De videntes a exportaciones de granos: las ocho modalidades más utilizadas para el lavado de activos en Uruguay

Un informe de la Senaclaft revela cómo el crimen organizado se infiltra en la economía legal. Desde el uso de "testaferros" al "pitufeo" en comercios de barrio, estos son los esquemas de engaño detectados.

Lavado de dinero
Lavado de dinero.
Foto: Archivo El País

Algunos pueden llegar a pensar en el lavado de activos como en una operación sofisticada, con computadoras y lejanos paraísos fiscales, pero la realidad en Uruguay muestra una cara mucho más cercana y cotidiana. Un reciente informe de la Secretaría Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo(Senaclaft), al que accedió El País, detalla cómo el crimen organizado logra infiltrarse en la economía legal.

La operativa no trata solo de esconder dinero, sino de transformarlo, darle una "partida de nacimiento" legítima y volcarlo al consumo de lujo, inmuebles o negocios que parecen honestos. A continuación, analizamos las ocho modalidades principales que hoy desafían a las autoridades uruguayas, explicando paso a paso estos esquemas de engaño que son alertados por la Senaclaft.

1. La fachada de la exportación agrícola

Una de las formas más contundentes de lavar grandes volúmenes de dinero proveniente del narcotráfico internacional es a través de empresas que aparentan tener una actividad comercial genuina. En este esquema, los criminales utilizan sociedades anónimas dedicadas, señala el documento, a la exportación de granos o productos del agro.

El truco consiste en declarar ventas al exterior que nunca existieron o inflar los precios de los productos enviados. Para que el dinero sucio entre al sistema, la empresa recibe transferencias desde el extranjero bajo el concepto de "pago de exportaciones".

En la práctica, se utilizan testaferros —personas sin antecedentes y con perfiles bajos— para figurar como dueños, mientras que el capital ilícito termina invertido en maquinaria pesada, silos de almacenamiento y camionetas de última generación que luego se usan para la logística del propio tráfico.

2. El comercio de barrio como pantalla

A una escala más local, siempre según el documento de la Senaclaft, el narcotráfico doméstico utiliza negocios de alta rotación de efectivo, como los autoservicios o pequeños supermercados.

La modalidad es aparentemente simple: se mezcla el dinero obtenido de la venta de drogas con la recaudación diaria del comercio. Como estos negocios manejan mucho dinero en billetes, es fácil declarar ventas superiores a las reales.

Además, para convertir esos pesos en dólares sin levantar sospechas en los bancos, los delincuentes envían a varios colaboradores a realizar compras pequeñas en diferentes casas de cambio, una técnica conocida como "pitufeo".

Con el tiempo, ese flujo constante de dinero "limpio" permite a los líderes de estas bandas comprar propiedades y vehículos a nombre de familiares, aparentando que son fruto del éxito de un local comercial.

3. El uso de "videntes" y la manipulación de herencias

Esta modalidad toca una fibra distinta: la de la estafa y la vulnerabilidad emocional. Se han detectado casos donde personas que dicen poseer dotes espirituales o de videncia logran ganarse la confianza de víctimas con un patrimonio importante, por ejemplo con grandes cantidades de campos o ganado.

A través de la manipulación, los estafadores consiguen que las víctimas les firmen poderes generales de administración o incluso les cedan sus derechos hereditarios.

Una vez que tienen el control legal, los delincuentes venden, por ejemplo, el ganado "en negro", crean empresas rurales a su nombre para cobrar los arrendamientos de las tierras y depositan ese dinero en sus cuentas personales.

Aquí el lavado ocurre cuando el dinero de una apropiación indebida se utiliza para adquirir nuevos inmuebles o mejorar estancias, dándole un barniz de legalidad a un robo patrimonial.

4. La trampa de las universidades y cursos online

En la era digital, las estafas a través de internet se han convertido en una fuente importante de dinero sucio. Organizaciones criminales crean sitios web que simulan ser instituciones educativas de prestigio o "universidades" que ofrecen títulos y cursos a distancia.

Las víctimas, generalmente extranjeros, envían el pago de sus matrículas a través de empresas de remesas. Para retirar este dinero sin ser identificados, los cabecillas utilizan la información de otros clientes legítimos de los locales de cobranza, realizando los retiros a sus nombres sin que estos se enteren.

El dinero acumulado se blanquea luego en el mercado de bienes de lujo o incluso en la compra de obras de arte, lo que permite justificar grandes gastos bajo el pretexto de una supuesta "inversión cultural".

