La tensión en Cerro Largo continúa creciendo luego de un nuevo enfrentamiento entre dos de los principales dirigentes locales del Partido Nacional: el intendente Christian Morel y José Yurramendi, que intentó sin éxito la reelección. Un departamento donde los blancos obtuvieron el 88% de los votos hace un año, lo que reafirmó la fuerza del partido a nivel local. El duelo, entonces, se dio en la interna, en un escenario donde el actual líder de la intendencia ganó por la diferencia de 3.178 apoyos.
El capítulo más reciente comenzó cuando el intendente Morel anunció en una conferencia de prensa el lunes que iniciará —a partir de los resultados de una auditoría externa que solicitó sobre la gestión anterior— varias investigaciones administrativas y que enviará información a Fiscalía.
La respuesta de Yurramendi llegó unas 24 horas después. En un video que divulgó este martes de tarde, le contestó al actual intendente: “Si quiere saldar alguna cuenta, se comunica conmigo o ya sabe que me encuentra en mi fábrica de pasta, donde con mucho gusto lo recibiré”.
Yurramendi indicó que se vio en la “tarea de aclarar el humo que quiso ventilar el intendente de Cerro Largo” con la conferencia sobre los resultados de la auditoría externa. Descalificando, de esa manera, las acusaciones que recibió la noche anterior.
Además, consideró que a Morel su equipo lo dejó “solo” porque “quiso presentar un tono confrontativo” con “algo de revanchismo” ante los micrófonos mientras los asesores actuaron con “mucha cautela”.
Pero, a su vez, ironizó que “entiende” a Morel porque este “estuvo acostumbrado a gobernar un municipio durante 10 años”, Río Branco, “con todo el apoyo del aparato municipal de la intendencia y hoy se enfrenta a gobernar un departamento, con las dificultades que eso tiene”.
Yurramendi dijo a El País que no sabe qué enviará a Fiscalía pero que está "tranquilo".
La lupa en el periodo de Yurramendi
Los resultados de la auditoría externa —que se centró en compras, sueldos y partidas extrapresupuestales de la anterior administración— las presentó el lunes el intendente.
Uno de los hallazgos de la auditoría, indicó Morel, es que “en el 90% de las compras analizadas no se visualizó un proceso competitivo de proveedores”. También se encontraron algunas adquisiciones en las que “no se identifica” de cuál dirección de la intendencia se dieron las órdenes para llevarlas a cabo. A eso se sumó la detección de que, en algunos casos, “faltan requisitos formales en las facturas emitidas por los proveedores”.
Además, se halló, según dijo Morel, que el “87% de las compras realizadas por la intendencia durante el periodo analizado se concentran en 20 proveedores”.
El jefe comunal afirmó que “existen ciertos proveedores de facturación mensual para los que se verifica una correlatividad numérica en la facturación emitida a la intendencia”. Esto significa, continuó Morel, que son empresas “con boletas con las que solamente facturaban” a la intendencia.
Por otra parte, se detectó que en las remuneraciones hubo “subas” en rubros como “partidas de diferencias de sueldos, compensaciones, rendimientos, horas extras y jornales extra e insalubridad”.
Por último, el manejo de los fondos extrapresupuestales también quedó bajo la lupa. Al asumir el nuevo gobierno departamental, se constató que las cuentas corrientes de la intendencia —según la versión que dio Morel el lunes de noche— no tenían saldos suficientes para cubrir los compromisos pendientes por convenios firmados con terceros.
"No sé de dónde saca esa estadística"
Yurramendi, de la concentración de proveedores que acusó Morel, aseguró a El País no saber "de dónde" el intendente "saca la estadística" de que no hubo proceso competitivo porque "no es cierto". Esto, señaló, se debe a que "siempre se hizo un llamado a precio o licitación". A lo que sumó: "Se hace lo que manda el TOCAF o te observa el Tribunal de Cuentas".
"Desde la galleta para los comedores hasta la compra de una máquina. Se cumple con la normativa. Tenemos una delegada del Tribunal de Cuentas en la intendencia", indicó el exintendente.
También se refirió a la correlatividad numérica en facturas de proveedores que acusó Morel: "Hay empresitas que son albañiles a los que les damos una mano pero, para eso, tienen que formalizarse. Claro que la única facturación que hacen es a la intendencia porque, si te trabajan en tu casa, no te facturan".
Por otra parte, sobre el contrato con las tres ONG que denunció Morel, afirmó que durante su gestión "simplemente" se hizo una "renovación" de los que ya existían desde el año 2010.
Por último, ante la consulta de si hubo aumento desmedido de las remuneraciones durante la campaña, respondió: "Ya no era intendente. Renuncié en febrero de 2025".
Morel hizo campaña en las departamentales presentándose como una opción de cambio. Y en su discurso de asunción lanzó varias críticas a la gestión de Yurramendi.
En el escenario aseguró que sabían que las “condiciones” en las que asumían no eran “las ideales” ni las que querían. Esto, argumentó, porque recibían una “intendencia con servicios que no llegan” y un “desgaste institucional que duele”.
Pero las críticas no terminaron ahí. Más adelante, Morel afirmó que la intendencia tenía una “situación económica muy delicada” en la que no había “dinero para afrontar el pago de sueldos”. Al mismo tiempo, aseveró que había “400 o 500” funcionarios municipales más de los necesarios y que era ineludible hacer una “reestructura en el manejo de los dineros”.
En respuesta, Yurramendi recordó en Radio Sarandí en ese momento que “las diferencias entre los blancos en Cerro Largo son de toda la vida”. No obstante, creía que las discrepancias las tenían resolver “entre cuatro paredes” y no hacerlas públicas porque, de lo contrario, perdía el departamento.
También consideró que las críticas de Morel eran una “picardía política” para “abrir un paraguas para generar medidas drásticas como el cese del personal”. A lo que sumó que la situación financiera de la intendencia era de público conocimiento.