En los últimos días, y aunque el verano ya se fue, volvió el calor. Y con él, también el calvario de cualquier persona que usa el transporte público: tener que viajar 15, 30, 45 minutos con una temperatura insoportable en la mayoría de ómnibus.
Y entonces reaparecen varias preguntas: ¿Cuántos tienen aire acondicionado? ¿Qué pasa si lo tienen y no lo prenden? ¿La Intendencia de Montevideo (IMM) lo controla?
En realidad, la IMM les paga a las empresas para que lo mantengan encendido en ciertos horarios entre el 1° de diciembre y el 28 de febrero.
En su presupuesto, destina $ 2,9 millones al año para subsidiar el uso de aire acondicionado y también destina $10 millones para un subsidio de compra de aparatos de aire acondicionado (hoy en día un tercio de la flota lo tiene).
Así lo explicó el director de Transporte, Richard Delgado, cuando fue semanas atrás a la Junta Departamental para la presentación del Presupuesto 2026-2030 del departamento de Movilidad.
Según había comunicado la IMM en su momento, los ómnibus con aire deben mantenerlo encendido de siete a nueve horas (los eléctricos pueden menos tiempo que los de gasoil) en el horario de 9:00 a 19:00.
El edil colorado Federico Paganini, que entiende que la IMM no controla que esto suceda, consultó a las autoridades al respecto cuando fueron a la Junta.
Aquel 6 de marzo, Delgado respondió que “sí se hacen controles” y explicó que los lleva adelante el equipo de la Unidad de Programación del Transporte Urbano.
Dijo que en diciembre, enero y febrero se hicieron 218 inspecciones y que solo en “tres unidades no estaba prendido el aire como debería estarlo”.
“Con esto les decimos que el 99 % de las inspecciones dieron positivo, es decir, que el aire estaba prendido”, sostuvo Delgado.
El jerarca dijo también que a partir de las inspecciones y de un análisis encontraron elementos que motivaron un cambio en la reglamentación de este subsidio que existe desde 2022.
“Nos percatamos de que, por el cambio climático, estamos teniendo algunos días en diciembre, enero y febrero que no se daban hace algunos años, en los que realmente no hay una temperatura como para prender un aire acondicionado frío. En enero, por ejemplo, tuvimos días con 17º C y 16º C”, explicó el director de Transporte.
En esos días no tiene sentido encenderlo y con el ahorro generado se puede financiar el uso obligatorio en horas no previstas por la normativa.
“Les propusimos a las empresas que, en los días que tenemos alerta climática por calor, el aire acondicionado sea prendido más allá del límite horario que está establecido en la reglamentación”, sostuvo Delgado.
Cuando la IMM emitió un comunicado a principios de enero diciendo que, como cada año, exigía a las empresas de transporte mantener el aire acondicionado prendido, motivó a que las personas denunciaran “situaciones irregulares”.
En la Junta, Delgado aseguró que en la gran mayoría de las denuncias no aplicaba la obligatoriedad.
Explicó que hicieron un análisis de todas las denuncias que les llegaron y vieron que “más del 90 % de esas denuncias corresponden a ómnibus que no tienen aire, a ómnibus suburbanos ―que no están dentro de esta reglamentación―, y también a ómnibus que no tenían el aire prendido porque estaban fuera del horario que está definido en la reglamentación”.
El jerarca dijo que solo 560 ómnibus tienen aire acondicionado en una flota de 1.540 vehículos.
De todas formas, sostuvo que el número de ómnibus con este servicio “va a ir escalando” a medida que continúen el recambio de la flota, porque es un requisito para las nuevas unidades.
"No se controla"
La explicación de las autoridades no dejó satisfecho al edil Federico Paganini, quien aseguró que se trata de "un subsidio que no se controla y no se fiscaliza".
“La infinidad de denuncias que hemos recibido no tiene coherencia con los ómnibus que tienen y no tienen aire acondicionado”, aseguró en diálogo con El País.
“Y eso lo que genera es una enorme protección a los intereses de una corporación como es Cutcsa”, continuó en relación a la empresa que recibe la mayor parte del subsidio (es la que tiene más ómnibus).
“Es un subsidio que no se controla y no se fiscaliza. Es un patrón común que se genera en muchas áreas de la IMM. El subsidio hoy en día no tiene una aplicación práctica en la vida cotidiana de las personas. Y nos parece una enorme injusticia”, resumió el colorado.