Una zona clave de la ciudad, donde confluyen cuatro avenidas, está atravesando cambios que se percibirán nítidamente en los próximos años. Una normativa impulsada por la exintendenta Carolina Cosse permitió que la gestión actual de la Intendencia de Montevideo aprobara un edificio de 12 pisos en La Blanqueada, justo al lado de un Monumento Histórico Nacional.
Se trata de la casa quinta Luis Puppo, un predio muy grande en pleno 8 de Octubre, cerca del cruce con Luis Alberto de Herrera, Dámaso Antonio Larrañaga y Centenario.
Suele pasar desapercibido, pero ahora su presencia brindará un paisaje especial a los vecinos que se muden al lado. Y en simultáneo, demandará también un cuidado especial a los desarrolladores de la obra.
Edificios más altos
El proyecto que se está preparando al lado de la casa quinta se llama M1 Parque y será un edificio residencial de 33,60 metros de altura.
En este tramo de la ciudad, la altura máxima estándar habilitada es de 13,5 metros, pero fue gracias a un plan impulsado por Cosse que se permitió aumentarla en algunas avenidas, como la propia 8 de Octubre. Incluso, a unos pasos de donde estará el nuevo proyecto se está terminando un edificio de más de 10 pisos.
Más allá del beneficio respecto a la altura, el proyecto de Cosse llamado Montevideo más cerca exige a los desarrolladores que paguen un “precio compensatorio”. Está dividido en dos partes: mayor aprovechamiento y retorno de valorizaciones.
La resolución de la intendencia que aprueba el proyecto, con fecha 12 de febrero, especifica cuánto deberán pagar los desarrolladores del M1 Parque.
Por el mayor aprovechamiento, se parte de 7.885.385 unidades indexadas de las que se debe pagar un 5%, unos $2,5 millones (según el monto de la unidad indexada para la fecha de la resolución). Por retorno de valorizaciones, se debe pagar el 8% de 15.610.601 unidades indexadas, unos $8 millones.
Pero los privados solicitaron que se les exonere el 50% del pago compensatorio porque el proyecto incorporará viviendas bajo la Ley de Promoción de Viviendas de Interés Social y la intendencia accedió.
Y respecto al Monumento Histórico Nacional, ¿qué se hará?
Según la comuna, la casa quinta ”consta de un cerco con enrejado de gran valor y un parque con varias especies vegetales de porte”.
Añade que el muro lindero entre el proyecto y la casa quinta es un “muro de ladrillo visto” y que es de “época”. “La propuesta pretende mantener y consolidar dicho muro medianero”, sostiene la resolución firmada por el intendente Mario Bergara.
El nuevo edificio empezará a una distancia de tres metros respecto al muro medianero. Además, la parte del proyecto que dé a la casa quinta tendrá la misma altura que el medianero (si bien el resto del edificio será mucho más alto).
Con vistas a un "patrimonio paisajístico"
El edificio tendrá 12 pisos y contará con varios amenities como gimnasio, laundry y barbacoa/espacio de cowork con vista panorámica, según se ve en la web del proyecto. Justamente, uno de los elementos que usan para promocionar el M1 Parque es que da hacia un parque de árboles que es “patrimonio paisajístico de la ciudad”.
Por otro lado, tendrá un subsuelo con estacionamiento y una planta baja con un local comercial. Luego, en los once pisos superiores habrá apartamentos. Serán 54 unidades habitacionales de monoambientes y apartamentos de uno y dos dormitorios.
Los desarrolladores del proyecto dijeron a El País que prevén inaugurarlo en abril de 2028.
Subrayaron además que respetaron todos los cuidados patrimoniales que exigió la intendencia y que la presencia del parque es un aspecto clave del proyecto.
La historia de la casa quinta
La casa quinta de Luis Puppo es un “singular ejemplo de las casas quintas montevideanas de fin de siglo (XIX)” y “mantiene una notable riqueza vegetal”, escribió décadas atrás el arquitecto Mariano Arana, mucho antes de ser intendente.
El terreno donde está el edificio patrimonial tuvo muchos dueños entre el siglo XIX y el XX.
En 1831, el Estado uruguayo lo vendió a un privado. Desde entonces, pasó por varias manos antes de llegar, en 1898, al hombre llamado Luis Puppo (cuyo nombre quedó para siempre asociado al inmueble).
Pero casi un siglo después de haberlo vendido, el gobierno uruguayo lo volvió a comprar en 1928. Lo dedicó a fines educativos y por mucho tiempo funcionó allí la Escuela al Aire Libre N° 126. Actualmente, lo utiliza el Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores (IPES) y la entrada es por la calle Asilo, en lugar de 8 de Octubre.
¿Y fue siempre monumento histórico nacional?
En realidad, fue calificado como tal en los primeros años de la Comisión del Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Nación.
Esta institución fue creada en 1971 y en sus primeros años se dedicó, entre otras cosas, a proteger edificios y a nombrar a varios de ellos como monumentos históricos nacionales.
En 1976, ya con la dictadura militar, incluyó una nueva tanda de inmuebles al grupo de protegidos patrimonialmente, entre los que apareció la casa quinta de Luis Puppo.
Sin embargo, apenas tres años después, el edificio dejó de estar protegido, junto a decenas de otros inmuebles.
En una resolución de 1979, el gobierno militar dijo que las declaraciones de Monumento Histórico Nacional implicaban “obligaciones económicas” para el Estado y para sus propietarios y que algunos inmuebles protegidos no estaban asociados a “acontecimientos relevantes o a personajes del pasado nacional”.
Por lo tanto, desafectó de esta categoría a cerca de 60, lo que generó una reacción fuerte por parte de los arquitectos, encabezados por quien luego sería dos veces intendente de Montevideo y ministro de Vivienda, Mariano Arana.
En un artículo para la revista Plaza en 1981, el arquitecto lamentó que Montevideo estuviera perdiendo valor patrimonial y criticó al gobierno acusándolo de contribuir “por acción directa u omisión” a “agudizar el creciente deterioro comunitario y ambiental de la ciudad”.
Arana apuntó específicamente al decreto de 1979 y en la nota incluyó imágenes (con sus respectivos comentarios) de varios inmuebles que habían dejado de estar protegidos, como la propia casa quinta de Luis Puppo.
En 1986, otra vez en democracia, la Comisión de Patrimonio devolvió a los inmuebles su calificación de monumentos históricos nacionales.