El papa León XIV ensalzó este miércoles a la Basílica de la Sagrada Familia como “un signo de unidad y de concordia”, durante la homilía que pronunció en el templo en una misa a la que asistieron los reyes de España, Felipe y Letizia, entre otras autoridades, entre ellas el presidente socialista Pedro Sánchez, que por primera vez desde que está en el poder participó de una celebración religiosa.
“Es un templo que nos constituye en una familia amada por el Señor, alimentada por su propia vida en la Eucaristía. (...) Signo también de unidad y de concordia”, dijo el pontífice sobre la obra del arquitecto Antoni Gaudí, de cuya muerte se cumplieron ayer miércoles 100 años.
En la homilía, antes de bendecir la Cruz de Jesús, la torre más alta que corona el templo, el Papa afirmó que la basílica parece tener brazos “para invitar a cada uno a este altar, a escuchar la palabra de Dios”.
“Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin”, dijo León XIV, que agregó que “mucho más que un monumento, la basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo”.
Siempre inspirado en la basílica, el pontífice explicó que, a pesar de ser “un templo aún en construcción”, esta “imperfección no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia”.
La de León XIV es la tercera visita de un papa a la obra maestra aún inacabada de Antoni Gaudí, después de Juan Pablo II y Benedicto XVI.
El sumo pontífice fue recibido en la basílica por los reyes Felipe VI y Letizia, y antes de entrar, una niña invidente le mostró una maqueta de la torre que va a bendecir.
La Torre de Cristo, la pieza central que se eleva sobre el conjunto que se terminó en febrero, llevó la basílica a su altura máxima, 172,5 metros, convirtiéndola en la más alta del mundo. La cima queda un poco por debajo de la montaña de Montjuic, de 177 metros, siguiendo las indicaciones de Gaudí, que no quería que sobrepasara la obra de Dios.
La construcción de la iglesia sufrió numerosos altibajos desde que Gaudí asumió el proyecto en 1883. Financiada por donaciones, la iglesia debía terminarse en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. Pero la pandemia del covid obligó a abandonar este plan. Consagrada y elevada al rango de basílica por Benedicto XVI en 2010, la iglesia podría estar terminada dentro de unos diez años.
Por otro lado, el Papa proclamó durante la homilía que “no se puede creer en Jesús y promover la guerra y matar inocentes” o “abandonar a quien huye”.
“Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra”, clamó el Papa. Y continuó: “No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”.
El papa concluyó recordando que “la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo”.
Jugar “en equipo”
León XIV, de 70 años, estadounidense y con nacionalidad peruana, visitó por la mañana la prisión de Brians, a 40 km de Barcelona, para después ir en helicóptero a la espectacular abadía de Montserrat, en la montaña del mismo nombre.
León XIV mezcló el catalán y el español en su discurso en Montserrat, lugar emblemático de la cultura y la historia de esta región del noreste de España, donde el sentimiento nacionalista es fuerte.
Por la tarde, en la iglesia de San Agustín, el Papa hizo un guiño a los hinchas del fútbol, aprovechando que el Mundial comienza hoy en México, Estados Unidos y Canadá. León XIV dijo que al igual que en el fútbol, en la vida se debe jugar “en equipo”.
“El fútbol también nos ayuda a recordar algo muy importante. Que la vida no es una carrera para vivir en una forma solitaria. Es algo que se juega en equipo, y hay que aprender a correr juntos”, dijo el Papa.
Para cerrar su viaje, el papa visitará las islas Canarias hoy jueves y el viernes. En ese archipiélago atlántico ubicado frente a África, vía de entrada a Europa para muchos migrantes irregulares, el pontífice insistirá en otro de los mensajes clave de su viaje: la acogida del inmigrante. “En ese sentido, uno puede ser una estrella”, pero si “nunca pasa la pelota, pues no deja que los otros entren en el juego y probablemente va a perder”, agregó.
AFP, EFE
“El pasado no condena el futuro”, le dice a los presos
El papa León XIV visitó ayer miércoles el centro penitenciario Brians 1 en Sant Esteve Sesrovires, en Barcelona. “En nuestra vida, el pasado no condena el futuro”, les dijo.
“Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, afirmó el Papa en su discurso ante los cerca de 80 reclusos y reclusas de Brians 1 y también algunos de los centros de Brians 2 y Wad Ras.
“No existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”, añadió.
En Brians 1, el Papa escuchó los emocionados testimonios de Montse y Josefina, dos reclusas que han relatado cómo han recuperado la fe en la cárcel.
Montse expresó su alegría por la presencia del pontífice en un lugar donde las presas se sienten muchas veces “olvidadas”. Emocionada, explicó que ha vuelto a acercarse a Dios en la cárcel a pesar de que ha sido “difícil” porque ha sufrido mucho con la muerte de su hijo, porque “no entendía por qué Dios se lo había llevado”. “He experimentado la muerte de la gente que más quería, y aunque me han transmitido la fe, me he enfrentado con el silencio de Dios. A pesar de tener la mejor familia del mundo, también hoy sé que les he hecho mucho daño”, manifestó esta reclusa.
Por su parte, Josefina explicó que ha visto tambalear su fe, como cuando su hijo sufrió un grave accidente. Su hijo sobrevivió y eso es “un milagro” que ella atribuye a Dios.