¿Por qué llegan las ballenas francas a las costas uruguayas? El estudio científico que lo explica

Una investigación recoge biopsias en el mar para investigar la adaptación de estos mamíferos marinos frente a los cambios en la temperatura del océano y la disponibilidad de alimento.

El regreso anual de las ballenas francas australes a las costas uruguayas entre julio y octubre es una de las postales más esperadas del invierno. Sin embargo, pese a tratarse de una de las especies marinas más emblemáticas del país y de un importante atractivo turístico, todavía existen importantes vacíos de información sobre su biología y su estado de conservación.

Con el objetivo de aportar nuevos conocimientos, una investigación de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (UdelaR) busca conocer de dónde provienen los ejemplares que visitan Uruguay y reconstruir parte de su historia alimentaria a partir del análisis de muestras de piel.

El proyecto corresponde a la tesis de maestría de Emilia D'Amado, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias, y es codirigido por la Dra. Diana Szteren y el Dr. Federico Riet Sapriza, dos investigadores con amplia trayectoria en el estudio de mamíferos marinos. La iniciativa procura estudiar distintos aspectos de la ecología trófica de las ballenas francas australes que eligen las aguas uruguayas durante la temporada de avistamiento.

En diálogo con En Clave País, el streaming de El País, D'Amado explicó que la investigación surgió ante la necesidad de actualizar el conocimiento científico sobre la especie en Uruguay. "A pesar de ser una especie súper conocida a nivel nacional, no solo por su importancia biológica y ecológica, sino también por su atractivo turístico, las investigaciones locales son bastante escasas. Muchas de ellas tienen 15 años de antigüedad, lo que impide una evaluación precisa de su salud y situación actual en el país", señaló. Agregó que esa falta de información también limita el diseño de herramientas eficaces para la conservación y el manejo de la especie.

Emilia D'Amado
Emilia D'Amado, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

La investigadora contó que anteriormente trabajó con otras especies de cetáceos y participó en diversos proyectos internacionales, por lo que consideró que era el momento de aplicar esa experiencia al estudio de una especie clave para Uruguay. Así fue como se contactó con Szteren y Riet Sapriza para desarrollar el proyecto de maestría en el ámbito de la Facultad de Ciencias.

Uno de los principales objetivos del estudio es reconstruir la historia alimentaria reciente de las ballenas mediante el análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno presentes en las muestras de piel obtenidas durante el trabajo de campo. Según explicó D'Amado, "esta técnica permite inferir en qué zonas se alimentaron los animales entre tres y seis meses antes de llegar a Uruguay, además de evaluar si obtuvieron su alimento cerca o lejos de la costa y sugerir el tipo de presas que consumieron, según su posición en la cadena trófica".

Ballena franca austral en la costa de Uruguay
Ballena franca austral en la costa de Uruguay.
Foto cedida a El País.

Características

La ballena franca austral es una especie exclusiva del hemisferio sur que puede alcanzar entre 13 y 17 metros de longitud y pesar entre 40 y 60 toneladas. Se distingue fácilmente de otras ballenas por las callosidades presentes en la cabeza, unas formaciones de piel que son únicas en cada individuo y permiten identificarlos de forma individual. Además, carece de aleta dorsal y posee un característico soplido en forma de "V" o de corazón, visible en ocasiones desde la costa.

La especie estuvo al borde de la extinción debido a la intensa caza comercial desarrollada entre los siglos XVIII y XIX, cuando era perseguida por desplazarse lentamente y nadar cerca de la superficie, lo que facilitaba su captura para obtener grasa y aceite. Tras la prohibición de esa actividad, las poblaciones comenzaron una lenta recuperación y actualmente vuelven a ocupar antiguas áreas de distribución.

