El teatro fantasma de Avenida Brasil: edificio abandonado, aguantadero de delincuentes y… ¿apertura a la vista?

Hace una década que está parada la obra del Espacio Cultural García Lorca, en Pocitos. La mole gris fue ocupada por delincuentes, que lo usaron de dormitorio. Ahora hay un proyecto para abrirlo “en crudo”, con apoyo de privados y organismos.

Espacio Cultural Federico García Lorca
La sala teatral del Espacio Cultural Federico García Lorca, en penumbras.
Foto: Leonardo Mainé.

Había estado en este mismo hall semivacío de este mismo edificio a medio terminar un mediodía de hace casi cuatro años. Los mismos pisos en bruto, paredes, columnas, techo, todo bien gris. Las mismas escaleras sin barandas. El enorme retrato de Federico García Lorca colocado en forma provisoria contra una pared. Los mismos vidrios sucios, con pegatinas, afiches arrugados y frases del poeta español. Las mismas maderas tapando los huecos que nunca se llenaron. Parece que el tiempo no hubiera pasado.

Pero pasó.

Pasó desde que acá, en Avenida Brasil casi Benito Blanco, en el corazón de Pocitos, había una casona. Desde el comodato por 30 años firmado en 2008 con la asociación civil El Camarín de los Pocitos, para desarrollar un proyecto cultural en dos padrones, uno del Correo y otro de Antel. Desde que en 2009 se iniciaron las obras del Espacio Cultural Federico García Lorca, que incluía una gran sala teatral, con dinero del gobierno español. Desde la visita del rey Juan Carlos el 1° de marzo de 2015. Y desde 2016, cuando España cortó los fondos tras invertir más de tres millones de dólares. La obra se paró por completo. Se necesitaba un millón y medio más. No había plata.

Quedó la mole gris.

—¿Esperás a Daoiz? —dice Gerard Durand, un “todoterreno” que hace de intendente y está parado en la entrada como quien hace de guardia de seguridad.

Afuera, en la vereda que se estrecha, porque el retiro es más chico de lo habitual en Montevideo, duermen dos personas sobre colchones en un improvisado campamento. Nada raro: una escena habitual en las veredas capitalinas.

Espacio Cultural García Lorca
Gente duerme en la calle frente al Espacio Cultural García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

Entonces, de traje y muy sonriente, llega Daoiz Uriarte, abogado, amante del teatro, exdiputado frenteamplista y exvicepresidente de OSE. Con un ímpetu que desborda, desde hace cuatro años lidera la gestión del edificio. Viene de presentar el proyecto a dos empresas privadas interesadas en donar dinero.

—Agarré esta changa —se ríe, en el hall de un edificio que define como “un búnker con una estructura perfecta, intacta” tras 10 años de abandono pero al que le faltan las terminaciones. Que no son pocas.

Uriarte quedó en lugar del director teatral Ricardo Beiro, quien desde la Escuela del Actor y la sala Telón Rojo en la calle Soriano impulsó en su origen el espacio García Lorca junto a Antonio “Taco” Larreta y Jaime Yavitz. Beiro se fue a vivir a Europa y sugirió a Uriarte como reemplazo.

Aún en pandemia, la primera reunión fue virtual con un grupo de “amigos” de El Camarín. Uriarte se sorprendió cuando vio que del otro lado de la pantalla estaban figuras como Enrique Iglesias, Mariano Arana, Belela Herrera, Ruperto Long y Graciela Rompani. Le encargaron que se pusiera el tema al hombro. Le dijeron que era “joven”, aunque ya tenía 65 años.

Algunos de ellos, como Arana y Herrera, morirían tiempo después.

Daoiz Uriarte
Daoiz Uriarte en el Espacio García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

—Vos ya habías venido acá, ¿no? —pregunta Uriarte, luego pone cara de preocupación—. No sabés lo que nos pasó.

Cuenta que en setiembre lo llamaron para avisarle que se habían “metido” intrusos y habían ocupado el edificio.

—Convirtieron esto en un verdadero aguantadero.

—¿Cómo un aguantadero?

—Ya no era la gente que dormía en el costado, que había generado molestias de los vecinos. Estos estaban adentro y eran delincuentes.

Rompieron un vidrio, entraron y se presume que estuvieron unos 10 días. Se repartieron las piezas del edificio y lo usaron como dormitorio.

Robaron todo lo que se podía robar: el material eléctrico y de construcción (“un destrozo, se llevaron todo el cobre”); destruyeron el “cerebro” o panel de control del ascensor y también un aparato de aire acondicionado que estaba en la sala, ubicada en un piso superior.

