El papa León XIV lamentó ayer martes “la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores” y el “culto a la propia imagen” que imperan en la sociedad como anestésicos para adormecer nuestra conciencia.
El pontífice hizo esta reflexión en respuesta a una de las preguntas que le plantearon los jóvenes en la vigila celebrada en el estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona.
“En nuestras sociedades, de hecho, la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen, no son más que anestésicos para adormecer nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad”, criticó al responder a las preguntas de Farid.
En este diálogo entre el Papa y los jóvenes, León XIV les ofreció dejarse iluminar por el Evangelio, para “desarrollar también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles”.
Alternando el español y el catalán en sus respuestas, el pontífice estadounidense pidió a los jóvenes no dejarse “abrumar por los ritmos y las seducciones externas, cultivando espacios de silencio, deteniéndonos quizá algunos minutos al día para leer el Evangelio y hablar con Dios”.
Miles de fieles se congregaron ayer para recibir a León XIV en los alrededores de la catedral de Barcelona, adonde llegó procedente de Madrid para continuar con su viaje a España.
En su primera visita a Barcelona, jóvenes y escolares se hicieron notar incluso varias horas antes de que aterrizara el pontífice con proclamas como “Esta es la juventud del papa”. Hacía casi dos decenios que ningún papa viajaba a la ciudad de Barcelona.
León XIV respondió al gran interés ciudadano saliendo a la plaza del templo, donde había pronunciado una homilía, para agradecer la presencia de miles de personas en español y en catalán.
Después apareció en el balcón del palacio episcopal para saludar también de manera improvisada con el cardenal arzobispo Juan José Omella.
“Bon dia i bona hora, germans i germanes” (”Buenos días y buena hora, hermanos y hermanas”), les dijo el papa a los feligreses congregados fuera, una vez finalizado el rezo de la Sexta Hora en la catedral. Ya en español, dio las gracias a los presentes por estar allí y “por la paciencia”.
León XIV concluyó su primer acto en la región de Cataluña, celebrado en la catedral de Barcelona, con una visita a la cripta para rezar delante del sepulcro de Santa Eulalia, una de las dos patronas de la ciudad con la Virgen de la Mercè.
También asistió en el claustro a la tradición del ‘ou com balla’ (’el huevo cómo baila’), vinculada a la celebración del Corpus Christi. Consiste en un huevo que se mantiene sin caerse sobre la parte superior del chorro de una fuente.
Previamente había presidido el rezo de la liturgia de las horas en el altar mayor de la catedral en presencia del cardenal Omella, los canónigos, la curia diocesana y varias decenas de voluntarios.
León XIV pidió a los asistentes que sean “constructores de unidad” en la homilía. “Barcelona es llamada cap i casal de Catalunya (cabeza y capital de Cataluña). Lo que da a esta comunidad, a todos vosotros, barceloneses y catalanes, una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, señaló.
“En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista”, sean “mártires, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”, instó.
El pontífice se refirió a la necesidad de unidad también en el seno de la Iglesia. “Os invito a renovar, concordes, el propósito de caminar juntos, todos, fieles y pastores, tras las huellas de Cristo, hacia la plenitud de la vida”, insistió. EFE
Un breve encuentro con Bad Bunny
El papa León XIV mantuvo un breve encuentro con el cantante puertorriqueño Bad Bunny el lunes en Madrid tras un evento multitudinario que tuvo el pontífice en el estadio Santiago Bernabéu, informó ayer martes el Vaticano. Bad Bunny “estaba con su familia y otras personas” y León XIV “los saludó brevemente antes de salir del estadio”, indicó el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, a periodistas en Barcelona.