En Uruguay pueden observarse principalmente entre julio y octubre, con un pico de presencia durante agosto y setiembre. Durante su permanencia realizan sobre todo actividades de socialización, aunque también pueden registrarse comportamientos vinculados a la reproducción y la cría, procesos que ocurren con mayor frecuencia en zonas como Península Valdés, en Argentina, o el estado brasileño de Santa Catarina. Para D'Amado, "su presencia en aguas uruguayas es una señal positiva de recuperación poblacional", aunque advirtió que "eso no significa que hayan desaparecido las amenazas que enfrenta la especie".

Emilia D'Amado
Emilia D'Amado, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

Para obtener las muestras, el equipo realiza salidas en una pequeña embarcación frente a las costas de Maldonado. La aproximación a los animales y la toma de biopsias se realizan siguiendo protocolos internacionales ampliamente utilizados en otras especies de cetáceos y que, según la investigadora, "se aplicarán por primera vez en Uruguay con ballenas francas".

Una vez ubicados a una distancia de entre cuatro y diez metros, los investigadores obtienen una "pequeña muestra de piel y grasa mediante un dardo especialmente diseñado para ese fin". D'Amado explicó que "se trata de una técnica mínimamente invasiva que dura menos de un minuto y que no provoca daños, molestias ni altera el comportamiento de los animales". Posteriormente, las muestras son trasladadas al laboratorio para su análisis.

De dónde vienen

Una de las principales preguntas que busca responder la investigación es de qué zonas provienen las ballenas que llegan cada invierno al país. Hasta ahora se considera que, tras alimentarse en aguas antárticas y subantárticas durante el verano, estos ejemplares utilizan las costas uruguayas como parte de su ruta migratoria hacia Brasil o Argentina. Sin embargo, la investigadora advirtió que "el cambio climático, las modificaciones en la disponibilidad de alimento y otras presiones humanas podrían estar alterando esos patrones migratorios históricos".

En ese sentido, señaló que "diversos estudios han demostrado que el aumento de la temperatura de los océanos está reduciendo la abundancia de kril, la principal presa de la especie en el extremo sur, lo que podría llevar a algunas ballenas a modificar sus áreas de alimentación".

"Una de las hipótesis es que comiencen a aprovechar la disponibilidad de otras presas presentes en aguas uruguayas, como los copépodos", indicó la bióloga. A partir de los análisis isotópicos, el equipo intentará determinar si los animales que llegan al país provienen mayoritariamente de las áreas reproductivas de Argentina o Brasil o si, por el contrario, las costas uruguayas albergan una subpoblación con características propias, un hallazgo que sería novedoso para la ciencia.

Ballena franca austral en la costa de Uruguay
Ballena franca austral en la costa de Uruguay.
Foto cedida a El País.

Las ballenas francas australes se distribuyen en todo el hemisferio sur. Durante el verano austral se alimentan en zonas antárticas y subantárticas, donde acumulan reservas energéticas consumiendo principalmente kril. Con la llegada del invierno migran hacia latitudes más bajas para reproducirse, criar a sus ballenatos y socializar. Algunas poblaciones se dirigen hacia Australia y Nueva Zelanda, otras a Sudáfrica y otras recorren las costas de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. En primavera regresan nuevamente hacia las zonas de alimentación, completando así su ciclo migratorio anual. Según D'Amado, "que continúen regresando cada año a Uruguay constituye un indicador de que ese patrón migratorio se mantiene".

Emilia D'Amado
Emilia D'Amado, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

La investigadora destacó además que el proyecto cuenta con todas las autorizaciones necesarias para su desarrollo, incluyendo el aval de la Facultad de Ciencias y del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba), así como los permisos de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) y de la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise) del Ministerio de Ambiente. También recibió la aprobación de la comisión de ética en el uso de animales y cuenta con el apoyo de la Prefectura de Maldonado para la realización de los muestreos.

Quienes deseen seguir el avance de la investigación y conocer otros proyectos vinculados al estudio de mamíferos marinos pueden hacerlo a través de la cuenta de Instagram @eubalaena.uy, donde el equipo difunde información sobre este trabajo y otras iniciativas científicas.

Emilia D'Amado
Emilia D'Amado, integrante del Laboratorio de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

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