Comió de la basura en el Borro cuando era niña, se destacó como maestra en España y hablará ante el papa León

A Carmen Albana Sanz la Iglesia la ayudó para que pudiera estudiar y recibirse de maestra; hoy es católica practicante y enfatizará en su mensaje la importancia de sobreponerse a la adversidad y que "todos somos dignos".

 Carmen Albana Sanz
Carmen Albana Sanz.
Foto: gentileza Carmen Albana Sanz.

Hace unas cinco décadas Carmen Albana Sanz hurgaba en la basura buscando alimentos junto con su hermana y su hermano pequeños en las inmediaciones de su humilde casa en Aparicio Saravia, entre Burgues y San Martín. Hoy tiene 57 años, vive a 20 kilómetros del centro de Barcelona (España) y es una galardonada maestra que insiste en la importancia de la denominada “educación emocional”. Y en la tarde del sábado 7 de noviembre será una de las tres personas que darán su testimonio de vida delante del papa León XIV frente a la parroquia de Nuestra Señora del Guadalupe, en pleno barrio Borro.

El arduo camino

Cuando era una niña, el padre de Carmen era un jubilado a quien 48 años de trabajo en el Frigorífico Nacional habían minado su salud y pasaba mucho tiempo internado en el hospital de Saint Bois. Su madre trabajaba de manera intermitente en jardinería. “Vivíamos en una casa con techo de plancha y suelo de cemento, era una casa pobre aunque no un rancho. Dinero nunca sobró. Mi mamá algún problema emocional tenía. Nunca la diagnosticaron, no te diagnosticaban en ese momento. Comíamos de la basura y luego de lo que daba el Instituto Nacional de Alimentación (Inda), no existía el Mides. No teníamos juguetes. Un 6 de enero me preguntaron “Albana, ¿qué te dejaron los Reyes?.”Pregunté: “¿quiénes son? Ese día fui a la plaza y estaba Enrico, que es mi amigo hasta hoy, que estaba rezando el Ave María. Nunca lo había escuchado y me pareció bonito. Me dijo que una catequista me lo podía explicar. Ahí fue que la hermana Lidia nos empezó a enseñar y me dijo “Este es Jesús y te quiere. Me empezó a gustar aquello y tomé la comunión. Hasta hoy soy católica y voy a misa. Es una necesidad ”, explica.

Carmen Albana Sanz
Carmen Albana Sanz
Foto: gentileza Carmen Albana Sanz

Carmen iba a campamentos de la Iglesia y a la escuela 178 en el Barrio Borro primero y luego a las 37 en el Cerrito de la Victoria. Dos sacerdotes, ya fallecidos, le daban dinero para los boletos. “Si hubiese habido matrícula de honor yo la hubiera ganado, porque me ilusioné, me di cuenta de que estudiar era importante”, recuerda. Terminó liceo en el Miranda y se dio cuenta de que quería ser maestra. A través de la Iglesia, una familia residente en Italia, accedió a pagar sus estudios en el Instituto Magisterial de las Hermanas de María Auxiliadora que entonces existía en Canelones y Magallanes. Se presentó a un concurso de oposición y entre 1.500 aspirantes, terminó cuarta y trabajó durante 15 años como maestra en el Borro.

Tras mudarse a La Teja, hace 22 años se fue a vivir a España con su esposo y dos hijos. Su madre falleció por entonces. “Fue un ser humano grandioso. Si hubiera tenido oportunidades.... Me parece imposible haber tenido mejor madre. Fue muy valiente”, rememora.

Carmen Albana, que hoy tiene 57 años, la había marcado la historia de “Machito” un niño que había sido alumno suyo y que a los 14 años mató a un taxista y que fue asesinado a los 16. Estas tragedias la convencieron de la importancia de trabajar en la “educación emocional” entendida como herramienta preventiva de conductas autodestructivas y de regulación de la violencia, de los comportamientos de riesgo, de las adicciones y de la depresión. Obtuvo un doctorado en Educación Emocional (ahora cursa un posdoctorado en Alcalá de Henares, en España). Le empezaron a venir reconocimientos. Por ejemplo, en 2017 fue elegida Maestra del Año en Cataluña, un premio otorgado por la Fundación Jordi Sierra i Fabra.

Sanz viene desde hace una década a Uruguay todos los años. En un momento le escribió al entonces presidente Tabaré Vázquez para interesarlo en la “educación emocional”. “Para mi sorpresa me contestó. Con la ex senadora Carmen Sanguinetti y el abogado y ex ministro del Tribunal de Apelaciones Edgardo Etllin elaboramos un proyecto de ley que llegó a ser aprobado en la Cámara de Senadores pero se archivó en Diputados que espero que vuelva a tener consideración”, dice Sanz. Planea continuar con sus giras para enfatizar la importancia de la educación emocional y su convicción de que toda persona puede tener “destino de grandeza”.

Carmen Albana Sanz
Carmen Albana Sanz
Foto: gentileza Carmen Albana Sanz

“Yo creo que todos somos dignos y la Iglesia está para acompañar”

Carmen Albana vendrá a Uruguay el próximo martes y cuenta que en su mensaje ante el pontífice, que necesariamente tendrá que ser breve, enfatizará en que “el lugar en el que nacés no te define”. “Yo creo que todo ser humano necesita oportunidades. Mucha gente sale adelante. Yo creo que si caés, tenés que levantarte y subir otro escaloncito y después dar otro paso firme, aunque sea pequeñito y no pretender subir rápido porque no funciona así.

Siempre cito de memoria a William James que decía: “Eres tú, con tu forma de mirarte cuando te caes, el que determina si te has caído en un pozo o en un bache. ¿Qué te vas a decir a ti cuando has caído? ¿“Fracasado” o “fracasada”? ¿O vas a decir: “¿Qué tengo que aprender de lo que acabo de vivir”?”.

“Yo creo que todos somos dignos. A los jóvenes, que son el presente, les quiero decir no dejen de soñar aunque sea difícil pensar en el futuro, que se cuiden, que se alejen de la droga, de las tentaciones. Y que la Iglesia está para acompañar y hay esperanza. Vale la pena seguir”, resumió.

En la carta que el cardenal Daniel Sturla envió al centro educativo en el que se desempeña Sanz para comunicar que había sido invitada a hablar ante el papa, la máxima jerarquía de la Iglesia Católica local señaló que “su intervención tendrá un profundo carácter temporal y testimonial, expresando un mensaje de fe, gratitud y esperanza: el relato de una vida transformada por las manos que un día se tendieron hacia ella y que, años después, regresa a esas mismas calles con el deseo de tender su propia mano a otro”. En esa oportunidad se escucharán también otros dos testimonios de vida en el Borro.

Carmen Albana Sanz
Carmen Albana Sanz
Foto: gentileza Carmen Albana Sanz.

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