Henry Cohen analizó las claves para prepararse ante "futuras pandemias", el proyecto ECHO y su etapa en Nacional

El gastroenterólogo evaluó la preparación del sistema de salud local ante futuras emergencias, el despliegue del programa formativo en departamentos y su experiencia como directivo en el fútbol.

Henry Cohen recuerda su participación en el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) como una de las etapas de mayor responsabilidad de su trayectoria profesional. El gastroenterólogo, que integró ese grupo junto a Rafael Radi y Fernando Paganini durante la pandemia de covid-19, repasó aquella experiencia, habló sobre las lecciones que dejó la emergencia sanitaria y planteó que uno de los aprendizajes debería ser la incorporación permanente de la ciencia al asesoramiento de los gobiernos.

“Fue una época quizás de la mayor responsabilidad en lo que fue mi vida profesional, sin ninguna clase de duda”, dijo Cohen en entrevista con En Clave País, el streaming de El País. El médico recordó que el grupo fue convocado inicialmente por Radi y posteriormente aceptado por el entonces presidente de la República Luis Lacalle Pou para asesorar al gobierno en una situación de crisis sanitaria de una magnitud inédita.

La tarea del GACH consistía en analizar la evidencia disponible y aportar elementos científicos para que las autoridades pudieran tomar decisiones. Cohen remarcó que las decisiones, sin embargo, no correspondían al grupo científico. “Nosotros teníamos que asesorar al Gobierno Nacional de qué pasos podrían ser los más adecuados para que luego ellos tomaran las decisiones”, explicó.

Para Cohen, la experiencia tuvo una particularidad que la hizo diferente a cualquier otra instancia de su carrera. “Una responsabilidad mayor, época difícil, de muchas tensiones”, recordó. Pero también destacó los aspectos positivos que quedaron de aquella etapa, entre ellos el haber tenido la posibilidad de asesorar al gobierno y, especialmente, el vínculo personal que construyó con Radi y Paganini.

Consultado sobre cómo fue para un médico aconsejar al sistema político, Cohen encontró una similitud con su actividad cotidiana. “Yo soy un clínico gastroenterólogo y, de hecho, de acá me voy a mi consultorio”, contó. En su trabajo, explicó, atiende pacientes y les da recomendaciones que luego ellos pueden seguir o no. “Ellos toman los que les parecen más adecuados, pueden parecerle bien, pueden parecerle mal, las decisiones siempre van a ser de ellos”, señaló.

Según Cohen, algo similar ocurrió con el gobierno. La diferencia estuvo fundamentalmente en la escala. Un médico aconseja a un paciente o a una familia, mientras que un grupo como el GACH aportaba información a un presidente y a su equipo para decisiones que podían afectar a toda la población. Además del componente científico, las autoridades debían considerar factores económicos, políticos y sociales.

Henry Cohen
Henry Cohen, médico gastroenterólogo, lidera el proyecto ECHO Uruguay.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

La lección de la pandemia

Para Cohen, uno de los efectos positivos de la pandemia fue la mayor visibilidad que adquirieron la ciencia y el sistema científico uruguayo. Según recordó, luego de la emergencia sanitaria aumentó la cantidad de inscriptos en carreras vinculadas a la ciencia y la salud, como las Facultades de Ciencias y Enfermería.

Pero el gastroenterólogo entiende que el aprendizaje debería ir más allá. “Sería mucho mejor todavía si, como lección de la pandemia, los gobiernos que nos van orientando a todos los uruguayos tomaran como decisión estar más asesorados por científicos en forma permanente”, sostuvo.

La posibilidad de que ocurra una nueva pandemia también estuvo presente durante la conversación. Cohen señaló que existen estudios que muestran que los países que, en teoría, estaban mejor preparados para enfrentar una catástrofe sanitaria "no necesariamente fueron los que tuvieron mejores resultados durante la pandemia".

Paganini, Radi y Cohen
Conferencia del Grupo Asesor Científico Honorario por coronavirus integrado por Fernando Paganini, Rafael Radi y Henry Cohen, sobre la situación de la pandemia de coronavirus Covid19 en Uruguay, en la Torre Ejecutiva.
Foto Archivo El País.

