¿Túnel sí o túnel no? Informe dice que con 18 de Julio soterrado los ómnibus irían el doble de rápido

Toda la reforma, que incluye el túnel, implicará un costo de casi US$ 590 millones, según un cálculo de la Facultad de Arquitectura que publicó el Ministerio de Transporte.

Proyecto de reforma del transporte
Proyecto de reforma del transporte.
Foto: FADU

Se espera que en estos días el presidente Yamandú Orsi defina uno de los puntos clave de la reforma del transporte metropolitano: si habrá o no un túnel por la avenida 18 de Julio. Este jueves, justamente, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) hizo públicos siete informes que solicitó a consultoras nacionales e internacionales y la Facultad de Arquitectura (FADU) de la Universidad de la República.

Llevar adelante esta obra implicaría afectaciones importantes en una zona muy transitada y repleta de comercios. Sin embargo, también implicaría, según las proyecciones, una mejora relevante en los tiempos de viaje del transporte público, el factor principal por el que se está llevando adelante la reforma. Sería, también, una gran inversión con un costo de casi US$ 590 millones, según cálculos de la FADU junto con el aporte de RDA Ingeniería.

Todo surge bajo la premisa de la elección que tomó el gobierno de instalar el modelo BRT -bus rapid transit- que incluye ómnibus grandes de 200 pasajeros, con carriles exclusivos y ascenso y descenso de pasajeros por varias puertas.

Estos ómnibus irán por dos grandes líneas: por un lado camino Maldonado y 8 de Octubre (con una inversión de US$ 126.227.668) y por otro Giannattasio y avenida Italia (US$ 216.589.222). Ambas líneas confluirán en Tres Cruces y continuarán luego por 18 de Julio.

Proyecto de reforma del transporte
Proyecto de reforma del transporte.
Foto: FADU

Para la zona céntrica se prevé un desembolso similar con obras en 18 de Julio -donde se prevé hacer un túnel con estaciones subterráneas por toda la avenida-, Tres Cruces -donde está proyectada una estación multimodal de varios niveles- y la Ciudad Vieja. El gasto en este tramo sería de US$ 247.123.939.

Hacer un túnel no es la única opción porque en sí los ómnibus podrían ir sobre la superficie de 18 de Julio. Pero, como muestra un documento publicado por el MTOP, las ventajas de la reforma bajan si no se hace el soterramiento.

El informe “Consultoría para la realización de estudios de simulación de transporte público y saturación de paradas” de la empresa de movilidad urbana Redes compara los dos escenarios. Se debe tener en cuenta que el texto hace referencia a un túnel por todo 18 de Julio, cuando las autoridades, que tienen previsto reunirse en los próximos días, podrían definir hacer uno que abarque solo un tramo.

De hacerse todo el soterramiento, la proyección es que la velocidad del transporte público casi se duplica y los tiempos de viaje descienden prácticamente a la mitad. La explicación es que, al ir por un túnel, no hay ninguna interferencia de tránsito externa.

Con el túnel, a los BRT les llevaría casi ocho minutos recorrer desde Tres Cruces hasta Plaza Independencia. Sin el túnel, les insumiría 15 minutos. En cuanto a velocidad, en el primer escenario sería de 31 km/h -semejante a los metros de España- y en el segundo de 16 km/h.

Pero ¿qué tanto impacta en un viaje largo? El documento muestra cómo cambian los tiempos de viaje entre Zonamérica y Plaza Independencia si los BRT llegan a 18 de Julio y van por el túnel o si una vez en la avenida deben seguir por superficie.

Parada soterrada en 18 de Julio.
Parada soterrada en 18 de Julio.
Foto: proyecto enviado al BID

Hoy en día, ir y venir entre estos dos puntos le lleva al transporte público 139 minutos. Esa cifra se reduciría a 90,8 minutos al soterrarse 18 de Julio. Si no se hace el túnel, quedaría en 105,1 minutos. Es decir, en el primer caso el ahorro de tiempo es de 33% y en el segundo de 23%.

En cuanto a la velocidad media, en toda la conexión entre Zonamérica y Plaza Independencia, el transporte público iría a 24,7 km/h con el túnel y a 21,4 km/h sin el túnel.

Lo que dice el documento es que el tramo más lento entre Zonamérica y Plaza Independencia es justamente el de 18 de Julio. Y, si se hace el túnel, la mejora más grande se va a ver en esta parte.

