Donald Trump salió ayer martes en defensa del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y advirtió de que sería “un terrible error reemplazarlo”, en plena crisis interna del organismo y con su dirigente fuertemente cuestionado.
“FIFA cometería un terrible error si, por cualquier motivo, siquiera considerara reemplazar al presidente Gianni Infantino”, afirmó el presidente de Estados Unidos en un mensaje publicado en su red social Truth Social, en el que calificó de “fantástico” al dirigente y destacó su papel al frente del reciente Mundial 2026.
Se trata de la primera vez que Trump respalda públicamente a Infantino desde que tuviese que retirar su propuesta para crear FIFA Forward Enterprise (FFE), un proyecto para comercializar una participación de los derechos del Mundial, que provocó una fuerte crisis interna. “Acaba de presidir el Mundial más exitoso que se haya presentado jamás”, añadió Trump, quien aseguró que, si Infantino abandona el cargo, el torneo “nunca volverá a ser tan exitoso o rentable”.
Las palabras de Trump llegan en plena crisis institucional en la FIFA después de que UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la de Norte, Centroamérica y Caribe (Concacaf) cuestionaran abiertamente a Infantino por el proyecto para vender a inversores privados una participación del 20% de los derechos comerciales del Mundial por unos 4.200 millones de dólares.
Las tres confederaciones acusaron a la FIFA de haber actuado de forma unilateral y reclamaron una revisión independiente del proceso, al considerar que la iniciativa se planteó sin la suficiente transparencia ni consulta a las federaciones miembro. Infantino pidió disculpas después de que el proyecto se hiciera público, aunque la controversia no se ha cerrado. Además, la crisis se produce a pocos meses del próximo Congreso de la FIFA, previsto para marzo de 2027, en el que Infantino aspira a continuar al frente del organismo.
Pese a las críticas de algunas de las principales confederaciones, el dirigente mantiene apoyos dentro de la organización, principalmente en Sudamérica y África, y, por el momento, conserva opciones de optar a un nuevo mandato. Infantino es por ahora único candidato declarado para los comicios presidenciales de la FIFA de marzo próximo.
El mensaje de Trump supone un respaldo público a Infantino cuando el presidente de la FIFA afronta uno de los momentos de mayor presión desde que asumió el cargo en 2016.
La relación entre ambos se ha estrechado especialmente durante la organización del Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, Canadá y México, y que el mandatario estadounidense considera un éxito de su Administración.
Decididas a que Infantino abandone la presidencia de la FIFA, las confederaciones de Europa (UEFA), de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) y de Asia (AFC) intentaron el lunes sumar a su causa a la “familia del fútbol”, según una carta abierta divulgada ese día. Sin embargo, no firmaron la misiva los dos grandes apoyos que mantiene Infantino: la CAF (África), la Conmebol (Sudamérica) y la OFC de Oceanía.
Dentro de Concacaf existe cierta división, especialmente entre los tres coanfitriones del Mundial 2026. La federación de México se desmarcó públicamente de la línea de la Concacaf y ratificó su apoyo a Infantino, pero Estados Unidos y Canadá apoyaron el lunes la carta conjunta de la UEFA, Concacaf y AFC.
El apoyo de Trump a Infantino se suma a las múltiples muestras de amistad que ambos se han dedicado públicamente desde 2018, con motivo de la preparación del último Mundial. Además, en el fallido intento de crear FIFA Forward Enterprise para comercializar una participación de los derechos del Mundial, estaba involucrado Joshua Kushner, cuñado de Ivanka Trump, la hija del mandatario estadounidense, como cofundador del fondo de capital Thrive Capital que podría haber liderado el proyecto.
La relación entre Trump e Infantino comenzó a estrecharse en 2018 a raíz de la candidatura norteamericana para el Mundial 2026. Así se pudo ver al italiano-suizo en la Casa Blanca en agosto de ese año, cuando le regaló a Trump una camiseta personalizada y tarjetas amarillas y rojas, bromeando con que le servirían en las ruedas de prensa.
En la cumbre del G20 de Buenos Aires, en 2018, volvieron a coincidir y en septiembre de 2019 en el Despacho Oval. Un año después, en el Foro Económico de Davos, Trump invitó a Infantino pronunciar un discurso de presentación, mientras que el dirigente de la FIFA fue uno de los invitados especiales a la investidura del segundo mandato de Trump, en enero de 2025. A partir de entonces, sus vínculos se fueron consolidando.
En julio de 2025, la FIFA inauguró una oficina en la Torre Trump de Nueva York con el objetivo de tener una mayor presencia en la Gran Manzana. En diciembre de 2025, durante la ceremonia del sorteo del Mundial, Infantino entregó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA.
Durante el Mundial 2026 se conoció la llamada telefónica de Trump a Infantino para anular la sanción al goleador de Estados Unidos, Folarin Balogun, que había sido expulsado en el partido ante Bosnia y Hercegovina. Según el reglamento, una roja directa obliga a cumplir un partido de sanción de forma automática. Balogun, sin embargo, se le dejó en suspenso la sanción y pudo disputar el partido de octavos de final contra Bélgica, aunque su equipo fue derrotado.
“El fútbol no pertenece a ningún individuo”
Una carta conjunta de tres confederaciones -UEFA, CONCACAF y AFC-, subrayó el lunes que el fútbol “no pertenece a ningún individuo”. “El liderazgo en el fútbol no es una posesión”, señalan. “Cuando la confianza se rompe a través del engaño, cuando un individuo se sitúa por encima del colectivo que le confió la autoridad, ese deber ha sido abandonado”, añaden en referencia al presidente de la FIFA. Las tres confederaciones no se dieron por satisfechas tras las “disculpas” presentadas el miércoles por la FIFA tras la polémica generada por su proyecto de privatización, al tiempo que expresaba su “pleno apoyo” a Infantino.