En ese sentido, mencionó el caso de Estados Unidos, que figuraba entre los países con mejores niveles de preparación en distintos índices y que, según los datos que citó, terminó registrando una mortalidad superior a la esperada. Uruguay, en cambio, no aparecía necesariamente entre los países mejor posicionados en esos indicadores previos, pero fue destacado por publicaciones científicas internacionales por sus resultados durante la pandemia.

Para Cohen, esto demuestra que la preparación sanitaria es indispensable, pero que no constituye el único factor. “Hay que tener buenos científicos, buenos médicos, equipo de salud, laboratorios, emergencistas”, enumeró. Al mismo tiempo, consideró fundamental trabajar sobre las desigualdades dentro de cada país.

“Quizá uno de los secretos por los cuales a Uruguay no le fue tan mal durante la pandemia, o le fue bastante bien, fue que estaba preparado pero también es un país con no tantas desigualdades como otros”, afirmó. A su entender, la reducción de las brechas sociales y sanitarias debería formar parte de la preparación para futuras emergencias.

ECHO y el desafío de llevar especialistas al interior

Ese planteo se vincula directamente con otro de los proyectos en los que Cohen está involucrado: ECHO, una iniciativa de telemedicina que busca ampliar el acceso al conocimiento médico y reducir las diferencias entre Montevideo y el interior del país.

El proyecto nació hace 23 años en Nuevo México, Estados Unidos, impulsado por el médico Sanjeev Arora. Cohen explicó que Arora, también gastroenterólogo, estaba preocupado por pacientes con hepatitis C que vivían lejos de los centros especializados. Muchos tenían que recorrer cientos de kilómetros para acceder a una consulta y llegaban a los centros de referencia cuando la enfermedad ya estaba avanzada.

La respuesta fue crear un sistema de telemedicina que permitiera compartir conocimientos entre especialistas y profesionales que trabajan en distintas localidades. Así surgieron las llamadas clínicas ECHO, una suerte de comunidades de aprendizaje en las que se discuten casos reales de pacientes.

El sistema fue evolucionando y actualmente se utiliza en distintos países y para una gran cantidad de enfermedades. En Uruguay funciona oficialmente desde hace 12 años y comenzó con dos teleclínicas. Hoy, según Cohen, está presente en los 19 departamentos, cuenta con más de 16 programas activos y ha conectado a decenas de miles de profesionales de la salud.

Uruguay fue además el primer centro ECHO de América Latina. Desde la Facultad de Medicina de la Universidad de la República se capacitó a profesionales de otros países del continente, además de participantes de Angola y Portugal, para que pudieran desarrollar sus propias clínicas ECHO.

El objetivo no es que el paciente consulte directamente a través del programa, sino que los profesionales puedan mejorar su formación y resolver situaciones clínicas con el apoyo de especialistas. Cuando un médico tiene un caso que presenta dificultades, puede llevar la historia clínica de forma anónima a una teleclínica y discutirla con otros profesionales.

“Todos tienen el derecho de preguntar y todos tienen el derecho de opinar”, explicó Cohen. Al final de cada encuentro, los coordinadores de la Facultad de Medicina realizan una síntesis para ordenar los principales elementos surgidos durante la discusión.

Henry Cohen
Henry Cohen, médico gastroenterólogo, lidera el proyecto ECHO Uruguay.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

Salud mental: un proyecto para los 19 departamentos

Uno de los principales desarrollos actuales de ECHO en Uruguay está relacionado con la salud mental. Cohen contó que el proyecto surgió luego de una conversación con Nicolás Olivera, intendente de Paysandú, a quien presentó el funcionamiento de ECHO y su preocupación por la situación de la salud mental.

La propuesta fue llevada posteriormente al Congreso de Intendentes y aprobada por unanimidad por los 19 intendentes. El proyecto, denominado “Del Cerro a Bella Unión, Hablemos de Salud Mental”, busca brindar apoyo a los departamentos en esta área, con especial atención en los adolescentes.

El programa combina teleclínicas, tres jornadas presenciales o híbridas y distintas actividades formativas. La primera jornada presencial se realizó en Paysandú y Cohen anunció que el 26 de octubre se desarrollará otra en Minas.

