Los tiempos electorales inciden en gran parte de las decisiones políticas que toman los gobernantes. Cada obra grande implica también un corte de cinta que, de ser una iniciativa esperada por la gente, puede repercutir en cómo la ciudadanía ve al jerarca de turno. También incide por el malestar que pueden tener los vecinos cuando deben enfrentar meses con sus calles entre polvo y maquinaria.
El presidente Yamandú Orsi viajará en los próximos días a China y ya tiene resuelto que a su regreso, según indicaron fuentes de Presidencia a El País, tendrá una definición sobre qué proyecto se realizará en Montevideo para mejorar el transporte en la zona metropolitana.
La propuesta que hasta ahora es vista con mayor aprobación en el Poder Ejecutivo es la de incorporar ómnibus eléctricos artículados, conocidos como BRT (una sigla basada en el inglés bus rapid transit), con capacidad de circular a mayor velocidad con hasta 220 personas. El proyecto consta de dos corredores de alta frecuencia (líneas A y B), un corredor soterrado exclusivo por 18 de Julio y una Estación Intercambiadora Tres Cruces de tres niveles.
Por el camino parecen haber quedado las propuestas del tren-tram -a la cual el gobierno de Luis Lacalle Pou veía con buenos ojos- y de trenes elevados.
Sin embargo, aún optando por la idea de los BRT hay aún varios elementos en cuestión y sobre los cuales Orsi y su entorno están evaluando. Esto implica decidir si se va a soterrar en la avenida 18 de Julio, si no se hará, o si se avanzará con esta importante obra en un tramo menor al previsto inicialmente.
A mediados de noviembre, la ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, dijo tras aclarar que su gestión prioriza una política pública integral, no “una tecnología o una cuestión comercial”, que el plan es soterrar 18 de Julio e ir hacia un sistema de ómnibus articulados. En entrevista con El País en ese entonces, la jerarca agregó que piensan en dos líneas: una de Ciudad Vieja a Zonamerica y otra de la Plaza Independencia a El Pinar.
Consultada específicamente sobre si el camino que elegiría elgobierno es el de soterrar en la principal avenida de la capital Etcheverry fue clara. “Sí. Hay un inclinamiento a favor de hacer esto. Entendemos que es una de las soluciones que daría mayor cobertura a lo que pretendemos. Pero aún estamos esperando por estudios”, respondió.
Esos relevamientos, tal como informó El País días atrás, mostraron que en los seis puntos que se perforó la zona rocosa aparece varios metros por debajo, lo que es leído como algo alentador desde el Ministerio de Transporte y Obras Públicas ya que implicaría una menor inversión para la construcción del túnel.
Sin embargo, hay otros elementos que entran en juego. Como se dijo previamente, los tiempos inciden y mucho. Por estas horas lo que se evalúa es cuánto demorarán las obras. En filas del gobierno y del Frente Amplio miran con atención que una inversión de tal magnitud seguramente implique que Montevideo esté en plena etapa de obra en tres años, cuando llegue un nuevo ciclo electoral.
Es por eso que la etapa más compleja del proyecto, que es el soterramiento, está bajo evaluación y será el presidente Orsi quien decida qué se hará.
La ministra Etcheverry aseguró que el soterramiento planteado iría desde Plaza Independencia hasta casi Eduardo Acevedo. Ahora bien, una de las alternativas que están sobre la mesa es lisa y llanamente olvidarse de la idea de soterrar y que se redireccione el tránsito de otra manera para que se logre el objetivo de que los BRT alcancen un menor tiempo para el traslado de los pasajeros. Por ejemplo, generando que se utilice como vía la calle San José o Colonia, ambas paralelas a 18 de Julio.
En la Intendencia de Montevideo, asimismo, manejan como una posibilidad que el soterramiento, en caso de hacerse, se realice en una menor distancia, según indicaron fuentes de la comuna capitalina a El País.
La nueva 18 de Julio
Si bien a poco de conocerse la propuesta de los BRT, ideada por el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), fueron varias las empresas que salieron a cuestionar la pertinencia y el posible impacto que tendría elegir esta opción para solucionar los problemas de transporte en la zona metropolitana.
Al mismo tiempo, cuando se colocó sobre la mesa la idea de soterrar 18 de Julio, los comerciantes asociados en Grupo Centro también le manifestaron al intendente de Montevideo, Mario Bergara, sus temores por el impacto que traerá para sus negocios. Estar años en obra y luego con las paradas bajo tierra los inquieta ante la posibilidad de tener que cerrar sus comercios.
Pero el proyecto original también tiene previsto que sobre tierra haya importantes modificaciones que embellecerían 18 de Julio. Se cree que esta es “una oportunidad para repensar integralmente el espacio urbano desde una lógica contemporánea”. Se trata de “una de las apuestas más ambiciosas y necesarias del Montevideo del siglo XXI”.
“Uno de los elementos más visibles del nuevo diseño” es el ensanche de las veredas. La acera sur, que es la que recibe más horas de luz solar, se ampliará entre cinco y seis metros. De ese lado estarán las bajadas al túnel y se colocarán “jardines de lluvia, zanjas vegetadas, áreas permeables, arbolado de alineación con especies nativas y otras soluciones basadas en la naturaleza”.
En la vereda del norte el ensanche será de entre un metro y un metro y medio, con otro tipo de vegetación. La ciclovía, que hoy está en el carril central, se correrá hacia esa acera.
Además, está previsto que los locales gastronómicos puedan expandir sus lugares de mesas y sillas hacia el espacio público.