Luego de mantener un encuentro con el presidente de la República, Yamandú Orsi, el primer mandatario de Chile, José Antonio Kast, disertó en un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) en la que fue su primera visita oficial al país.
Al igual que Uruguay, el país trasandino atraviesa, según Kast, dos problemas centrales a resolver que arrastra ya desde al menos una década: la falta de crecimiento económico o estancamiento —sufrió un estallido social en 2019— y la amenaza que implica el crimen organizado para la seguridad pública.
Sobre los ejes de su gobierno, planteó que la seguridad es la primera porque “sin ella no hay inversión ni certeza para las personas”.
“Hoy día nos afecta a nosotros y a todos los países de la región el cáncer del crimen organizado. Todos los que integran el Mercosur plantearon lo mismo: necesitamos fronteras seguras, una migración controlada y combatir el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas. Ellos — por el crimen organizado— lo ven como cada área de una empresa. Por tanto, son los Estados lo que tienen que hacer cumplir la ley, pero no tienen las mismas reglas para ese juego. Nos tenemos que adelantar”, planteó.
Más adelante, el presidente de Chile propuso como medida a considerar “aislar a los líderes del crimen organizado de los centros penitenciarios”.
En esa dirección, Kast recordó que uno de los objetivos del Acuerdo de Santiago (establece una agenda en común para combatir el crimen organizado para lo que fueron convocados en primera instancia Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador y más recientemente Uruguay y Paraguay que mostraron buena disposición, según el mandatario trasandino) radica en “la necesidad de hacer una anticipación legislativa y operativa” coordinada para que desde ninguna cárcel puedan seguir operando los capos narcos.
“El objetivo es condenar con más fuerza a los líderes del crimen organizado. Podemos combatir el microtráfico, a los ‘soldados’, pero esos son reclutados día a día. Entonces, lo que hay que hacer es ir a la dirigencia. ¿Quiénes son los que dirigen, los organismos que tienen el poder? A esos hay aplicarles todo el rigor de la ley. El crimen organizado tiene una estructura similar a la de una empresa. Hay un grupo que lo encabeza: dueños, directorio. Debajo hay gerentes. En el derecho penal cuando uno sanciona es al homicida, al que hace el tráfico de armas. Pero es una parte menor de estas empresas del crimen. Lo que tenemos que buscar es que todas nuestras legislaciones avancen para que la sanción de cadena perpetua sea para los que dirigen la organización, que son los que articulan todo. Hay que aplicarles las sanciones más drásticas y que queden en condiciones de aislamiento total”, propuso.
El chileno destacó la importancia de la cooperación internacional y convocó a una coordinación entre los países de la región ya que ese “cáncer” —como lo denominó— afecta a todas las naciones. En esta línea, recordó como antecedente que ese tipo de régimen carcelario fue aplicado en Italia para combatir las mafias.
“Tiene varios factores. Para cada país necesitamos un control fronterizo eficiente y eficaz —en Chile se ha convertido en uno de sus mayores problemas—, mientras que a nivel carcelario el camino es el aislamiento total. Pero esto se puede lograr con modificaciones legislativas que hoy día han ido quedando atrás frente al avance del crimen organizado. Cuando no hay seguridad, la inversión se encarece, por lo que la relación es total. La labor fundamental del Estado es brindar seguridad”, aseveró el presidente trasandino, al tiempo que destacó que debe aplicarse este tipo de medidas con un fortalecimiento del Poder Judicial y en coordinación entre diferentes países.
No obstante, negó “en principio” el pedido —que hacen algunos— de “colaboración permanente de las Fuerzas Armadas en las calles”. “Salir al orden público con soldados con un fusil puede terminar muy mal”, dijo.
Colores políticos
Tras una consulta de El País sobre cómo la falta de solución a la seguridad pública —así como la falta de crecimiento económico— afecta el apoyo a la gestión de los oficialismos en la región y, en particular, en ambos países, Kast reconoció que fue uno de los temas que se conversó con el presidente uruguayo.
“Debemos decir que ante esta situación de estancamiento en el crecimiento y de alto desempleo uno puede enfrentarlo paralizándose o actuando. Hemos decidido actuar y estas reuniones multilaterales apuntan a eso. Ver como en conjunto, podemos colaborar para que Uruguay sea parte también del futuro Corredor Bioceánico —con miras a la colocación de productos en el mercado asiático conectando el Atlántico con el Pacífico mediante carreteras— para aprovechar nuestra capacidad exportadora en conjunto”, afirmó. También destacó la intención de Chile de que Uruguay ingrese al Acuerdo Transpacífico.
Mencionó, sobre la rápida desaprobación, que los gobiernos de la región “han sufrido un golpe muy duro por la guerra en Medio Oriente que afectó a todas las naciones por el alza del precio de los combustibles”.
“Fue muy fuerte y uno puede actuar de distintas maneras. En Chile lo hicimos con responsabilidad y aunque la ciudadanía inicialmente lo cuestionó (y subió la desaprobación de su gobierno), se ha ido estabilizando. La gente ha ido apreciando que cuando se habla de seguridad, de certeza jurídica, de cambios regulatorios para lograr una mejor competitividad lo que se busca es mejorar el empleo. Por eso, lo que le dijimos al presidente Orsi es que estamos dispuesto a colaborar con Uruguay y eso trasciende los colores políticos”, destacó el primer mandatario.
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