El tema elegido para esa instancia será “llegar a tiempo” en salud mental. Cohen consideró que ese es uno de los principales desafíos, especialmente porque existen diferencias en la disponibilidad de profesionales según el lugar del país.

En las teleclínicas realizadas hasta ahora participaron simultáneamente, según Cohen, al menos 100 centros. En las discusiones intervienen psiquiatras, psicólogos, educadores y profesionales de diferentes áreas.

El gastroenterólogo remarcó que ECHO no pretende reemplazar al especialista ni convertir a cualquier profesional en psiquiatra o psicólogo. El objetivo es ampliar las herramientas de quienes trabajan en territorio para que puedan reconocer problemas, actuar cuando sea posible y derivar a un especialista cuando sea necesario.

La necesidad surge, según Cohen, de una brecha que todavía existe entre Montevideo y el interior. “El derecho a la salud es igual para todos los uruguayos”, afirmó. Sin embargo, cuando las personas se alejan de Montevideo hay menos profesionales y menos especialistas disponibles. En salud mental ocurre lo mismo: hay menos psiquiatras y psicólogos en distintas zonas del interior.

Por eso, Cohen considera que ECHO puede contribuir a “democratizar el acceso a la salud” y, al mismo tiempo, a democratizar el conocimiento entre los profesionales. Una consecuencia buscada es que menos personas tengan que trasladarse innecesariamente hacia los grandes centros de salud y que quienes realmente necesitan una atención especializada puedan acceder a ella.

Henry Cohen
Henry Cohen, médico gastroenterólogo, lidera el proyecto ECHO Uruguay.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

Salud mental y pandemia

Cohen también recordó que el trabajo de ECHO en salud mental no comenzó ahora. En 2015 se realizó una primera clínica sobre trastorno del espectro autista y posteriormente se desarrollaron otras instancias vinculadas a la psiquiatría de adultos y niños.

Durante la pandemia, además, el foco estuvo puesto no solo en la salud mental de la población sino también en la de los trabajadores de la salud que estaban encargados de atenderla.

En los últimos dos años, Cohen participó de una experiencia internacional con Guatemala y Honduras, con apoyo de la Universidad de Barcelona. El proyecto fue inicialmente pensado para esos tres países, pero terminó convocando a profesionales de otros 21 países, algo que, según señaló, mostró el interés existente en América Latina por este tipo de formación.

Cohen aclaró que no pretende definir cuáles son los principales problemas de salud mental, porque no es su área de especialización. Para eso, explicó, trabaja con especialistas como Gabriela Garrido y Juan Dapueto y con equipos dedicados específicamente a esos temas.

El intestino como “segundo cerebro”

Durante la entrevista, Cohen también habló de su especialidad y de un concepto que, según explicó, aparece cada vez con mayor frecuencia en sus consultas: el eje cerebro-intestino.

“Hoy en día ya es ineludible, es un tema que no lo podemos evitar”, señaló. Según explicó, aproximadamente en la mitad de sus consultas termina hablando con sus pacientes sobre el vínculo entre el cerebro y el intestino.

Cohen explicó que actualmente se conoce que existe una comunicación permanente entre ambos órganos a través del sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino. En ese vínculo, agregó, la microbiota intestinal tiene un papel central.

La microbiota está integrada por una enorme cantidad de microorganismos, entre ellos bacterias, virus, hongos y parásitos. La interacción entre ellos y el organismo, señaló Cohen, está relacionada con distintas enfermedades digestivas y también con enfermedades que no son exclusivamente digestivas.

El médico destacó además que la formación de la microbiota comienza muy temprano. Según explicó, el proceso puede empezar durante el embarazo e incluso antes, y los primeros dos años de vida son especialmente importantes.

Henry Cohen
Henry Cohen, médico gastroenterólogo, lidera el proyecto ECHO Uruguay.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

Entre los factores que pueden influir mencionó el tipo de nacimiento, la alimentación y el uso de antibióticos. También se refirió al aumento de los alimentos ultraprocesados durante la infancia y su relación con cambios en la salud.

