"Si hay una crisis de salud en Uruguay en este momento, es la de la salud mental”. Con esa definición, el médico Henry Cohen —exintegrante del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) durante la pandemia de covid-19— resume el problema que el Proyecto ECHO busca ayudar a abordar en todo el país.
Hace 23 años, el gastroenterólogo indio Sanjeev Arora, radicado en Nuevo México (Estados Unidos), buscaba una forma de evitar que pacientes con hepatitis C murieran por falta de diagnóstico y tratamiento oportunos. Lo que comenzó como una serie de reuniones virtuales para capacitar a médicos de zonas rurales terminó convirtiéndose en una red global de aprendizaje que hoy alcanza a más de 200 países.
Uruguay fue el primer país de América Latina en adoptar la metodología. Desde 2014, el Proyecto ECHO funciona en la Universidad de la República y ha desarrollado programas sobre VIH, hepatitis C, covid-19 prolongado, cuidados paliativos para adultos y niños, trastorno del espectro autista, cáncer ginecológico y salud materno-perinatal, entre otros. En ese período, más de 12.000 profesionales de la salud participaron en sus actividades.
Ahora, a través de un convenio entre la Udelar y el Congreso de Intendentes, la iniciativa pondrá esa experiencia al servicio de la salud mental de adolescentes y jóvenes, una problemática que preocupa cada vez más a especialistas.
Un informe elaborado por UNICEF e INJU mostró que uno de cada cuatro adolescentes y jóvenes uruguayos de entre 16 y 19 años dijo haberse sentido triste o desesperado al punto de abandonar temporalmente sus actividades habituales. El estudio, publicado en 2023, también detectó un aumento de las sensaciones de malestar y tristeza y señaló que las adolescentes mujeres y quienes atravesaron situaciones de violencia presentan mayores niveles de afectación.
El proyecto, denominado “Del Cerro a Bella Unión: hablemos de salud mental”, fue lanzado oficialmente el lunes 25 de mayo en Paysandú y prevé actividades de capacitación y una red de aprendizaje en los 19 departamentos.
La iniciativa incluye 10 sesiones de teleclínicas ECHO enfocadas especialmente en salud mental adolescente, tres jornadas regionales de capacitación presenciales e híbridas, un seminario virtual dirigido a equipos de salud y de gestión de las intendencias y una evaluación final sobre necesidades de formación y resultados obtenidos. El programa tendrá una duración de 18 meses y busca fortalecer las capacidades institucionales para la prevención y el abordaje de los problemas de salud mental en todo el territorio nacional. “Es bastante ambicioso”, apuntó.
La convocatoria mostró el interés que despierta el tema. Más de 400 personas se inscribieron para participar de la actividad y representantes de 15 departamentos siguieron las instancias presenciales y virtuales. Entre los participantes hubo psicólogos, psiquiatras, enfermeros, educadores, psicomotricistas, estudiantes y gestores de instituciones públicas y privadas. También participaron trabajadores de ASSE, CAIF, INAU, cárceles, escuelas, liceos, universidades y prestadores de salud. La mayoría de los asistentes fueron mujeres.
“Así como durante la pandemia nos dedicamos al covid, hoy nuestra prioridad es enfrentar la crisis de salud mental”, afirmó Cohen, quien lidera el Proyecto ECHO al tiempo que continúa su actividad profesional. A su juicio, el sistema permite responder rápidamente a desafíos emergentes porque facilita que especialistas compartan conocimientos con profesionales de todo el país mediante instancias periódicas de formación y discusión de casos. “Uno aprende, le enseña a 10; 10 a 100; 100 a 1.000”, resumió.
En la última década Uruguay ha entrenado a más de 1.200 profesionales de 17 países latinoamericanos para poner en marcha sus propias clínicas ECHO.
Uno de los proyectos más recientes estuvo centrado en la salud mental de mujeres embarazadas, niños y adolescentes. La iniciativa reunió a la Universidad de la República, la Universidad de Barcelona y centros de Honduras y Guatemala, con apoyo de organismos de cooperación de Uruguay y España. La primera etapa acaba de finalizar y sus responsables trabajan ahora en la evaluación de resultados. El objetivo es iniciar una segunda fase liderada desde Uruguay para dar continuidad a la capacitación y al intercambio de experiencias entre equipos de distintos países, aun sin el financiamiento internacional que respaldó el proyecto original.
Además, ECHO Uruguay mantiene otros proyectos de alcance regional, entre ellos uno dedicado al covid prolongado que desarrolla junto a la Fundación Schmidt y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Brasil. Para Cohen, estas iniciativas muestran cómo una metodología creada para mejorar el tratamiento de la hepatitis C terminó convirtiéndose en una herramienta para compartir conocimiento y fortalecer capacidades sanitarias en distintos contextos y países.