La primera entrevista de Flávio Bolsonaro desde Estados Unidos: "Obviamente volveré a ser candidato"

El libertario de 45 años enfrenta varias investigaciones en Brasil relacionadas con lavado de dinero y corrupción: “Ya sé que el resultado final será mi encarcelamiento”, dijo a The New York Times.

Flávio Bolsonaro desde Estados Unidos.
Flávio Bolsonaro desde Estados Unidos.
Foto: Scott McIntyre/The New York Times<br/>

Flávio Bolsonaro salía del complejo residencial cerrado donde su padre cumple arresto domiciliario, según contó, cuando decidió que prefería abandonar Brasil antes que arriesgarse a correr la misma suerte.

Esa decisión, que Bolsonaro aseguró haber tomado recién la mañana siguiente a perder las elecciones presidenciales de Brasil, lo llevó a protagonizar una espectacular huida de 8.000 kilómetros para escapar de las investigaciones penales, atravesando Sudamérica hasta terminar en Estados Unidos.

El avión privado que lo trasladó a Miami fue gestionado por un funcionario de la Casa Blanca y su ingreso a Estados Unidos fue autorizado directamente por el presidente Donald Trump, según funcionarios estadounidenses. Sin embargo, todavía hay muchos aspectos poco claros sobre el viaje, que también llevó a Bolsonaro por Ecuador y Argentina, donde uno de los principales asesores del presidente argentino se reunió con él en un aeropuerto.

Sin embargo, en su primera entrevista desde que huyó la semana pasada, Bolsonaro afirmó que organizó este extraordinario y secreto viaje completamente por su cuenta. “Todo fui yo”, dijo el miércoles por la tarde a The New York Times. “No hubo absolutamente ninguna ayuda de nadie, de ningún gobierno”.

“Cómo llegué hasta aquí”, agregó, “me lo llevaré a la tumba”. Según dijo, el plan de irse fue una decisión espontánea que tomó junto a su esposa, aunque sabía que tenían amigos en el extranjero: “Puede haber habido muestras de apoyo, pero nada más”.

"Perdí contra el sistema"

Bolsonaro, de 45 años, enfrenta varias investigaciones en Brasil relacionadas con lavado de dinero y corrupción. Huyó después de que las autoridades brasileñas le ordenaran entregar sus pasaportes. El miércoles, Bolsonaro volvió a declararse inocente e insistió en que, de haberse quedado, habría enfrentado una condena prácticamente segura.

“Ya sé que el resultado final será mi encarcelamiento”, afirmó Bolsonaro. Calificó al Poder Judicial de excesivamente severo y motivado políticamente, y apuntó especialmente contra el juez de la Corte Suprema que encarceló a su padre por intentar dar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Durante una entrevista de 75 minutos, Bolsonaro, senador de derecha, reconoció en algunos momentos la difícil situación actual de su familia: pasó de estar a las puertas de recuperar el poder en Brasil a un exilio repentino en el extranjero. No solo su padre, Jair, enfrenta una condena de 27 años de prisión por intentar dar un golpe de Estado, sino que su hermano Eduardo también huyó a Estados Unidos, donde permaneció después de ser condenado en Brasil por instar al gobierno de Trump a intervenir en el juicio contra su padre.

Flávio Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro.
Foto: Scott McIntyre/The New York Times

Flávio Bolsonaro no ha sido acusado de ningún delito. Sin embargo, cuando termine su mandato como senador, a comienzos de 2027, perderá sus fueros parlamentarios y podría ser procesado.

Aunque su propio partido aceptó el resultado electoral, Bolsonaro se mantuvo firme en su rechazo a la derrota del mes pasado frente a Lula, que calificó, sin presentar pruebas, de “matemáticamente imposible”.

“Sé que no conducirá a nada”, dijo sobre su frustración. “Perdí contra el sistema”. Se quejó extensamente del gasto público durante la campaña electoral y sostuvo que le otorgó a Lula, un dirigente de izquierda, una ventaja injusta. También arremetió contra el movimiento digital que contribuyó a impulsar a su rival.

"Fraude" con la extensión de horario

Además, Bolsonaro amplió considerablemente sus acusaciones de fraude y, en algunos momentos, repitió las teorías conspirativas que su padre había difundido sobre las urnas electrónicas de Brasil, un sistema que expertos internacionales consideran uno de los más seguros del mundo.

“Tengo mis sospechas”, dijo Bolsonaro cuando fue consultado sobre sus acusaciones. “Nadie puede afirmar con un 100% de certeza que tengo razón, ni tampoco con un 100% de certeza que estoy equivocado”.

Cuatro años atrás, las afirmaciones de su padre encontraron un público dispuesto a escucharlas y motivaron a sus seguidores a acampar frente a cuarteles militares de todo Brasil. El 8 de enero de 2023, miles de manifestantes violentos irrumpieron en las sedes de los poderes públicos brasileños para exigir que el Ejército desconociera el ajustado resultado electoral.

Su hijo mayor enfrenta un escenario muy diferente. Lula ganó por amplio margen y dirigentes clave del partido de Bolsonaro afirmaron que no había pruebas de fraude. Hasta ahora, pocos brasileños han salido a las calles para protestar por la derrota de Bolsonaro. Incluso sus aliados de derecha en América Latina reconocieron la victoria de Lula.

