El papel tiene sellos de la Aduana y de Migraciones de Argentina, una firma del piloto y una anotación en birome: “04 pax, 03 tripulantes”. Es la declaración general del vuelo privado que en la madrugada sacó de la Argentina a Flávio Bolsonaro, el candidato presidencial brasileño que el domingo perdió el balotaje frente a Lula da Silva y que tiene prohibido salir de su país por orden de la Justicia brasileña.
El documento, al que accedió el diario argentino La Nación, confirma lo que el gobierno de Javier Milei se resistió a admitir durante buena parte del martes: los pasajeros del Gulfstream G400 matrícula LV-JQW eran Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas. Este miércoles, finalmente, aterrizó en Miami (Estados Unidos).
La declaración, emitida por Baires Fly SA, la dueña del avión, consigna como origen el aeropuerto Cataratas del Iguazú (SARI) y como destino Guayaquil, en Ecuador (SEGU). Fecha: 27 de octubre de 2026. Tipo de vuelo: “privado”. La tripulación la integraban dos pilotos y una tripulante de cabina, los tres argentinos. El sello de Aduana del aeropuerto internacional dice 27 de octubre. El de Migraciones, con la leyenda “Documentación verificada”, 28 de octubre.
Figuras y causas vinculadas a Baires Fly
Baires Fly es una de las empresas argentinas más importantes en el mercado de los vuelos privados, con un negocio que siempre se rigió por reglas como la discreción, pese a que fácilmente se puede rastrear los movimientos de un avión.
Milei realizó en 2023 su primer viaje internacional con Baires Fly -también controvertido por su financiación- luego de las elecciones. La firma no permite conocer quiénes son los pasajeros y cuáles son los planes de vuelo. “Privacidad total. Tus datos y tus movimientos quedan entre vos y nosotros”, señala en su sitio web.
La compañía suele encargarse de viajes del titular de la AFA, Claudio “el Chiqui” Tapia, -con varias causas en Argentina y Estados Unidos por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero-, y volvió a aparecer en resoluciones judiciales del caso Andis, donde se investiga si el broker Sergio Mastropietro utilizó facturas a nombre de dicha sociedad para lavar dinero de los presuntos sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad.
Esta empresa exhibe vínculos a su vez con el empresario argentino Fred Machado (declarado culpable por lavado de dinero y una red de fraude en Estados Unidos), a través de Mastropietro. Recientemente el exdiputado libertario José Luis Espert fue procesado por lavado, por los 200.000 dólares que recibió de una firma vinculada a Machado.
Según pudo reconstruir La Nación, este lunes por la noche alguien habría llamado a Baires Fly desde un teléfono muy cercano al asesor presidencial Santiago Caputo.
El mensaje fue contundente: la empresa tenía que atender el pedido que iba a hacerle un broker norteamericano, un vuelo desde Iguazú hasta algún aeropuerto de Florida para trasladar a una familia brasileña. El teléfono volvió a sonar enseguida. Era el pedido anunciado. Así se fletó el avión del que partió Flavio Bolsonaro.
Cómo Baires Fly logró sacar a Bolsonaro
El Gulfstream despegó de Aeroparque el lunes 26 a las 22.14 y aterrizó en Puerto Iguazú poco antes de la medianoche.Para esquivar el espacio aéreo brasileño, se diseñó una ruta alternativa, con una escala técnica en Guayaquil para cargar combustible antes de seguir hacia Estados Unidos, donde aterrizó hoy cerca de las 10.30.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir La Nación, el destino final del Gulfstream no era el aeropuerto internacional de Miami, sino el Miami-Opa Locka Executive Airport, una terminal de la aviación ejecutiva en el noroeste del condado de Miami-Dade. Queda a unos 20 kilómetros del centro de Miami, entre 25 y 40 minutos en auto.
Pocos lugares reciben con menos ceremonia a los vuelos privados. Funciona las 24 horas, no exige turnos de aterrizaje y la Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) tiene oficina en el aeropuerto, así que los pasajeros hacen los trámites de ingreso sin cruzarse con las multitudes de un aeropuerto comercial. Es uno de los aeropuertos que más jets privados recibe en el sur de Florida, el destino habitual de empresarios, celebridades y, desde ahora, de algún excandidato presidencial con la salida prohibida de su país.
Ahí apareció el problema. Como el destino final era territorio norteamericano, la partida necesitaba el aval de las autoridades de ese país. Bolsonaro, a quien el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, le había ordenado entregar sus pasaportes, viajaba con el documento italiano. Italia integra el Visa Waiver Program, que permite entrar a Estados Unidos sin visa, siempre que el pasajero tenga la ESTA, la autorización electrónica de viaje que se tramita por internet y que se recomienda pedir con al menos 72 horas de anticipación. El senador no la tenía.
Mientras tanto, el jet seguía estacionado en Iguazú, a la vista de todos. Migraciones informaba que no tenía registro del ingreso de Bolsonaro y que no se había presentado ningún plan de vuelo con la familia a bordo. En la Casa Rosada repetían: “No nos consta”. Caputo, por su parte, se burlaba y se divertía en las redes de lo que llamó uno de los mayores papelones periodísticos de la historia.
El papelón resultó ser otro. Según los registros oficiales, Bolsonaro cruzó por el puente Tancredo Neves - en la frontera de Brasil con Argentina- a las 22:50 del martes, con su familia. Poco después, una camioneta blanca con patente brasileña y vidrios polarizados entró a toda velocidad al aeropuerto, custodiada por patrulleros.
A las 00.21 de ayer el Gulfstream despegó, sobrevoló Paraguay y a las 3.46 aterrizó en Guayaquil. Fueron unas 26 horas en la pista. Altas fuentes del oficialismo dijeron a La Nación que Caputo estuvo en Misiones al momento de la partida de la aeronave privada.
Por Diego Cabot e Ignacio Grimaldi, La Nación/GDA
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