Este segundo año del gobierno de Yamandú Orsi, iniciado formalmente a partir del discurso de rendición de cuentas de sus primeros 12 meses que el mandatario dio ante la Asamblea General el pasado lunes 2 de marzo, apelará a una impronta basada en un verbo simple: hacer. O concretar.
Será este un año, coinciden en el Poder Ejecutivo y en la bancada del Frente Amplio, en que se dispondrá de un presupuesto propio, y en el que los meses de acomodo —y de acostumbramiento a unas finanzas públicas que no eran las que esperaban como herencia de la administración de Luis Lacalle Pou— ya quedaron atrás para, ahora sí, desplegar los objetivos de gestión.
"El plan empezó a ocurrir. Hay un plan y hay un rumbo claro", dijo este martes el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, quien enumeró luego algunos componentes básicos de esa orientación: "Trabajo de calidad, más empleo, mejor seguridad, mejor bienestar para todos los uruguayos y defender nuestra democracia".
Sin embargo, el punto de partida para esta nueva etapa presenta una complejidad sobre la que en estas últimas horas han conversado en filas del oficialismo: el nivel de desaprobación que mostraron las últimas encuestas, al inicio de esta semana.
La primera de ellas, de la consultora Opción —divulgada el viernes pasado—, marcó que la disconformidad con el gobierno creció en comparación con la anterior medición de noviembre de 2025: las respuestas que indicaban que la gestión era mala o muy mala pasaron de ser el 30% al 38%, y las que la entendían como buena o muy buena —es decir, la aprobación— descendieron del 28% al 23%.
Similar panorama mostró el informe de Cifra, de este lunes: la desaprobación creció de 40% a 46%, mientras que la aprobación bajó del 40% al 31%. No era lo que se dicen "buenas noticias para el presidente", declaró Mariana Pomiés, directora de Cifra, en su presentación del estudio en Canal 12.
El escenario que mostró Factum también este lunes fue menos negativo, aunque el nivel de desaprobación fue más o menos el mismo: 41%. La aprobación mostró un crecimiento de dos puntos respecto al último bimestre del año pasado —creció del 35% al 37%—. En este y en los casos anteriores, aunque con guarismos diferentes, hay todavía una porción importante de ciudadanos que no aprueban ni desaprueban.
Pero el tema preocupa en el gobierno, según reconocieron fuentes de Presidencia consultadas por El País. En la Torre Ejecutiva, de hecho, está previsto mantener "reuniones" para evaluar el panorama.
Hay ya algunos diagnósticos. Uno de ellos, aludido por Sánchez (ver recuadro) tiene que ver con un problema de "comunicación" —una explicación a la que también recurrían los blancos en el gobierno anterior.
Varias líneas abren los jerarcas de esta administración al adentrarse en ese problema, que incluyen la percepción de que la agenda de los medios es "ingobernable" desde el momento en que prefieren la cobertura de "temas de impacto" antes que los vinculados a la gestión cotidiana, y la convicción de que lo que está al alcance de la comunicación oficial, se hace, volcando contenidos de la agenda de Presidencia en el portal web y en todas las cuentas de las redes sociales.
Que eso, no obstante, no es suficiente, es una conclusión extendida. Desde esta óptica, por ejemplo, algunos integrantes de la bancada oficialista señalaron que dentro de los 31 anuncios que Orsi formuló en su discurso ante el Parlamento había "varios" que ellos mismo desconocían.
"Estamos analizando la situación y atentos a todas las señales", sintentizó un integrante del equipo del presidente, en donde siguen confiando en algunos atributos del presidente y que, entienden en el gobierno, no necesariamente son ponderados en los estudios de opinión pública. Por ejemplo, el "vínculo profundo que Orsi tiene con la gente", en especial la del interior del país.
Un vínculo a recomponer
Lo que también está claro en el Ejecutivo es que, aunque nunca es deseable los niveles actuales de desaprobación, esta tiene que ver con el trabajo de oposición "dura" que vienen efectuando en estas últimas semanas, sobre todo, los partidos Nacional y Colorado.
Pero que la baja aprobación tiene que ver con el estado de ánimo de muchos militantes frenteamplistas, los que ya se han hecho oír de diversas maneras y es evidente que "no están conformes" con lo que viene realizando el gobierno. Es una "ansiedad", razonó otro de los consultados, que se genera al ver que el gobierno no tiene el dinamismo esperado en función de "limitantes presupuestales".
Por eso, en parte, el Frente Amplio reeditará en las próximas semanas el programa que durante el período pasado, en su rol oposición, llamó "El Frente te escucha", con la finalidad de conectar con la sociedad civil y las bases militantes. Esto fue resuelto por la Secretaría Política, dijo a El País el senador Eduarco Brenta, quien confía en esta experiencia para revertir el escenario marcado por las encuestas. "En lo personal, creo que eso va a ayudar, porque será clave para restablecer un contacto directo con la militancia, que luego propagará los mensajes en el boca a boca".
"Estamos comunicando mal algunas cosas que estamos haciendo", dio Alejandro Sánchez
Para el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, desconocer lo que han marcado las últimos sondeos de las consultoras sería “tapar el sol con un dedo”. “Las encuestas nos dicen que tenemos que mejorar”, dijo el jerarca en rueda de prensa. “Las encuestas —insistió— están diciendo que tenemos que ser mejores. Y creo que las encuestas también nos marcan que tenemos que comunicar mejor lo que estamos haciendo”.
Como ejemplo de lo anterior, Sánchez se refirió a la creación de 26 mil puestos de trabajo en 2025, dato que si bien fue constatado por el Instituto Nacional de Estadística no es algo que la gente hoy tenga en cuenta. “Muchas de las percepciones de la población, porque yo ando en la calle”, dijo el jerarca, apuntan a que “hay poco trabajo y no, hay más que antes”. “Entonces, eso quiere decir que estamos comunicando mal algunas cosas que estamos haciendo, y además la ciudadanía nos está diciendo que quiere que hagamos más cosas”, puntualizó. Y, como sostuvo días atrás en un foro con empresarios en España, remarcó la idea de que este año es el del “hacer”.
Asimismo, y consultado al respecto, Sánchez valoró el vínculo que tiene con la oposición, más allá de las periódicas “diferencias” políticas, fundamentalmente con blancos y colorados.“Hay matices en el Uruguay y hay diferencias”, que en algún caso son “grandes” y en otras “no tan grandes”, concluyó.
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