5. Las apuestas en casinos como lavandería

Los casinos siguen siendo un punto crítico debido al volumen de efectivo que manejan. Una modalidad común implica a ladrones que luego se dirigen a las salas de juego para "limpiar" el botín.

El delincuente no necesariamente busca ganar un premio, sino generar un historial de juego. Al apostar grandes sumas y retirar lo que sobra —o los premios pequeños—, el dinero sale del casino con un comprobante que justifica su origen.

En algunos casos, la frecuencia de las apuestas es tan alta que los criminales alcanzan categorías de "jugadores VIP", recibiendo beneficios y cortesías que utilizan para justificar un nivel de vida lujoso que su sueldo real jamás podría sustentar.

El senador Botana, presentó un proyecto de ley para regular la actividad de los tragamonedas.
Delincuentes utilizan apuestas en casinos para blanquear dinero.
Foto: AFP.

6. Estafas piramidales y juegos virtuales

La tecnología también permite esquemas de lavado más complejos, como el caso de las "granjas virtuales" o juegos de inversión online.

Los criminales captan fondos de miles de personas prometiendo rentabilidades extraordinarias por participar en un juego o negocio digital. Una vez que tienen el capital, lo mueven hacia Uruguay a través de la compra de sociedades anónimas ya constituidas que supuestamente se dedican a rubros tradicionales como la construcción.

El dinero de la estafa ingresa a estas empresas como "aportes de capital" o "pagos por servicios", y rápidamente se utiliza para comprar bienes de altísimo valor, como mansiones en balnearios exclusivos o embarcaciones de lujo, logrando que el rastro del dinero digital se pierda en ladrillos y activos físicos.

7. El contrabando de divisas y los "cofres fort"

A diferencia de otros métodos que buscan bancarizar el dinero, esta modalidad se basa en mantener la riqueza fuera del radar financiero el mayor tiempo posible. Organizaciones vinculadas al contrabando de mercaderías o armas introducen físicamente grandes sumas de dólares al país sin declarar.

Casinos son utilizados por delincuentes para blanquear dinero. Foto: Steve Allen/Jupiterimages.

Para utilizar ese dinero sin alertar a los bancos, operan exclusivamente en efectivo para realizar reformas millonarias en sus viviendas o comprar autos de alta gama. El excedente se oculta en cajas fuertes y cofres fort alquilados, a menudo bajo nombres de empresas "fantasma" que no tienen empleados ni oficinas.

El lavado se completa cuando estas empresas de papel realizan inversiones inmobiliarias, declarando préstamos ficticios entre socios para justificar de dónde salió el capital.

8. La captación ilegal en casas de cambio

Finalmente, existe una modalidad donde el propio sistema auxiliar de pagos es utilizado para el delito. Ocurre cuando una casa de cambio comienza a actuar como un banco sin tener la autorización legal para hacerlo.

Lo que hacen es captar dinero de ahorristas particulares ofreciendo intereses muy altos y manejan esos fondos en una contabilidad paralela, totalmente "en negro".

Los dueños del cambio utilizan este flujo de dinero ilegal para financiar sus otras empresas, pagar deudas personales o invertir en proyectos inmobiliarios.

El esquema suele saltar a la luz cuando la cadena de pagos se rompe, pero para ese entonces, el dinero de los ahorristas ya ha sido mezclado con las ganancias legales, dificultando enormemente su recuperación y rastreo.

Un sinfín de ejemplos

Es fundamental comprender que cada una de estas modalidades no es una hipótesis teórica, sino que describe maniobras criminales que efectivamente fueron detectadas en Uruguay.

El informe de la Senaclaft se apoya en expedientes judiciales concretos, identificados bajo nombres clave que permiten rastrear su origen y las condenas resultantes.

Así, detrás de la fachada agrícola se encuentra el Caso Embarque Internacional; tras el autoservicio de barrio, el Caso Osiris; y la red de giros internacionales corresponde al Caso Camelia. Por su parte, las estafas digitales y de fe aquí descritas pertenecen a los casos Odín, Granja Virtual y el Caso Vidente, mientras que el uso de casinos se registra en el documento bajo el nombre de Apuestas Presenciales.

El listado de casos reales se completa con operaciones de gran escala como el Transporte no declarado de Divisas (vinculado a los cofres fort), el inusual tráfico de "Cow gallstones" (cálculos biliares), y tramas de corrupción y mala praxis financiera como los casos Bynke y Cambio Indebido.

Esta radiografía delictiva demuestra que el lavado de activos en Uruguay es una "amenaza multiforme" que utiliza desde las herramientas más tradicionales hasta las más innovadoras.

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