Cohen recordó que décadas atrás ya había observado un elevado número de cesáreas en Uruguay, pero señaló que hoy se conocen mejor algunas de las consecuencias que puede tener el nacimiento por esa vía sobre la microbiota inicial del niño.

Al mismo tiempo, advirtió que no todas las afirmaciones que circulan actualmente sobre microbiota tienen respaldo científico. En particular, cuestionó el uso de determinados tests de microbiota como herramienta clínica cotidiana.

“Hay muchas cosas en el ambiente que no son ciertas”, señaló. Para Cohen, una parte importante del trabajo médico consiste también en explicarle al paciente qué información tiene evidencia científica y cuál no.

Henry Cohen
Henry Cohen, médico gastroenterólogo, lidera el proyecto ECHO Uruguay.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

De la medicina a Nacional

Hacia el final de la entrevista, Cohen dejó por un momento la medicina y habló de otro aspecto de su vida: su vínculo con Nacional.

Su relación con el club, explicó, está ligada a su padre y a su infancia. “Hablar de Nacional y de Atenas es toda mi infancia junto a mi padre”, contó. Pero su llegada a la dirigencia tricolor tuvo un componente más casual.

Cohen relató que durante años tuvo como vecino a Eduardo Ache, quien vivió en el mismo edificio que él. En una conversación sobre política nacional, Ache le preguntó si iba a votar su candidatura a vicepresidente. Cohen respondió que no, aunque le dijo que algún día lo votaría.

Tiempo después, Ache lo llamó para contarle que efectivamente sería candidato a presidente de Nacional y le pidió que lo acompañara. Cohen, que en ese momento estaba dedicado a la actividad académica y a responsabilidades internacionales vinculadas a la gastroenterología, primero propuso ocupar un lugar menor en la lista.

Pero Ache tenía otra idea. Le pidió que fuera su suplente porque, según le explicó, quería incorporar a alguien de prestigio que estuviera fuera del mundo del fútbol. “Palabra de él, no mía”, aclaró Cohen.

La fórmula terminó ganando las elecciones. Durante los primeros tres años, Cohen contó que Ache cumplió con lo que le había prometido y no lo llamó para participar activamente. Sin embargo, durante el segundo período comenzó a involucrarse más en la Comisión Directiva.

Allí, reconoció, aparecieron las dificultades. “No es mi ambiente”, dijo. Explicó que no le resultó sencilla la convivencia en un ámbito donde se mezclaban asuntos económicos, decisiones institucionales y pasiones vinculadas al fútbol. “Yo vengo con una cabeza estructurada de otra manera”, señaló.

Henry Cohen con la camiseta que le regaló Nacional
Henry Cohen con una camiseta que le regaló Nacional.
Foto de Archivo.

Su participación quedó vinculada también a un recuerdo particular de la temporada 2006. Cohen contó que alguien de la Comisión Directiva mandó a realizar unas placas de bronce que quedaron en la sede de Nacional: una con la tabla de posiciones de aquel año y otra con la integración de la Comisión Directiva. En la primera Nacional aparecía primero y Peñarol último, mientras que en la segunda figuraba su nombre.

“Un día se lo mostraré a mi nieto”, dijo Cohen sobre esa placa, a la que definió como uno de los mejores recuerdos que conserva de aquella etapa.

Después también fue suplente de Ricardo Alarcón. Cuando Alarcón inició un segundo período, le propuso continuar, pero Cohen decidió apartarse. “Buscá a alguien que tenga más ganas que yo, que realmente le signifique algo estar allí y que tenga aspiraciones de trabajar”, le dijo.

Más adelante, cuando Ache volvió a consultarlo para una nueva elección, Cohen volvió a responder que no.

Hoy, su relación con Nacional es mucho más distante de la dirigencia. “Ahora solo veo por televisión”, contó entre risas, aunque aclaró que sigue yendo al fútbol ocasionalmente. Su vínculo con el club, sin embargo, permanece muy presente en su familia: su hija Lucía se casó con un sobrino de Ache y el fútbol, Nacional y las historias de aquella etapa siguen formando parte de las conversaciones familiares.

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