¿Qué descubrió la expedición Sub200? Revelan nuevos datos a un año del viaje al fondo del mar uruguayo

La oceanógrafa Leticia Burone detalló los avances a un año del recorrido del Falkor. Estudios genéticos y microscópicos revelan la biodiversidad del fondo marino en el margen oceánico.

La oceanógrafa uruguaya Leticia Burone, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias y una de las coordinadoras de la expedición Uruguay Sub200, destacó que la campaña científica dejó una gran cantidad de información que continúa siendo analizada un año después de la expedición.

“Esta expedición en realidad dejó muchísimas cosas. Empezó mucho antes de que nosotros subiéramos al Falkor. Estuvimos un mes viviendo de forma extremadamente intensa lo mismo que toda la sociedad pudo vivir. Acompañaron nuestros descubrimientos, nuestras emociones, paso a paso, en tiempo real. Creo que eso fue un hito para el país, algo formidable poder compartirlo, porque era uno de los objetivos de Sub200 de esta campaña, tan esperada por nosotros”, señaló Burone en diálogo con En Clave País, el streaming de El País.

La investigadora explicó que, a un año de la expedición, el equipo científico continúa trabajando con las muestras y los datos obtenidos durante la campaña. “No hemos parado de trabajar con ese material, con esos datos. Desde que nosotros desembarcamos, trabajar con esas muestras es algo que requiere una trazabilidad muy cuidadosa. No podés, por ejemplo, perder datos o información de una estación que realizaste a 4.200 metros de profundidad y que llevó horas y horas”, indicó.

Según Burone, ese material ya está siendo utilizado por estudiantes de distintas áreas. “Por suerte, está siendo utilizado por muchos estudiantes que están realizando tanto sus tesinas, que es como llamamos nosotros a las tesis de final de carrera de licenciatura, como por estudiantes de diferentes licenciaturas, geología, biología, en fin. Además, se están haciendo tesis de posgrado, maestría, doctorados e incluso ya contamos con dos postdoctorados”, explicó.

La oceanógrafa remarcó que el trabajo posterior a la expedición no se limita a la observación realizada durante los descensos del submarino. “A través del ROV SuBastian (vehículo submarino operado remotamente) pudimos ver determinadas cosas como los organismos grandes, pero ahora nosotros, analizando las muestras que obtuvimos, por ejemplo, en el fondo, en el sedimento, empezamos a ver todo un mundo desconocido porque los organismos son muy pequeñitos y requieren de un tratamiento previo y después de una observación en lupa, en microscopio”, sostuvo.

Leticia Burone
Leticia Burone, oceanógrafa, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias, que coordinó la expedición Uruguay Sub200.
Foto: Nicolás Pereyra/El País.

"Un mundo nuevo de organismos"

Burone señaló que los análisis están abriendo una nueva ventana sobre la biodiversidad del fondo marino uruguayo. “Ahora se abre todo un mundo nuevo de organismos que van a sumar a esa diversidad, a esa cantidad de especies que tanto se viene hablando. Hay especies nuevas, se están registrando”, afirmó.

La investigadora adelantó además que en febrero se realizará un taller en el Museo Nacional de Historia Natural, financiado por Ocean Census, la Red Científica del Censo Oceánico, con especialistas dedicados a la taxonomía. El objetivo será avanzar en la identificación de los organismos recolectados durante la expedición. “Van a venir especialistas para ayudar con la identificación, con la taxonomía de los organismos”, explicó.

Ese trabajo se complementará con estudios genéticos. Burone explicó que se está utilizando la técnica conocida como “barcode”, que consiste en analizar un fragmento de ADN y compararlo con bases de datos existentes para determinar si corresponde a una especie ya registrada.

La científica confirmó que existe expectativa de encontrar nuevas especies. “Por supuesto que sí”, respondió ante la consulta sobre la posibilidad de que los análisis permitan identificar varias especies nuevas. Y agregó que ese trabajo no se limitará a los organismos observados durante los descensos del submarino, sino que también alcanzará a los pequeños organismos presentes en los sedimentos.

“Siempre tengan presente que se va a replicar en lo que estamos viendo dentro del sedimento, que estamos viendo cosas preciosísimas y cosas que ya nos están dando un montón de información de todo lo que está pasando arriba, en el agua, e incluso en el fondo”, sostuvo.

Leticia Burone
Leticia Burone, oceanógrafa, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias, que coordinó la expedición Uruguay Sub200.
Foto: Nicolás Pereyra/El País.

