Aplausos a Orsi y otras reacciones: lo que no se vio de su segundo discurso ante la Asamblea General

El presidente anunció a todos los legisladores que enviará al Parlamento proyectos clave para lo que queda de su período, y celebró varios hitos de su gestión.

Ceremonia del primer año de gobierno del presidente, Yamandú Orsi, en la Asamblea General; 2 de marzo 2026.
Parlamento. El presidente Yamandú Orsi dio su discurso ante los legisladores en la Asamblea General; anunció obras en seguridad y transporte.
Foto: Estefanía Leal / El País.

Yamandú Orsi llegó al Palacio Legislativo a las 18:47. Sin estridencia, entró al Salón de los Pasos Perdidos -en donde fue recibido por la vicepresidenta Carolina Cosse y el flamante presidente de Diputados, el nacionalista Rodrigo Goñi-, y, saludando, ora estrechando la mano, ora juntándolas a la altura de su estómago e inclinándose a la manera oriental, minutos después ya caminaba por el recinto de la Asamblea General y hacia su estrado, cuando también fue recibido por un largo aplauso protocolar.

La fecha era importante, y así fue transmitido por su equipo de Presidencia a quien consultara por este mojón en el calendario: el presidente priorizó en su agenda de los últimos días la preparación del discurso que daría, durante unos 45 minutos, ante todos los legisladores por segunda vez desde que asumió hace exactamente un año, retomando una tradición política que inició el expresidente nacionalista Luis Alberto Lacalle y que replicó, en el período pasado, su hijo Luis Lacalle Pou. “Ha sido una buena idea” esta de rendir cuentas dando un solemne discurso en el Parlamento, dijo Orsi al comenzar, reconociendo sin nombrarlo a su antecesor.

Su exposición, que fue leída en un texto en el que trabajó todo el fin de semana, contó con un preliminar análisis internacional, y un repaso por las definiciones históricas del Uruguay como “un faro del republicanismo democrático, de la seguridad jurídica y de la calidad institucional” que brilla más que nunca “en un mundo cada vez más radicalizado y extremista”. Su introducción también reivindicó la instancia misma de “rendir cuentas” como “el ejercicio máximo de la democracia” y marcó como punto de partida de su enunciación política la definición de que lo que haría no sería “enumerar acciones” sino “reafirmar un rumbo”, y entonces comenzó con el repaso de algunos de los principales compromisos que a su entender fueron cumplidos en sus primeros 12 meses. Las 63 medidas de gestión, compartidos con su gabinete a pocas semanas de sentarse en el piso 11 de la Torre Ejecutiva -y que contienen objetivos de gestión relativos a todos los temas de gobierno- se encuentran en más de un 80% en marcha, dijo Orsi, que en diciembre había fijado en 70% ese nivel de avance.

Aludir lo actuado tuvo la necesaria referencia de las condiciones como el Frente Amplio entiende que recibió el gobierno y, por tanto, críticas -aunque medidas, y más bien breve- a la oposición. Luego de afirmar que su gobierno “recibió un déficit fiscal superior al 4% del PIB, el más alto en décadas”, acusó a la gestión de Lacalle Pou de haber trasladados gastos “a 2025 por cientos de millones de dólares”, y sobrevoló dos temas que tienen al oficialismo fuertemente enfrentado con la oposición, como la rescisión con el astillero Cardama y la transformación de la inversión en agua potable prevista originalmente para la zona de Arazatí: “Contratos que exigían revisión técnica y jurídica, como las patrulleras oceánicas y el Proyecto Neptuno”, sintetizó Orsi.

El auditorio que lo escuchaba, como es de estilo, dejaba en claro qué zonas eran las de la coalición de izquierda y cuáles de los partidos tradicionales -en cuyas filas algunos, incluso, pusieron carteles críticos con la seguridad o los regímenes dictatoriales que el gobierno no cuestiona con la vehemencia reclamada.

Los legisladores del oficialismo, y las barras colmadas de militantes, interrumpieron el discurso de Orsi más de 15 veces con aplausos cerrados, el primero de los cuales para resaltar, en un claro mensaje político de complicidad -en momentos en que ciertos sectores de la izquierda reclaman al gobierno un pronunciamiento más claro en respaldo de la isla comunista-, la labor de los médicos cubanos que, años atrás, “permitieron que más de 95.000 compatriotas recuperen la vista”.

Hubo también aplausos -que los legisladores de oposición no acompañaron o juntaban y separaban las manos con explícito desgano- cuando Orsi afirmó que “en un mundo desigual, la justicia social es una obligación moral”; cuando celebró la aprobación del Presupuesto para, entre otras cosas, reforzar la primera infancia, o al nombrar metas alcanzadas, como la creación de 26 mil nuevos puestos de trabajo el año pasado o la determinación, reflejada en la decisión de hacer la “mayor transferencia de recursos de la historia reciente a los gobiernos departamentales” porque está “convencido de que un país se construye con 19 departamentos fuertes”.

Resumen de anuncios

Lo que viene de ahora en más, es decir, los anuncios y los compromisos, ocupó buena parte de la segunda mitad de la exposición del presidente, y que un documento del Ejecutivo, al que accedió El País y que contabiliza 31 noticias, 29 logros alcanzados y tres objetivos comprometidos, ordena en 13 bloques.

Entre los denominados logros se incluyen metas en seguridad, como haber superado las 20.000 cámaras de videovigilancia, el mayor acceso a medicamentos o la reducción de los tiempos de espera en mutualistas, entre varios otros.

Y entre los anuncios, que ocuparon los titulares de los portales casi al mismo tiempo que Orsi discursaba, se encuentran la decisión, ahora sí, de enviar un proyecto de ley para crear el Ministerio de Justicia, otro, también largamente anunciado, para crear la Universidad de la Educación, y un tercero en el que se propondrá una “reforma profunda del Código del Proceso Penal”; también anunció obras para mejorar la infraestructura y la alimentación en educación media y programas vinculados a la emergencia habitacional, como un plan quinquenal que otorgará 131.000 soluciones en 2029.

Parte de los anuncios también fue conocer, con un plazo bien concreto que va desde 2027, cuando iniciarán las obras, hasta 2029, que es cuando se cortará la cinta, la decisión formal de avanzar con la reforma del transporte para la zona metropolitana, que consistirá en la instalación de “dos ejes troncales de alta frecuencia”, por donde circularán buses eléctricos y articulados, y que se financiará con líneas de crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (BID) y apuntando a “reducir un tercio los tiempos de viaje”.

Y parte de los anuncios también lo fue la reactivación del “proyecto de la represa de Casupá como pieza central de la seguridad hídrica del área metropolitana”, lo que fue definido por Orsi como “la mayor inversión histórico de OSE para asegurar el abastecimiento de agua potable hasta 2045”.

En el plano internacional, en donde la Cancillería de Mario Lubetkin ha buscado por varios caminos abrir nuevos mercados, la novedad anunciada por el presidente es que Uruguay solicitó su ingreso a la Asociación Económica Integral, una alianza que reúne los 10 países del Sudeste Asiático, más Australia, China, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda, quienes “representan el 30% del PIB y un tercio de la población mundial”, valoró el presidente, quien cerró su discurso, recibió nuevos aplausos y ovaciones con su nombre, y se retiró sonriente y saludando.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar