementar su propia producción de armamento.