Tras 30 años al frente de Cutcsa, Juan Salgado dejó la presidencia de la empresa en febrero de este año. Y si bien fue llamativa la noticia de que una de las figuras más constantes de la escena pública de Montevideo daba un paso al costado, quien lo reemplazó fue su propio hijo, Juan Pablo Salgado, que ya integraba el directorio. A tres meses de haber asumido, Salgado habló con El País.
-¿Se imaginó alguna vez ser el presidente de la empresa?
-Yo dibujaba los ómnibus de Cutcsa en la escuela y cuando iba a la oficina de la empresa, me sentaban y me sacaban fotos en el escritorio. Era como que estaba destinado. Igual creo que todo el mundo puede entender que hay etapas donde uno quiere ser como su padre y momentos donde quiere ser todo lo contrario. Pero mi familia siempre giró en torno a Cutcsa. Cuando cumplí 18 años, lo primero fue ser accionista, tener una cuarta parte de ómnibus. A los 19, 20 años empecé a trabajar en la Terminal de Río Branco. A los 23 saqué la libreta profesional para manejar ómnibus, que es un poco el mandato.
-¿Y por qué decidió finalmente dedicarse a Cutcsa?
-Me fui unos años a vivir a Argentina, cuando volví encaré proyectos en varios rubros. Estuve 13 años en la directiva de La Española. En un momento empecé a involucrarme más con Cutcsa a través de la parte social, con el Club Social Cutcsa. Es un club de deporte que engloba también un montón de aspectos que tienen que ver con la salud, con la recuperación de dolencias propias de la tarea. Además organizaba muchas actividades sociales para hijos y nietos de funcionarios, jubilados, trabajadores mismos. A través de eso fue que empezó mi vinculación más diaria con Cutcsa.
-¿Esa trayectoria sirve para decir “estoy preparado, no soy solo el hijo de…”?
-Haya hecho la carrera que haya hecho o lo que pueda demostrar, voy a ser siempre ‘el hijo de’. Lo tengo trabajado hace muchos años en terapia. Tengo un máster hecho en ‘hijo de’. Sé las ventajas con las que corro para mi vida acá en Cutcsa y en general. Las cosas que a uno le pasan en la vida vienen marcadas desde dónde uno viene. Pero me siento absolutamente capaz para lo que estoy haciendo. Y para mí no es un trabajo, es un compromiso de vida. Implica una entrega total, que eso fue lo que me inculcaron. Parte de la ventaja de haber sido ‘hijo de’ es que estuve 30 años al lado del presidente de Cutcsa.
-¿Y cómo se toma las críticas por ese aspecto?
-El bautismo fue llegar a la columna de Darwin Desbocatti. Durante toda mi adolescencia y juventud escuché a Darwin todos los días. Con mis amigos comentábamos de qué había hablado y nos pasábamos las columnas. Y por más que yo venía preparado desde hace mucho tiempo, empecé a ver que no era tan fácil verme en la opinión pública. De repente que estén mis amigos pasándome la columna de Darwin hablando de mí… Por supuesto que me da mucha gracia, me divierte, pero al mismo tiempo me da como una cosquillita en el estómago.
-¿Y cómo han sido estos primeros meses desde que asumió?
-Era una transición que venía de hace un tiempo, pero el día que uno asume la responsabilidad, se siente. Ha sido bastante intenso porque hay bastantes temas importantes arriba de la mesa, desde el cambio de matriz hasta la reforma del transporte.
-¿En qué situación se encuentra el transporte público de Montevideo? En 2025, por primera vez en la pospandemia bajó la cantidad de boletos vendidos respecto al año anterior.
-La situación de hoy no se explica con lo que pasaba antes o después de la pandemia, pero ahí hubo un quiebre bastante importante. Lo que se terminó recuperando fue llegar a un 85% de lo que era el mercado en el 2019. Pero ya el año pasado se perdió un poco más del 3% y este año creemos que va a haber también una pérdida de 3% más. Es una situación que nos preocupa a todos.
-¿A corto plazo qué se puede hacer? ¿El Solo Bus sirve?
-Esto no se arregla con medidas puntuales. Hay un círculo vicioso de que el transporte va perdiendo gente, la gente se pasa al transporte privado, eso genera más autos en la calle, congestión, el transporte se vuelve más lento, eso hace que la gente se baje, se empieza a volver más caro y para menos personas… Para vencer ese círculo hay que buscar medidas audaces. Ahora, valoramos profundamente todas las medidas. No todo va a estar dado por la reforma del transporte metropolitano que se está conversando, sino que al mismo tiempo hay medidas que se pueden ir tomando, que siempre desde el lado del transporte se pidieron. Una de ellas ha sido el Solo Bus. No hace milagros, pero se valora por las mejoras que puede traer y también por esa pequeña batalla cultural de empezar a darle prioridad al transporte público. El transporte público es la herramienta para solucionar los problemas de movilidad que tienen las ciudades.
-¿Y una medida como bajar el precio del boleto?
-Por las variables que afectan a la paramétrica, una herramienta para pensar en una rebaja es el aumento en la venta de boletos. Si no… es muy difícil pensar en una rebaja donde el 70% de la paramétrica es el salario. Las empresas han hecho un trabajo de muchos años de ir trabajando en las ineficiencias. Hoy están muy ordenadas. En diciembre terminamos un proceso de muchísimos años: el puesto de guarda. Hubo una reestructura de miles de personas que se hizo sin conflictos ni nada. Demuestra la madurez de todas las empresas de transporte.
-¿Y la posibilidad de pagar con tarjetas de débito o crédito o celulares arriba del ómnibus? Se ha postergado mucho desde su anuncio.
