Contaminación sonora en Montevideo: el mapa con las zonas más ruidosas de la ciudad

Un estudio de ingeniería ambiental de la Udelar identificó los niveles de ruido provocados por el tránsito vehicular en las principales arterias de la capital durante sus mediciones.

Mapa de la contaminación sonora en Montevideo
Mapa de la contaminación sonora en Montevideo.
En base a datos de informe de Facultad de Ingeniería e Intendencia de Montevideo.

La contaminación acústica y los ruidos molestos ganan terreno entre los principales problemas urbanos de Montevideo. Un informe elaborado por el Departamento de Ingeniería Ambiental del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA) de la Universidad de la República (Udelar) presentó el nuevo Mapa Acústico de Montevideo, un relevamiento realizado durante 2025 que analiza los niveles de ruido en distintos puntos de la capital y confirma que el tránsito vehicular continúa siendo la principal fuente de contaminación sonora en la ciudad.

El estudio, al que accedió El País tras una solicitud a la Intendencia de Montevideo (IMM), fue desarrollado por un equipo encabezado por la ingeniera Elizabeth González y releva decenas de puntos de medición distribuidos en las principales avenidas y zonas urbanas de Montevideo.

LAeq 2025 (dB)
55 – 59 dB
61 – 65 dB
66 – 70 dB
71 – 75 dB
76 – 80 dB
82 dB

Los registros muestran que las avenidas con mayor flujo vehicular presentan niveles sonoros que, en muchos casos, se ubican entre 72 y 78 decibeles de nivel equivalente continuo (LAeq), con picos superiores asociados a bocinas, motocicletas con escapes modificados, ómnibus y frenadas bruscas. Entre los corredores más ruidosos relevados aparecen tramos de Avenida 18 de Julio, Avenida 8 de Octubre, Avenida Italia, Bulevar Artigas y Ruta 8, donde la intensidad del tránsito se refleja directamente en los niveles de ruido registrados.

En Avenida 18 de Julio, por ejemplo, las mediciones oscilaron entre 72 y 75 decibeles según el tramo relevado. Uno de los sectores con mayor intensidad sonora fue el comprendido entre Tristán Narvaja y Eduardo Acevedo, donde se registró un nivel equivalente de 75 decibeles y un flujo de 388 vehículos por hora. En otros puntos de la principal avenida montevideana también se detectaron episodios puntuales vinculados a motocicletas ruidosas, bocinas y ómnibus que elevaron momentáneamente los niveles de ruido por encima de los 90 decibeles.

Avenida 18 de Julio
Vista aérea de la avenida 18 de Julio.
Foto: Estefanía Leal/El País.

Las mediciones más elevadas se observaron en sectores de Avenida 8 de Octubre. En el tramo ubicado entre Mariano Moreno y Avenida Luis Alberto de Herrera se registró un flujo de 1.772 vehículos por hora y un nivel equivalente de 78 decibeles, uno de los más altos del estudio. Allí se identificaron además varias motocicletas que generaron picos de hasta 107 decibeles. Otro de los puntos con altos niveles de ruido fue el ubicado en Avenida 8 de Octubre entre Capdehourat y Vigodet, donde se alcanzaron 77 decibeles y se registró una importante presencia de motocicletas ruidosas durante la medición.

Una situación similar se observó en Avenida Italia entre Berro y Manuel Albo, donde el nivel continuo equivalente alcanzó 75 decibeles, asociado a un flujo superior a 1.600 vehículos por hora.

Intersección de Avenida 8 de Octubre y Bv. Gral. Artigas.
Intersección de Avenida 8 de Octubre y Bv. Gral. Artigas.
Foto: captura Google Maps

En la Rambla entre Yaro y Emilio Furgoni, uno de los puntos con mayor tránsito registrado, el estudio midió 76 decibeles, mostrando una elevada presión sonora prácticamente constante durante toda la medición.

Por el contrario, en calles de menor circulación los niveles disminuyen de forma significativa. En Joaquín Requena entre Colonia y Víctor Haedo, por ejemplo, fue de 67 decibeles. En Goes entre Martín C. Martínez y Justicia, el se ubicó en 66, valores que reflejan ambientes considerablemente más silenciosos y con menor presión sonora de fondo.

El informe también destaca que muchos de los eventos sonoros más significativos estuvieron asociados a motocicletas con escapes modificados. En distintos puntos de la ciudad se registraron picos superiores a los 100 decibeles generados por estos vehículos, además de sirenas, bocinas y frenadas. En varios casos, los investigadores identificaron que estos eventos anómalos incidían de forma importante en los niveles generales de ruido percibidos por la población.

El trabajo forma parte de una actualización del mapa de ruido de Montevideo y busca aportar información para la planificación urbana, la gestión ambiental y el diseño de políticas públicas orientadas a reducir la exposición de la población a la contaminación sonora. El documento incluye la comparación con mediciones históricas, la identificación de eventos anómalos y la elaboración de mapas acústicos para diferentes zonas de la ciudad.

Los que se atrasaron en pagos de últimos años tendrán un oportunidad para ponerse al día.
Embotellamiento en Avenida Italia.
Foto Archivo El País.

