Las autoridades resolvieron mantener en el lugar el cuerpo de una ballena que apareció muerta en la zona de Punta Espinillo, en la desembocadura del río Santa Lucía, debido a las dificultades y los riesgos que implicaría retirarla. El ejemplar, de entre siete y ocho metros de largo, pertenece al género Balaenoptera y se encuentra en un sector de juncales de difícil acceso.
El primer aviso sobre la presencia del animal se produjo el 18 de julio, cuando un vecino de la zona de Santa Lucía notificó el avistamiento de una ballena entre Isla del Tigre y Punta Espinillo. La Prefectura Nacional Naval coordinó entonces con el Grupo de Trabajo en Varamientos (GTV) un operativo para localizarla.
A las 15:50 de ese día se constató que se trataba de un cetáceo vivo, ubicado en una zona de escasa profundidad y cercana a la costa, entre juncos. Personal de la Prefectura y un integrante del GTV ingresaron al área para evaluar la situación y realizaron un monitoreo durante aproximadamente una hora, pero posteriormente no volvieron a detectar al animal.
Durante esa misma jornada se hicieron nuevos relevamientos desde tierra y un monitoreo aéreo con un dron facilitado por vecinos. La Prefectura también efectuó una última recorrida antes de finalizar el día, sin resultados. En los días siguientes no hubo nuevos avistamientos.
El 23 de julio, sin embargo, la Prefectura informó el hallazgo de un cetáceo muerto y varado en un sector de juncales de Punta Espinillo. Debido a la ubicación del cuerpo y a la altura de la marea, solo una parte quedaba visible sobre el agua, aunque se pudo determinar que se trataba de un rorcual, en coincidencia con el ejemplar observado días antes.
El 27 de julio, durante la bajamar, integrantes del GTV, con apoyo de guardaparques del Área Protegida Humedales de Santa Lucía, pudieron acceder al animal para intentar identificar la especie y relevar parámetros biológicos. Hasta el momento se determinó que es un rorcual de entre siete y ocho metros de longitud, perteneciente al género Balaenoptera. La identificación de la especie todavía no fue posible porque algunas zonas diagnósticas, como parte de la región dorsal de la cabeza y la cola, permanecen bajo el agua.
Complejidades y decisión
La zona donde quedó varado el ejemplar presenta condiciones que dificultan cualquier operativo de extracción. Se trata de un área de escasa profundidad, baja visibilidad, fondos fangosos y afloramientos rocosos sumergidos, además de una extensa franja de juncales que separa la tierra firme del agua. Estas características complican la maniobra de embarcaciones y elevan el riesgo para el personal que eventualmente intentara retirar el cuerpo, tanto por tierra como por vía acuática.
Ante esta situación, la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise), el Centro Coordinador de Emergencias Departamental (Cecoed) de la Intendencia de Montevideo y la Prefectura Nacional Naval analizaron distintos escenarios.
Una de las alternativas era remolcar el cuerpo hasta un lugar donde pudiera realizarse su disposición final. La otra consistía en mantenerlo en el sitio para que completara allí su proceso natural de descomposición. Finalmente, las instituciones optaron por la segunda alternativa.
La decisión se tomó porque las características del área hacen que las tareas de extracción representen "un riesgo significativo para los operarios" y, según la evaluación realizada, la intervención "no aportaría beneficios ambientales ni sanitarios que justificaran asumir ese riesgo".
Las autoridades solicitaron en un comunicado a la población que "no se acerque al ejemplar ni lo manipule" y recomendaron evitar el ingreso al área. También advirtieron que, a medida que avance el proceso natural de descomposición, "pueden registrarse olores intensos en las inmediaciones". Su presencia e intensidad dependerán de las condiciones meteorológicas, especialmente de la dirección y velocidad del viento.
Las instituciones continuarán realizando el seguimiento de la situación y pidieron la colaboración de los vecinos para respetar las recomendaciones y mantener distancia del lugar donde se encuentra el animal.