Aun así, Bolsonaro sostuvo que le habían arrebatado la presidencia. Hasta ahora, sus cuestionamientos se habían centrado principalmente en una prórroga del horario de votación que, según él, fue dispuesta por un juez motivado políticamente.

Flávio Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro.
Foto: Scott McIntyre/The New York Times

En realidad, ambos candidatos habían solicitado el cambio porque las lluvias torrenciales y los retrasos de los ómnibus habían dificultado el acceso de los votantes en algunas regiones. Sin embargo, la decisión judicial que concedió la prórroga se conoció cerca del cierre de la votación, lo que generó confusión mientras algunos centros electorales intentaban permanecer abiertos.

De todos modos, la medida afectó apenas a 34.000 votos, una cifra que, según las autoridades electorales brasileñas, era demasiado pequeña para modificar el resultado. Lula ganó por 4,4 millones de votos.

Pero Bolsonaro, que hasta ahora había mantenido un tono más moderado que su padre en muchos asuntos, incluido el sistema electoral, redobló y amplió sus acusaciones.

Habló de manipulación de votos y reiteró afirmaciones ya desacreditadas sobre una brecha de seguridad en la sala blindada donde las computadoras contabilizan los sufragios. Según sostuvo, sin aportar pruebas, la prórroga del horario de votación podría haber servido de cobertura para agregar ilegalmente muchos más votos al resultado de su adversario.

El Tribunal Superior Electoral de Brasil, encargado de supervisar los comicios, desestimó sus acusaciones. Observadores internacionales independientes también certificaron la integridad de las elecciones y decenas de países reconocieron el resultado.

Vínculo con la casa blanca

Aunque Estados Unidos no está entre los países que reconocieron la victoria de Lula, Trump se limitó a sugerir que las elecciones brasileñas parecían “extrañas” y evitó decir quién había ganado.

Bolsonaro no lo cuestionó. “No tomó partido, que es lo correcto”, afirmó, y agradeció a Trump por permitirle permanecer en Estados Unidos.

Incluso después de que Trump dijera la semana pasada que no tiene previsto reunirse con Bolsonaro, el entorno del senador mantiene la esperanza de que se produzca un encuentro durante los próximos días en la Conferencia de Acción Política Conservadora, que se celebrará en Mar-a-Lago.

Desde el extranjero, Bolsonaro dijo que buscará impugnar legalmente la victoria de Lula, aunque reconoció que tiene pocas posibilidades de éxito. También planea respaldar a sus aliados en Brasil que impulsan su agenda, entre cuyas propuestas figuran reducir la edad de imputabilidad penal y promover una amnistía para su padre y para los manifestantes que participaron en los disturbios del 8 de enero.

Flávio Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro.
Foto: Scott McIntyre/The New York Times

Al mismo tiempo, Bolsonaro evitó responder si también tiene previsto hacer gestiones ante el gobierno de Trump para que Estados Unidos adopte nuevas medidas contra Brasil.

Este año, el Departamento de Estado designó a las dos mayores organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico de Brasil como grupos terroristas. Además, el año pasado Trump utilizó aranceles y sanciones para intentar presionar a Brasil a fin de que abandonara el proceso judicial contra el padre de Bolsonaro.

La familia Bolsonaro y su lugar de hospedaje

La mañana siguiente a su derrota electoral, Bolsonaro contó que las autoridades se acercaron a él cuando salía de la casa de su padre para comunicarle que tenía 24 horas para entregar sus pasaportes. Según su relato, el hombre mayor, con lágrimas en los ojos, apartó a su hijo antes de que se separaran.

“Me miró a los ojos y me dijo: ‘Ya sabes hacia dónde va todo esto, ¿verdad?’”, recordó. “Le dije: ‘Papá, ya lo sé. Y estoy preparado, sé lo que tengo que hacer’. Me di vuelta y me fui”. Según afirmó, ninguno de los dos habló sobre un plan para escapar.

Unas horas después, Bolsonaro publicó un video en las redes sociales en el que decía que tenía previsto entregar sus documentos, tal como se le había ordenado. “Nunca pensé en abandonar el país”, afirmó en el video, en el que prometió liderar la oposición después de que su partido obtuviera importantes victorias en el Congreso brasileño.

Poco después, desapareció. Recién 42 horas más tarde volvió a aparecer, esta vez en Miami. Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas podrán permanecer ahora en Estados Unidos durante al menos un año, bajo un estatus migratorio que suele concederse por razones humanitarias.

Bolsonaro dijo que todavía no sabe dónde se instalará su familia. Su hermano menor, Eduardo, vive en Texas y recientemente obtuvo la residencia permanente, conocida como green card.

Sin embargo, después de que un candidato demócrata ganara la gobernación de Texas en las elecciones de medio mandato de esta semana, Paulo Figueiredo, uno de los aliados cercanos de los Bolsonaro, propuso Florida como un lugar natural para que la familia se establezca.

Bolsonaro afirmó que su familia se está adaptando, aunque espera que la estadía sea solo temporal. “Por ahora, al menos, tendré que seguir adelante con mi vida desde Estados Unidos”, dijo. Aun así, no descartó regresar a la política brasileña. “Si hay nuevas elecciones, obviamente volveré a ser candidato”.

Por Ana Ionova, The New York Times

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