Paso Severino perdió millones de reserva, sigue el déficit hídrico y hay "gran incertidumbre" por lluvias y temperatura

En un mes y medio, la reserva para el área metropolitana perdió más de un 10% de su capacidad máxima; pronósticos de Inumet e INIA no estiman precipitaciones y prevén más calor en próximos meses.

Represa de Paso Severino
Represa de Paso Severino.
Foto: Archivo El País

La represa de Paso Severino, que brinda agua bruta dulce a la planta potabilizadora de Aguas Corrientes y que abastece al área metropolitana, bajó en lo que va del año sus reservas en un equivalente a más del 10% de su capacidad, según datos de OSE. La situación transcurre en un escenario de incertidumbre sobre futuras lluvias y previsión de temperaturas más altas, según las estimaciones oficiales.

A principios de año, Paso Severino contaba con una reserva de 51,7 millones de metros cúbicos (m3), con una alta demanda por las temperaturas. Este martes la reserva contaba con unos 43 millones de m3, de acuerdo a datos que publica OSE a diario en su página web desde la histórica sequía de hace tres años.

Esto supone una pérdida de unos 8 millones de m3 en un mes y medio. La represa inaugurada en 1987 tiene una capacidad máxima de 67 millones de m3. Otra manera de medir la caída de reservas es con el nivel del agua. Mientras el rebalse de Paso Severino es de 36 metros, al comienzo de enero el nivel era de 35 metros y ahora es de 34,3 metros.

Para el sistema de Aguas Corrientes, OSE cuenta además con la represa de Canelón Grande, de 18 millones de m3, la tercera parte de Paso Severino. También cayó su reserva, de acuerdo a datos de la empresa estatal de agua potable. El nivel de rebalse es de 22,7, mientras que el nivel a este martes era de 22,5.

Represa de Paso Severino
Vista de la represa de Paso Severino, en el río Santa Lucia chico, departamento de Florida.
Foto: Leonardo Mainé

Esta situación de caída en las reservas que abastecen Aguas Corrientes convive con una alta demanda. En la pasada jornada, el consumo de Montevideo y la zona metropolitana llegó a 635.565 m3, por debajo del tope de unos 700.000 m3. El monitor de OSE también da cuenta de los niveles de cloruros y sodio en las tres líneas de bombeo (4, 5 y 6), que están dentro de los límites.

Los jerarcas insisten que pese al escenario actual de déficit hídrico, con incertidumbre de lluvias y un aumento general de la temperatura, no se prevé un escenario como el de 2023, tras una sequía de tres años. Esto derivó en una caída abrupta de las reservas de Paso Severino, lo que tensionó el abastecimiento de agua potable.

El exgerente general de OSE, Arturo Castagnino, realizó un informe de la sequía de 2023, al que accedió El País. En la “evolución de la crisis” se ve la abrupta baja de Paso Severino desde fines de 2022. En enero de 2023 las reservas eran de 60 millones de m3, semanas después pasaron a 45 millones, luego a 32 millones, y en abril de 2023 eran 21 millones.

OSE
Fachada del edificio sede de la Administración Nacional de las Obras Sanitarias del Estado (OSE).
Foto: Estefanía Leal

Para evitar una sequía como la de 2023 el gobierno apuesta a la construcción de la represa en Casupá, de 118 millones de m3, para que las reservas de agua bruta dulce en el sur pasen de 85 millones a 203 millones de m3. OSE tiene previsto hacer una licitación pública internacional para esta obra en marzo -abril, y adjudicarla a fines de este año, para que los trabajos inicien a principios de 2027.

La oposición insiste con que la represa, resistida por algunos vecinos y productores de Casupá, no quedará pronta en este gobierno, y que si hay una sequía grave no se podrá reaccionar. A su vez, cuestionan que el gobierno haya dado marcha atrás con el proyecto original de Neptuno, que pasó de apostar a una toma de agua en Arazatí a crear otra en Aguas Corrientes. El Tribunal de Cuentas analizará este jueves el nuevo contrato de Neptuno, como informó La Diaria.

“Incertidumbre”

La caída de las reservas en Paso Severino, necesarias para no afectar el normal abastecimiento de agua potable, conviven con un escenario poco alentador que arrojan las mediciones de Inumet y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

En las tendencias climáticas de Inumet, de febrero a abril, se analizaron las precipitaciones y la temperatura estimada. Estas no cambiaron con respecto a la estimación anterior, de enero a marzo. En cuanto a las lluvias, el organismo estatal no pudo determinar si lloverá lo mismo, por encima o por debajo de lo normal en los próximos meses, lo que denomina “ausencia de sesgos”.

Casupá en Florida
Localidad de Casupá en Florida.
Foto: Ignacio Sánchez.

Con respecto a la temperatura media de febrero a abril, Inumet previó que esté “entre normal y por encima de lo normal en todo el país”. La institución estimó un 40% de probabilidad de que la temperatura estará por encima de lo normal, el mismo porcentaje de que sea normal, y 20% de que esté por debajo de lo normal.

“Hay una gran incertidumbre porque las tendencias no están siendo claras”, dijo a El País la coordinadora de INIA Gras, Guadalupe Tiscornia. El último informe de INIA, con datos a enero, planteó mayores probabilidades (45%-50%) de lluvias por debajo de lo normal en todo el país, y un 50% de temperaturas por encima de lo normal en todo el territorio.

Pese a las potentes lluvias del 10 de enero, el déficit hídrico no se ha revertido. “En el sur prácticamente no ha llovido” desde entonces, lo que derivó en un bajo porcentaje de agua disponible del suelo, que se extiende desde octubre pasado, dijo Tiscornia.

“A esta altura, no estamos en la situación de 2023”, agregó en relación con la histórica sequía, tras tres años de falta de lluvias. No obstante, el escenario “es preocupante”, ya que genera diferentes impactos en la producción agropecuaria.

A fines de esta semana está prevista una reunión interinstitucional para analizar el déficit hídrico, según supo El País.

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