Daoiz Uriarte muestra lo que quedó de la instalación eléctrica del Espacio García Lorca.
Daoiz Uriarte muestra lo que quedó de la instalación eléctrica del Espacio García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

Cuando se enteraron, Uriarte y Durand fueron al lugar, ingresaron y se dieron cuenta que había gente adentro. Vieron una sombra y una persona que corrió. Entonces salieron rápido, trancaron la puerta y llamaron a la Policía.

—Atraparon a dos: uno con cuatro antecedentes penales y otro con 20.

Uno de ellos estaba escondido donde iba la instalación eléctrica. Durand cuenta la historia:

—Vino el móvil. Entré con los policías. Agarramos a uno pero faltaba el otro. No lo encontrábamos por ningún lado. ¿Dónde se habría metido? Estaba escondido, acostado, dentro de la caja central de todas las conexiones eléctricas del teatro —dice, respecto a un lugar que es como un agujero en una pared.

Los dos ríen.

Espacio Cultural Federico García Lorca
Espacio Cultural Federico García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

Se estima en más de 60.000 dólares todos los destrozos provocados.

—Y era lo que habíamos dejado adentro. Por suerte en otro lugar, fuera de este edificio, tenemos guardados todos los equipos de iluminación y sonido.

Solo el equipamiento para la iluminación, donado en su momento por el gobierno chino, fue valuado en unos 200.000 dólares.

—Acá había mugre, mucha mugre —dice Uriarte en el hall de entrada, señala todo alrededor y después a Durand—. El peor trabajo que él asumió fue limpiar esto.

Baño del Espacio García Lorca.
Baño del Espacio García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

El abogado oficia de guía por el edificio. Cuenta que ahora pusieron dos portones de seguridad. Entra a los baños recién hechos en planta baja y dominados por cierto olor a humedad: como el lugar aún no tiene luz, ilumina con un celular.

—Por eso compramos un generador —dice y muestra un pequeño aparato ruidoso en medio del hall de entrada. En una esquina hay un grupo de sillas que le compraron al Banco de Seguros en un remate. Subimos las escaleras sin baranda. Arriba, una espléndida vista hacia Avenida Brasil y atrás, la rambla y la playa.

—¿Acá estaría la cafetería?

—No, no, eso es abajo. Acá podemos hacer eventos. Ves que el ascensor está colocado —dice. Señala al aparato que en su momento donó el Banco República.

—¿Funciona?

—Y funcionaba… Para eso precisa electricidad. Pero te voy a mostrar luego lo que hicieron.

Espacio Cultural García Lorca
Espacio Cultural García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

Entramos a la sala de teatro, a oscuras, pelada. No hay escenario, no hay butacas, no hay casi nada. Pero uno cierra los ojos y, con esfuerzo, podría llegar a imaginarse este lugar repleto. Uriarte dice, con ese entusiasmo que lo caracteriza:

—Mirá lo que es la sala. Mirá lo que son las cerchas del techo, impecables —dice, en referencia a la estructura que sostendría las luces y sonido. Cruzamos la sala y vamos por una escalera más angosta.

—¿Querés ver cómo nos dejaron esto? —pregunta.

Entonces entra a un cuarto que sería un vestuario y que a propósito ellos dejaron como lo encontraron tras el incidente: “de muestra”. Era uno de los “dormitorios” de los intrusos.

En el piso hay un paquete de Siempre Libre, un celular viejo y roto, un bidón de agua, cables, una cartera, ropa, entre otros objetos. Subimos un piso y aparece otro “dormitorio”. Hay una valija roja en el piso, un paquete abierto de papas chips, una bolsa, un par de mantas.

Intrusos entraron al edificio del espacio García Lorca
Intrusos entraron al edificio del espacio García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

—Mirá esto, mirá el daño que nos hicieron acá, lo hicieron mierda —habla del aparato de aire acondicionado que estaba en el techo de la sala teatral—. ¿Y todo sabés para qué? Para robar el cobre. Hay restos por todos lados.

Bajamos por otro lado y nos encontramos con el control del ascensor, también destrozado.

—Habrán sacado algo para vender a 200 pesos, para comprar...

Con este episodio el proyecto tocó fondo. Y, a veces, de los golpes se sacan cosas buenas. Uriarte dice que ahora hay esperanza.

—Hablando con Enrique Iglesias, con Benjamín Liberoff y la gente que nos apoya en El Camarín de los Pocitos, nos dimos cuenta de que había que cambiar de estrategia y abrir esto en bruto.

Pero antes de entrar en el nuevo proyecto, vamos un poco hacia atrás.