“La mayor ventaja del escenario con la implementación del túnel en Tres Cruces-Plaza de Independencia, es también el tramo en donde actualmente el transporte público presenta la menor velocidad y mayores tiempos de viaje del corredor.” “Los resultados confirman que el escenario BRT en superficie no logra alcanzar los niveles de desempeño del soterrado”, dice el texto.

De todas formas, en este caso también hay una “mejora en la regularidad de operación y reducción de demoras, consolidando un salto de calidad respecto al sistema actual”.

Ómnibus de Cutcsa en Plaza Independencia en Montevideo.
Ómnibus de Cutcsa en Plaza Independencia en Montevideo.
Foto: Ignacio Sánchez/Archivo El País.

Método

Otro de los informes publicados es de la empresa RDA Ingeniería. Allí se analiza cuál sería la mejor forma de soterrar en 18 de Julio, y se concluye que se debería utilizar el método cut and cover con metodología top-down.

Se entiende que este método “permite una ejecución por tramos o frentes independientes, lo cual es particularmente ventajoso” teniendo en cuenta tres aspectos de la obra que se quiere realizar.

Uno, que la “longitud del túnel proyectado” es de dos a tres kilómetros; otro, la “densidad urbana y de servicios a lo largo del eje” con la que se tendrá que compatibilizar el proyecto; y tercero la “necesidad de minimizar la afectación sobre el tránsito y el entorno”.

Otro aspecto que se aborda es que el proyecto se debería estructurar en “paquetes de obras independientes, organizados por tramos o zonas y tipos”. Y que, “si bien existen empresas con experiencia en obras viales, subterráneas y urbanas, la dimensión total del proyecto excede la capacidad operativa de una sola firma”.

Por último, se hicieron cronogramas de plazo de ejecución, y se concluyó que el “objetivo de culminar las obras hacia fines de 2029 es técnicamente viable, siempre que se mantenga una estrategia de ejecución escalonada y coordinada”.

Los riesgos

Hubo una identificación de CSI Ingenieros de los posibles riesgos en las obras soterradas del proyecto. Uno de los principales “está relacionado con la interferencia y posible daño a las redes de servicios existentes”, los que podrían verse interrumpidos o dañados. Otro peligro está vinculado a edificaciones cercanas. Por último, se indica que la “alta densidad urbana y el limitado espacio de maniobra dificultan la movilización de maquinaria pesada y el almacenamiento de materiales”. Esto aumenta “el riesgo de accidentes laborales, entorpece la logística de obra y obliga a una planificación altamente precisa para evitar bloqueos prolongados del tránsito y molestias a la ciudadanía”.

CSI INGENIEROS

Mejoras para autos, ciclistas y peatones

¿Qué implicaría para la ciudad el soterrar todo 18 de Julio? El informe “Alternativas de priorización del transporte público en el área céntrica de Montevideo” de CSI Ingenieros, uno de los que publicó el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, explica varios de los beneficios que traería esta opción.

Uno es que mejoraría la movilidad en bicicleta porque permitiría tener una continuidad de la ciclovía sobre la avenida, algo que hoy no existe. También optimizaría -continúa el estudio- el tránsito en vehículo privado, a pie o en bicicleta porque habría una mayor fluidez.

Otro punto que se destaca es la ganancia de “aproximadamente 15.000 metros cuadrados de vereda en relación con los existentes en la actualidad”. Además de que “se espera un mejor aprovechamiento” del espacio tras la eliminación de las paradas, lo que se traduciría a “menos personas esperando que pase el ómnibus, que en horas pico suelen haber acumulaciones”.

Vinculado al sector comercial, se indica que “podría beneficiarse dado que existiría una mejor accesibilidad mediante transporte colectivo” a la zona. Asimismo, la distancia entre paradas generaría, “en muchos casos, un recorrido más largo a lo largo de la avenida para acceder al transporte”, lo que incentivaría “más la compra”. Y se destaca que, dados los espacios verdes proyectados, el área no solo se volvería “más atractiva como destino para realizar compras, sino también para permanecer en ella, generando un impacto positivo en la demanda de servicios”.

Pero no todo es positivo: en el informe se indica que los “comercios que hoy en día tienen paradas en su puerta perderían algunos clientes dado que no se generarían más esperas en frente”.

Se apunta, a su vez, que el “sistema de transporte de ómnibus biarticulados eléctricos deberá ser planificado con políticas con perspectiva de género, esto incluye la seguridad en las paradas”. Y se añade: “Las paradas soterradas deberán contar con iluminación, sistema de vigilancia, señalización y disponibilidad de servicios dado que es una zona en subsuelo con poco control”.

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