“No salí de Brasil, salí por Brasil”, afirmó Flávio Bolsonaro desde Estados Unidos, lo que levantó más polémica

Aumentan las tensiones por la huida del líder derechista de su país; Marco Rubio afirma que Washington no participó directamente en el hecho, pero los demócratas exigen más aclaraciones y pruebas.

Flávio Bolsonaro y su familia llegan a Miami en un avión privado.
El excandidato a la presidente de Brasil, Flávio Bolsonaro, y su familia llegan a Miami en un avión privado.
Foto: AFP

El excandidato conservador Flávio Bolsonaro dijo desde Estados Unidos que salió de Brasil porque es víctima de una “persecución” en su país, donde según él se vive “un régimen de excepción”. Mientras tanto, en Brasil se investiga el caso y también las amenazas contra indígenas en represalia por la reeleción de Lula da Silva.

Flávio Bolsonaro, que perdió el balotaje ante el presidente Luiz Inácio Lula da Silva el pasado domingo, salió clandestinamente el martes de Brasil y llegó a Florida en un jet privado tras un periplo por Argentina y Ecuador.

“Comenzó la persecución incluso antes de lo que imaginaba”, afirmó el senador en una transmisión en vivo en Instagram. Fue su primera aparición desde que publicó el miércoles una carta en la que se declaró “líder” de Brasil y anunció que encabezará la oposición desde Estados Unidos.

Relató que el lunes, al día siguiente del balotaje, la policía le pidió entregar sus pasaportes al salir de visitar a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria. La orden judicial se dio en el marco de una investigación por lavado de dinero.

No dio detalles sobre cómo salió del país. Aseguró que tomó la decisión con su esposa “sin que nadie supiera” y pidió no apuntar “con el dedo a nadie”. “No salí de Brasil, salí por Brasil”, afirmó.

Acusó además al juez de la corte suprema Alexandre de Moraes de señalarlo “falsamente” en la investigación.

Su recorrido, lleno de incógnitas, puso bajo presión a los presidentes Donald Trump y Javier Milei. También agrava las crisis diplomáticas de Brasilia con Washington y Buenos Aires, en curso desde hace meses.

La cancillería brasileña convocó el jueves a la encargada de negocios de Argentina en Brasilia a “dar explicaciones” sobre la posible participación del gobierno de Milei en la huida, informó el viernes una fuente diplomática brasileña.

Fue un “procedimiento habitual”, indicó la fuente, que no reveló el contenido de la conversación.

Sin embargo, poco después el canciller argentino, Pablo Quirno, lo negó en X: “Falso. No hubo ningún pedido de explicaciones”.

En Washington, congresistas del Partido Demócrata pidieron al secretario de Estado, Marco Rubio, que explique si hubo coordinación con Buenos Aires para facilitar la fuga.

Según la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, Bolsonaro embarcó el martes por la noche en un avión privado en Puerto Iguazú (noreste).

Lo hizo 40 minutos después de haber ingresado por tierra desde la frontera brasileña.

Según un documento del vuelo visto por la AFP, salió de Argentina con un pasaporte italiano a su nombre.

El jefe de gabinete argentino, Diego Santilli, negó cualquier irregularidad en su paso por el país y aseguró que no existían “impedimentos de Interpol”. Las tensiones entre Buenos Aires y Brasilia escalaron en agosto, cuando Brasil rebajó su representación diplomática en Argentina tras insultos de Milei a Lula.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó ayer sábado que Washington no intervino directamente en la huida de Flávio Bolsonaro de Brasil tras su derrota electoral del domingo pasado. “Ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país”, explicó Rubio en una rueda de prensa celebrada en Atlanta. “El gobierno de Estados Unidos no participó directamente” en la salida de Bolsonaro de su país, recalcó ante la insistencia de opositores de Trump que exigen “claridad”.

La Casa Blanca no ha hecho comentarios sobre el vuelo, pero Trump ha calificado las elecciones brasileñas de “vergonzosas”.

EE.UU

Demócratas presionan por el caso

Congresistas demócratas han pedido explicaciones al secretario de Estado, Marco Rubio, por la ayuda para facilitar la huida a Estados Unidos del excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro, según una carta difundida por una de las firmantes, la representante Sydney Kamlager-Dove.

“La cuestión central es sencilla: ¿ayudó el Departamento de Estado, la Embajada de Estados Unidos en Brasil o cualquier otra agencia del Gobierno estadounidense al senador Bolsonaro a viajar a Estados Unidos o a entrar en el país, pese a la supuesta restricción judicial brasileña que le impedía salir de Brasil?” pregunta la misiva.

Rubio lo ha negado, pero no presentó pruebas de ello.

Lula

El Gobierno brasileño entregará a la Policía Federal un informe sobre las amenazas y agresiones denunciadas por comunidades indígenas como represalia por la reelección de Luiz Inácio Lula en los comicios presidenciales del pasado domingo, aseguró ayer el ministro de los Pueblos Indígenas, Eloy Terena.

El jefe de cartera integró una misión interministerial enviada por Lula a visitar dos aldeas de la etnia guaraní kaiowá en Mato Grosso do Sul, estado del sudoeste brasileño, para recoger testimonios sobre una serie de episodios de violencia, entre ellos amenazas de envenenamiento del agua consumida por los indígenas.

La Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib) asegura haber registrado más de 30 denuncias de violencia relacionadas con el proceso electoral en Mato Grosso do Sul, entre ellas amenazas de muerte, agresiones y atropellos.

Agenda internacional

Lula estará presente en COP31 de ONU

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que el gobierno está preparado para cualquier “intento golpista” y que continuará con su agenda internacional. En tal sentido, el mandatario estará presente en la COP31 de la ONU sobre el clima, que se celebra del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, informó una fuente de su gobierno ayer sábado.

El recién reelecto mandatario izquierdista es uno de los líderes de la lucha contra el calentamiento global y albergó en su país la COP30, en 2025.

En esta edición de la gran cumbre anual del clima, Turquía ejercerá la presidencia y Australia pilotará las negociaciones. La reunión de jefes de Estado está prevista para el 11 y 12 de noviembre.

En 2025 la cumbre se celebró en la ciudad de Belém, en la Amazonía brasileña.

A pesar del simbolismo de sostener las conversaciones en el mayor bosque tropical del planeta, las delegaciones no lograron fijar objetivos ni plazos vinculantes para una salida progresiva del carbón, el petróleo y el gas. Este año, expertos apuntan que será poco probable un acuerdo en ese sentido, en un contexto de máxima presión sobre los mercados por la guerra en Oriente Medio. EFE

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