Espacio Cultural Federico García Lorca.
Espacio Cultural Federico García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

Los intentos por terminar el Espacio Cultural García Lorca

“No estamos vendiendo humo”, me dijo Uriarte en mayo de 2022. “Yo quiero que la gente primero vea qué hay hecho, que vea la butaca que va a comprar. Esto no es comprar en el pozo”.

En aquel entonces proyectaban conseguir el millón y pico de dólares para hacer todas las terminaciones. Y pensaban organizar un evento en el edificio sin terminar para invitar a empresas y autoridades a que lo conocieran y luego hicieran aportes económicos. También a los vecinos.

Nada de eso pasó.

Un tiempo antes habían desarrollado el programa “Tome asiento en el Espacio Lorca”, que buscaba recaudar fondos ofreciendo, a quien deseaba colaborar, colocar su nombre en el respaldo de una butaca. No tuvo éxito: no se recaudaron más de 10 asientos.

¿Y ahora? Bueno, dice Uriarte que entendieron que no se puede llegar al presupuesto requerido para inaugurar el espacio en perfectas condiciones.

—No hay quién te dé un millón y medio de dólares.

Y justo apareció la asociación civil Barrio de las Artes, interesada en hacerse cargo de la gestión artística y cultural del espacio. Se trata de una organización que integran, entre otros, Alfredo Ghierra y la gestora cultural Ana Knobel.

—Ellos vinieron a ver en qué estábamos —dice Uriarte.

Hubo sintonía y se presentaron a los Fondos de Incentivo Cultural del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), que permite a las empresas descontar el 75% de las donaciones en los impuestos que deben pagar, tanto de renta como de patrimonio. El proyecto fue aprobado por tres años.

Además, lograron que el MEC los ayude a poner la energía eléctrica sin tener que pagar la conexión y la garantía, que en total suman unos 15.000 dólares.

—Eso lo paga el MEC.

—Bueno, no necesitan pagarlo, porque es el Estado el que lo pide y sale de garantía. Nosotros pagaremos el consumo, como estamos poniendo el agua.

Antel y el Correo han venido pagando contribución inmobiliaria y tributos.

El País consultó al MEC para este informe pero no obtuvo respuestas.

RAZONES

¿Qué pasó? Falta de dinero y todas las fichas a la “vaca española”

La idea de ponerle al edificio el nombre de Federico García Lorca fue una propuesta de Enrique Iglesias, quien es como un padrino de la obra e hizo el nexo con el gobierno español para conseguir fondos. Iglesias contó en esta misma sección en un informe publicado en 2022: “Para mi generación, y la de los años 50, García Lorca fue muy importante. El teatro era fundamental. Se creó la Comedia Nacional. Y apareció un movimiento teatral independiente que excedió la proporción del país. Ese movimiento estuvo muy influido por la gran actriz catalana Margarita Xirgu y por Lorca, que estuvo aquí en Uruguay en 1934”.

Un mojón importante ocurrió en torno a 2016, cuando la obra quedó congelada. ¿Por qué se paró todo? “Por falta de dinero”, dijo en el informe anterior Graciela Rompani, quien integra el llamado Grupo de Amigos del Espacio Lorca. Mariano Arana, quien también estuvo involucrado en el proyecto, dijo en el informe de 2022 que “no hubo suerte con la empresa que asumió la obra, que no actuó bien”. Iglesias sostuvo que “se pensó que iba a haber otras fuentes” económicas y que “ya se sabía que con lo de España no alcanzaba”. Y Belela Herrera, también parte del proyecto original, afirmó que “acá (en Uruguay) no hubo interés de nadie en aportar y todo consistía en seguir ordeñando la vaca española”.

Cómo es el proyecto para el Espacio Cultural Federico García Lorca en 2026

Ahora la idea es, con el dinero que se consiga, habilitar la amplia planta baja del edificio para hacer obras de teatro, exposiciones e incluso para ensayos de la orquesta juvenil del Sodre, entre otros. Incluso podrían habilitar pisos superiores si logran hacer funcionar el ascensor. No es el proyecto “macro”, admite Uriarte, pero “hay muchas actividades escénicas y culturales que se hacen en lugares como este, que no está revestido ni terminado”.

La inauguración será con cafetería, que se tercerizará. Hay muchos gastos pendientes, que se estima costarán entre 50.000 y 60.000 dólares.

Solo algunos: poner los vidrios que faltan, revestir el piso, iluminar el hall de entrada, hacer de nuevo la instalación eléctrica, comprar cerca de 200 sillas y una mesa para eventos, hacer las barandas de la escalera y reparar el ascensor.