Nuevas pistas sobre las rocas y los cañones submarinos

Burone también contó algunos de los resultados que comenzaron a surgir del análisis de las rocas recolectadas durante la expedición. En la estación Esperanza, la más profunda de todas, encontraron rocas con características muy diferentes entre sí.

“Nosotros encontramos rocas con una forma muy diferente. Una de esas rocas es como una pelotita y la otra es totalmente angulosa. Entonces, eso ya nos está dando una información bien diferente”, explicó.

La forma redondeada de una de ellas indica, según la investigadora, que fue sometida a un proceso prolongado de retrabajo. “Esa roca que parece una pelotita quiere decir que ha sido muy retrabajada durante mucho tiempo”, afirmó.

El equipo también trabaja sobre las muestras obtenidas en los cañones submarinos. Burone recordó que la expedición no partió de cero, sino que contaba con información de campañas anteriores, especialmente de la realizada por el buque español Miguel Oliver. “Ya habíamos empezado a interpretar cómo funcionan esos cañones, esos valles enormes que tenemos en nuestro océano”, señaló.

Rocas halladas en expedición Uruguay Sub200
Rocas halladas en expedición Uruguay Sub200.
Foto cedida a El País.

A partir de las nuevas muestras, el equipo está afinando las hipótesis sobre el origen de las rocas. “Estamos manejando dos explicaciones”, explicó Burone. Una de ellas plantea que determinadas rocas sedimentarias se desprendieron como consecuencia de procesos erosivos y, ayudadas por la inclinación del terreno, terminaron dentro de los cañones.

La segunda hipótesis apunta a un origen asociado a los icebergs. “Pueden haber llegado allí a través de icebergs, en el pasado, esas masas de hielo que transportan estas rocas y se van derritiendo”, explicó. “Al pasar por nuestro margen, probablemente haya ocurrido eso y esas rocas es lo que se llama ‘drop stones’, que caen en ese lugar”.

Para avanzar en la respuesta, los investigadores están comparando los resultados obtenidos en Uruguay con información del continente, de Argentina y de la Antártida.

“Empezamos a entender detalles” del océano uruguayo

Burone destacó además la importancia de haber podido observar directamente los ambientes estudiados. “Es diferente cuando a vos te traen una muestra de algún lugar y te dicen ‘te traje esto de tal crucero’, y cuando vos estuviste ahí y, en este caso, sumado a los ojos del SuBastian, nosotros pudimos ver cómo era ese ambiente. Entonces, empezás a sentir desde el vamos dónde estás recogiendo ese material”, explicó.

Incluso aspectos que pueden parecer menores, como el olor de las muestras, aportaron información para el análisis posterior. “Sube al barco, vos anotás todo lo que sentís, olor. Ya nos habrán escuchado en algún momento cuando describíamos las muestras: ‘qué olor insoportable que tiene esto’”, relató.

La explicación está vinculada con la presencia de bacterias quimiosintéticas que utilizan como fuente de energía elementos como el metano y el azufre. Burone señaló que Claudia Piccini, especialista en bacterias e investigadora del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, lidera actualmente un artículo sobre estos hallazgos.

Leticia Burone
Leticia Burone, oceanógrafa, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias, que coordinó la expedición Uruguay Sub200.
Foto: Nicolás Pereyra/El País.

“Esas muestras, cuando nosotros las íbamos a guardar, tenían ese olor a descomposición, que en palabras, digamos, ‘huevo podrido’ decíamos nosotros, porque es realmente la sensación”, contó.

Para Burone, toda esa información permite completar progresivamente un “puzzle” sobre el funcionamiento del océano uruguayo. “Lo que más me sorprendió es que yo fui al Falkor con un conocimiento a gran escala de nuestro océano, y con algunos elementos que me mostraban algunos detalles dentro de lo que nosotros trabajamos”, explicó.

La expedición permitió, sin embargo, observar esos fenómenos a una escala mucho más precisa. “Con el Falkor pudimos visitar, por ejemplo, cada uno de estos cañones, o encontrar estos sitios donde están estos escapes de fluidos, los corales”, señaló.

También destacó el estado de los corales observados durante la expedición. “Cuando nosotros llegamos y esos corales estaban divinamente desarrollados, con buena salud, no les había pasado nada. En algún momento uno tenía aquella cosa de que la pesca… y los encontramos muy bien desarrollados”, afirmó.