Molestia de vecinos

Según datos del informe anual 2024-2025 de la Defensoría de Vecinas y Vecinos, la problemática por ruidos molestos representó el 6,88% de todos los asuntos ingresados al organismo durante ese período, ubicándose entre los reclamos más frecuentes, al mismo nivel que limpieza y solo por debajo de edificaciones.

En total, la Defensoría recibió 1.263 asuntos entre 2024 y 2025, de los cuales 89 fueron casos colectivos y el resto individuales. A su vez, en el área específica de mediación comunitaria, los conflictos vinculados a contaminación acústica representaron el 7,32% de los casos trabajados, mientras que los problemas generales de convivencia concentraron el 68,3%.

El titular de la Defensoría, Daniel Arbulo, explicó a El País que la mayoría de las denuncias llegan inicialmente planteadas como conflictos de convivencia entre vecinos, aunque detrás de ellas suele aparecer un problema más amplio de contaminación sonora. Según indicó, las dos fuentes que predominan en los reclamos son las obras en construcción y los ruidos vinculados a eventos nocturnos, boliches y actividades recreativas.

Arbulo señaló que muchas veces los vecinos denuncian situaciones que afectan severamente su descanso y calidad de vida, aunque no necesariamente impliquen una infracción formal a la normativa vigente. “Hay una zona gris entre lo estrictamente legal y lo vinculado a la convivencia urbana”, sostuvo. En ese sentido, explicó que obras autorizadas desde primera hora de la mañana o espectáculos habilitados dentro de los horarios permitidos pueden igualmente generar impactos importantes en la rutina cotidiana de quienes viven en la zona.

Boliche nocturno.
Boliche nocturno.
Foto: Archivo.

Obras y densificación urbana

Arbulo advirtió que el fenómeno se volvió especialmente visible en los municipios B y CH, donde la expansión de la construcción y la densificación urbana incrementaron los conflictos vecinales por ruido. Según relató, existen casos de residentes que conviven simultáneamente con varias obras en una misma cuadra, con tránsito constante de maquinaria pesada, camiones y perforaciones durante meses o incluso años.

“Hay vecinos que sienten que prácticamente tienen que mudarse de su casa”, resumió Arbulo, al describir situaciones de afectación prolongada en barrios tradicionalmente residenciales.

La Defensoría aclaró que no actúa como puerta de entrada de los reclamos, sino como una instancia posterior, cuando el vecino ya acudió a la intendencia o al municipio y no obtuvo respuesta o considera insuficiente la solución recibida. En esos casos, el organismo analiza si existe incumplimiento normativo o si corresponde promover procesos de mediación entre las partes involucradas.

Obrero trabajando bajo tierra en obra de saneamiento.
Obrero trabajando bajo tierra en obra de saneamiento.
Foto: Leonardo Mainé.

El problema de controlar el ruido

Uno de los puntos que más preocupa a la Defensoría es la dificultad para fiscalizar este tipo de situaciones. Arbulo explicó que los ruidos molestos suelen producirse en horarios nocturnos o de madrugada, cuando no siempre hay inspectores disponibles para constatar el incumplimiento.

Además, sostuvo que existe un debate técnico sobre cómo medir correctamente el problema, ya que el impacto del ruido no depende únicamente de la intensidad en la fuente emisora, sino también de cómo llega al lugar donde vive quien reclama. “Puede haber actividades dentro de los decibeles permitidos que igual resulten altamente perturbadoras”, indicó.

En paralelo, la Defensoría trabaja junto a Facultad de Ingeniería para abordar la contaminación acústica como un problema de salud pública. Según Arbulo, la exposición prolongada al ruido tiene efectos sobre el descanso, el estrés y la calidad de vida, especialmente en zonas de tránsito intenso y corredores urbanos densos.

Transito
Tránsito de vehículos en la Rambla de Montevideo.
Foto: EFE

Proyecto para endurecer la normativa

En este contexto, el edil del Partido Nacional Nicolás Botana presentó en la Junta Departamental un proyecto de decreto para actualizar integralmente la normativa sobre ruidos molestos en Montevideo, basada actualmente en un decreto de 1976.

En la exposición de motivos, Botana sostiene que la contaminación acústica es hoy uno de los principales focos de conflicto entre montevideanos y cita datos según los cuales casi cuatro de cada diez reclamos por convivencia están vinculados al ruido. También menciona que en 2023 hubo más de 4.500 denuncias por ruidos molestos, aunque solo en una quinta parte se constató formalmente una infracción.

La iniciativa propone establecer nuevos límites de ruido según zonas y horarios, endurecer controles sobre boliches, espectáculos y propaganda sonora, incorporar radares de ruido y sistemas automatizados de monitoreo, y crear “zonas silenciosas” cerca de hospitales, centros educativos y parques.

Junta Departamental de Montevideo
Junta Departamental de Montevideo
Foto: Archivo El País

El proyecto también plantea prohibir parlantes y música amplificada en terrazas y decks exteriores de comercios, fijar un máximo de 90 decibeles dentro de locales bailables y elaborar mapas acústicos de Montevideo cada cinco años junto a la Universidad de la República.

Para Botana, la normativa actual quedó “notoriamente desactualizada” frente a la realidad urbana de la capital y requiere una revisión profunda para compatibilizar actividad económica, desarrollo urbano y derecho al descanso.

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