Y necesitan un escenario.

—Nosotros pensamos que con esta inauguración provisoria se van a ir juntando los fondos para que en el futuro, será dos o tres años o más, se pueda terminar toda la obra.

—¿Y Barrio de las Artes qué papel cumple?

—Ellos se encargarán de la parte artística y cultural. En conjunto con nosotros, pero ellos tienen el know how y los contactos. Nosotros haríamos de fiscales, “esto sí, esto no”.

Espacio Cultural García Lorca
Espacio Cultural García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

El País también consultó a esa asociación, pero varios de sus integrantes pidieron tiempo para hablar en forma pública. Quieren esperar a resolver temas legales, de acción y organización. “Estamos trabajando para que esto ocurra, hemos puesto cara y coraje”, dice uno de ellos, “estamos mucho mejor que hace cinco meses pero aún puede no salir”.

—¿Y qué plazos manejan?

—Queremos abrir en mayo —asegura Uriarte—. Vamos a hacer una reunión vecinal para que la gente lo conozca y alguna exposición o actividad que no requiera demasiadas exigencias de la Intendencia de Montevideo.

De hecho, ha habido gestiones con el intendente Mario Bergara —está sobre la mesa la chance de pedir jornales solidarios— y con el propio presidente de la República.

Yamandú Orsi está enterado. Tuvimos dos charlas con él. Dice que da apoyo total.

—¿Y eso qué implica?

—No sabemos en concreto qué es pero podemos hablar con los ministerios y decirles “mirá que Orsi apoya”.

Una buena señal, en los próximos días piensan trasladar los equipos de audio: son 38 cajones guardados.

Equipos de audio
Equipos de audio.
Espacio Cultural Federico García Lorca.
Espacio Cultural Federico García Lorca.
Foto: Leonardo Mainé.

—El teatro independiente en Montevideo tiene pocas y malas salas. Al Circular se le cayó el techo y El Galpón no puede soportar el costo del edificio en 18 de Julio. Esto estaría abierto a todos y con los costos básicos.

—Con la mano en el corazón, ¿te parece que sale? Hace cuatro años me decías lo mismo, que había proyectos...

—No, ahora veo la luz al final del túnel. ¿Sabés por qué? Ya no se trata de conseguir una millonada. Con los 6.000 dólares que pusimos en estos meses mirá los cambios que hubo —responde.

Por ahora falta mucho. ¿Habrá final feliz? Nadie se anima a asegurarlo. Pero Daoiz Uriarte no deja de soñar: se lo ve convencido.

ANTÍA

El Municipio CH pidió fin del comodato en el García Lorca

La alcaldesa del Municipio CH, Matilde Antía, envió en setiembre pasado una solicitud formal a Presidencia de la República, Antel y el Correo para exigir medidas ante el abandono del edificio del Espacio Cultural García Lorca y por los “reiterados reclamos vecinales” respecto del estado del inmueble. En la nota, a la que accedió El País, se pide que “se disponga la auditoría inmediata del comodato vigente, evaluando el grado de incumplimiento de las obligaciones por parte de la asociación civil adjudicataria”. También, que “se promueva, en caso de constatarse incumplimiento, la rescisión del comodato por parte de Antel y la Administración Nacional de Correos”, que son los titulares de los padrones. Además, el municipio reclamó que se “impulse la definición de un nuevo destino para el predio, a través de un proceso transparente y participativo que contemple proyectos culturales y comunitarios de acceso público”.

Medio año después, Antía dice que ninguno de los organismos, ni Presidencia, dieron una respuesta formal a la nota enviada, aunque sí hubo un “ida y vuelta” con Antel a través de la directora Laura Raffo, cuando entraron personas al predio.

En ese escrito, Antía también concluía que “el inmueble referido, de altísimo valor urbano y social, lleva más de una década sin culminar su obra y se ha transformado en un foco de degradación y conflicto vecinal”. Y terminaba así: “Solicitamos se promueva la articulación institucional necesaria para resolver esta situación a la mayor brevedad, en beneficio del barrio Pocitos, de la ciudad de Montevideo y del fortalecimiento de la vida cultural nacional”.

La alcaldesa Antía dice a El País que ahora hay noticias positivas. “Por lo menos tenemos un grupo de personas que están echando para adelante a ver si puede surgir algo. Eso me tiene optimista”, dice, en referencia a la asociación Barrio de las Artes. Antía se reunió hace pocos días con Alfredo Ghierra, quien le contó de los avances. “Nos interesa que haya un teatro en Pocitos. Pero voy a estar del todo contenta cuando eso abra y le den movimiento, es lo que pide la gente”.

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