-Hay un montón de cosas que uno puede hacer para mayor comodidad. Por ejemplo, con la renovación de flota, que estamos llegando al 25% de eléctricos, hay piso bajo, accesibilidad, rampa, aire acondicionado, cargadores, anuncios de parada… Sobre las máquinas, Cutcsa ya las tiene todas instaladas. Todavía no tienen las funcionalidades. Se están desarrollando los programas y lo de las plataformas de pago. Eso lo está haciendo la intendencia. Ojalá que estén prontas lo antes posible. Porque además las máquinas traen mejoras en la conectividad para el seguimiento de los ómnibus y poder prever sus arribos a las paradas.
-Y en cuanto al largo plazo está la reforma del transporte metropolitano. ¿Cuál fue la última novedad que tuvieron?
-La semana pasada tuvimos la primera convocatoria formal a trabajar con la Agencia del Sistema de Transporte Metropolitano que se creó el año pasado. Constó en presentar a los representantes de cada una de las intendencias (Montevideo, Canelones y San José) y los ministerios (Transporte y Economía) que la integran. Sería un puntapié para empezar a trabajar ahora habiendo definido algunos de los aspectos que estaban y estuvieron en discusión en el último tiempo. Ahora llega el turno de trabajar en lo que tiene que ver con el transporte, que es donde nosotros queremos participar, porque estamos convencidos de que tenemos cosas buenas para aportar. Todo para que se haga la mejor reforma posible que traiga más gente al sistema. Estamos a la espera. Por lo que nos dijeron, seguramente estas semanas ya empiezan las reuniones de trabajo más técnicas para intercambiar sobre los detalles de la reforma.
-¿Qué piensa de lo que se sabe hasta ahora: los ómnibus BRT, las paradas cerradas, los dos corredores por Giannattasio/Avenida Italia y Cno. Maldonado/8 de Octubre, la obra en Tres Cruces…?
-Primero la alegría de que el tema esté arriba de la mesa de la forma en la que está y con todos los actores interesados en esto. Se le está dando la importancia al transporte, que repercute en millones de personas. Después es muy difícil hablar de alguno de esos aspectos específicos porque para tener una opinión sobre una cosa tenés que conocer otra. Como todavía no tenemos ese grado de detalle, es muy difícil tener una opinión que tenga sentido dar. Compartimos los objetivos generales de otorgar prioridad al transporte público, reducir los tiempos de viaje, democratizar el espacio vial. Lo que está sobre la mesa y nosotros apoyamos es algo de lo que han hablado tanto la intendencia como el ministerio: empezar a pasar a un sistema de pago por kilómetro a las empresas. Y que además reconozca la calidad del servicio. Que uno tenga que cumplir los horarios, tener los ómnibus en condiciones, renovados, con estándares de calidad. Es lo que va a terminar viendo la gente.
-Desde hace mucho tiempo está la idea de que Juan Salgado controla lo que pasa en la ciudad. Por ejemplo se dijo eso cuando el gobierno optó por los ómnibus BRT y no por tranvías. ¿Qué tan cierto es el rol protagónico que se le suele atribuir?
-Por un lado, sí, es una figura protagónica. Eso lo tengo claro. Ha tenido un lugar central en el transporte durante los últimos 30 años. En una ciudad van cambiando algunos nombres y él ha estado todos estos años. Después… yo creo que es más mito. Hace un tiempo veía los memes del “túnel de Salgado”. Cuando se conoció que no iba a haber túnel se decía que “Cutcsa le dio vuelta el brazo a la idea del túnel”. A veces me río. Él ha tenido opiniones bastante fuertes en algunos casos porque estaba convencido de que una decisión podría ser mala. A veces se confunde eso con que tome decisiones sobre lo que pasa en la ciudad.
-¿Qué rol tiene su padre hoy en día, teniendo en cuenta que sigue en el directorio de Cutcsa hasta el año 2027 y que continúa como presidente de la Cámara de Transporte?
-El rol lo estamos trabajando juntos, porque ahí también se mezcla lo familiar. Hay un rol que ocupa en el directorio, además sigue teniendo una parte activa en la transición y ocupa el rol de padre, de aconsejarme, de apoyarme. En ese combo de roles es que estamos trabajando. Él sigue muy de cerca los temas. Era un poco lo que hacíamos antes de haber cambiado, que era conversar en casa o cuando estábamos juntos. Y sigue ocupando su rol en la Cámara de Transporte, por supuesto.
-En comparación con su padre, ¿qué perfil le gustaría tener?
-Si a él le preguntabas el día que asumió qué impronta iba a tener, no te iba a decir lo que terminó siendo. El contexto te va llevando a tomar diferentes perfiles. De antemano, tenemos personalidades o formas de hacer las cosas distintas, pero lo que tenemos en común es el mismo rumbo. Lo que te define es el rol que ocupás y ese cargo te impone determinadas cosas. Eso irá marcando mi perfil siempre pensando que somos una empresa que tiene que estar abocada a brindar un servicio público a la sociedad. Y teniendo en cuenta que ocupo el rol de representar a casi 4.000 accionistas y 4.000 trabajadores a los cuales me debo.
-¿Cómo proyecta Cutcsa para los próximos años y qué impronta quiere darle?
-Sueño con una Cutcsa que siga creciendo. Hay un objetivo planteado para 2040 que empezó hace diez años del cambio de matriz. Es el cambio más ambicioso que ha tenido la empresa en sus casi 90 años. Eso lleva, además de un periodo de aprendizaje en el que todavía estamos, una reconversión de recursos humanos, de áreas, de taller, de predios de estacionamiento, de capacitación de conductores, absolutamente distinto a lo que estábamos acostumbrados. El objetivo es ser no solamente un actor principal, sino que la empresa sea parte de esta transformación de Montevideo hacia el futuro.
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