“Lo que yo siento ahora es que empiezo, o empezamos todos, en realidad, porque somos un equipo, a entender detalles, a entender a pequeña escala varias cosas que intuíamos o que por datos indirectos sabíamos que podían estar ahí”, agregó.

La científica resumió el proceso como la posibilidad de incorporar nuevas piezas a un sistema mayor. “Ahora tenemos esas pequeñas piezas que las encajás dentro de un ecosistema mayor y todo empieza a tener más sentido. Entonces, es como que empezás a sentir que vas entendiendo cada vez más ese sistema, que es muy complejo”, dijo.

Hallazgos de la expedición Uruguay Sub200.
Hallazgos de la expedición Uruguay Sub200.
Foto cedida a El País.

Uruguay, un punto de encuentro entre dos grandes corrientes

Burone explicó que una de las particularidades del océano frente a Uruguay está vinculada con su condición de zona de transición. “Nosotros tenemos, frente al Uruguay, uno de los sistemas oceanográficos más complejos del mundo”, afirmó.

La razón, según explicó, está en la ubicación del margen uruguayo, entre las influencias provenientes del sur y del norte. “En nuestro margen, que se llama de transición, nosotros tenemos al sur Argentina y al norte Brasil”, señaló.

En esa zona convergen la corriente de Brasil y la corriente de Malvinas. “Se termina lo que viene ocurriendo desde Argentina, con una influencia de la Antártida muy fuerte, y se termina lo que viene ocurriendo desde Brasil, con características más tropicales. Entonces, tenemos la convergencia de la corriente de Brasil y la corriente de Malvinas y eso se da enfrente al Uruguay. Eso es único”, explicó.

Por eso, Burone sostuvo que Uruguay funciona más como “un punto de encuentro que un corredor”, aunque también remarcó su condición de zona de transición.

“Si vos empezás a analizar, y se ve claramente en todo lo que estamos estudiando —fauna, sedimento, morfología, oceanografía física—, desde nuestra región hacia el norte ocurren determinadas cosas y desde el Uruguay hacia el sur ocurren otras”, explicó.

“Verlo representado en la fauna, en todo lo que ocurre en el fondo, es maravilloso”, agregó.

Leticia Burone
Leticia Burone, oceanógrafa, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias, que coordinó la expedición Uruguay Sub200.
Foto: Nicolás Pereyra/El País.

La expedición continuará acercándose al público

Además de la investigación científica, Burone destacó el impacto que tuvo la expedición en la sociedad uruguaya. Según contó, fue recién después de desembarcar cuando los integrantes del equipo tomaron dimensión de la cantidad de personas que habían seguido la campaña a través del streaming.

“Creo que nosotros tomamos conciencia de lo que había generado Sub200 dentro de las casas de las personas una vez que desembarcamos. Obviamente, el streaming nos permitió ese contacto, donde además se iba sumando gente día a día, gente de otros países, maestras, maestros, profesoras, profesores”, relató.

La interacción con el público también terminó siendo un estímulo para los investigadores. “El público era muy diverso, las preguntas eran interesantísimas, eran preguntas ricas que también nos motivaban a nosotros a llevar adelante esa transmisión”, sostuvo.

Hallazgo en expedición Uruguay Sub200
Hallazgo en expedición Uruguay Sub200.
Foto cedida a El País.

Burone contó que, incluso después de finalizada la expedición, las personas continúan preguntando por los resultados. “Hoy la gente nos dice: ‘Bueno, pero necesitamos que nos sigan contando, queremos más streaming, queremos saber qué es lo que pasó con esos datos, con ese material’. Es como que uno llegó a la sociedad y ahora la sociedad quiere seguir conociendo. Y eso es fantástico”, afirmó.

En esa línea, adelantó que también habrá una exposición fotográfica vinculada a Uruguay Sub200. La muestra, organizada junto con la Intendencia de Montevideo y con la participación del diseñador gráfico Alejandro Sequeira, tendrá su primera exposición en la puerta del Museo Nacional de Historia Natural y luego recorrerá distintos puntos del país.

La iniciativa se suma a otros proyectos de divulgación surgidos a partir de la campaña, como una maqueta del fondo marino construida por estudiantes a partir de la información obtenida durante Uruguay Sub200. Según Burone, esa maqueta será llevada a escuelas rurales en el marco de un proyecto de extensión universitaria de la Universidad de la República.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar