Siete referentes empresariales y su visión sobre el futuro de Uruguay, sus empresas y los negocios

Omar Daneri, Leonardo Isoardi, Alberto Calvo, Analía Migues, Federico Gagliardo, Nelson Barreto y Patricia Lussich participaron del tercer almuerzo del año del ciclo Encuentros El Empresario

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Nelson Barreto, Omar Daneri, Patricia Lussich, Alberto Calvo, Analía Migues, Leonardo Isoardi, Federico Gagliardo.
LEO MAINE

El desarrollo de un país es una carrera de largo aliento. Es una maratón, no un sprint. A lo largo del tiempo, Uruguay ha generado y fortalecido una serie de fundamentos que han hecho posible su crecimiento: la estabilidad de su economía, el respeto a las reglas de juego y las instituciones, una sana alternancia en el poder de los partidos políticos y leyes de fomento a la inversión son solo algunos de esos pilares. Pero, para seguir construyendo prosperidad y desarrollo, se necesitan nuevos pasos para aprovechar las oportunidades y, también, abordar los desafíos que enfrenta el país.

Con este disparador como eje se realizó el tercer almuerzo de este año de “Encuentros El Empresario”, el ciclo organizado por El País y el suplemento que reúne a destacados líderes de negocio para reflexionar sobre el Uruguay del mañana y el futuro de sus industrias y sectores.

En esta edición participaron Omar Daneri, director general de Santa Rosa y Car One; Leonardo Isoardi, socio director de CPA Ferrere; Alberto Calvo, CEO de Grupo Vierci Uruguay - División Retail; Analía Migues, directora ejecutiva de Endeavor Uruguay; Federico Gagliardo, CEO de Vitrium Capital; Nelson Barreto, gerente general de Portones Shopping; y Patricia Lussich, publicista y docente.

De las entrevistas con estos referentes surge la conclusión de que Uruguay atraviesa un buen momento a nivel del consumo -así lo reflejan los shoppings, las ventas de autos y las de supermercados, farmacias y tiendas de ropa-, así como el emprendedurismo, el desarrollo inmobiliario, la publicidad y los servicios profesionales. Son rubros cuyas contribuciones a la economía uruguaya son destacadas y se miden en cientos de millones de dólares y miles de empleos.

Pero para avanzar hay que vencer la inercia que frena los cambios, también se requiere la valentía de elegir el camino emprendedor como una alternativa que genera valor. Los desafíos no son solo culturales o idiosincráticos. En la ecuación de las empresas siguen incidiendo factores directamente ligados a la operación de los negocios, como los altos costos de Uruguay, el peso del Estado y la carga impositiva, además de otros aspectos generales del país como la seguridad, la educación y la tendencia decreciente de la población a futuro. A ese combo se suman otros fenómenos globales como la inteligencia artificial, a la que prácticamente ninguna industria escapa.

En el balance, Uruguay tiene una gran oportunidad para avanzar. Llegar a la meta depende de nosotros.

El desafío es el talento. Y para revertir esto, hay que hacer que la educación sea más digital y atienda la demanda de las empresas locales y del exterior.
Uruguay tiene muchas condiciones que estimulan la inversión, sobre todo, el respeto a las reglas de juego, las instituciones y leyes como la Comap. Ahora, lo que tiene es que es muy difícil cambiar las cosas (...), el Estado es grande y muchas veces te traba en pequeñas cosas y se toma mucho tiempo para decidir.
Es parte de la idiosincracia uruguaya ser más aversos al riesgo. Por supuesto, emprender no es para todo el mundo. Hay que tener ciertas características: te tienen que gustar la adrenalina y el riesgo.
Ante la caída de la población en los próximos años, “como mínimo, se necesita cerca de medio millón más de personas para compensar. Para eso se precisa una política muy agresiva de promoción de la marca país.
Al inversor no hay que estar continuamente haciéndole pruebas o poniéndole obstáculos. Hay que allanarle el camino y facilitarle procesos. Y a veces parece que es lo contrario.
La publicidad no inventa nada, es un espejo que refleja lo que está pasando en la sociedad y tiene el desafío de llegar de la manera más efectiva.
El costo país está dentro del contexto de operar en Uruguay y hay que articularlo en el costo de operar la empresa. Los productos acá son más caros que en Brasil, pero también el PIB de Uruguay (...) es mayor que el de otros países. Todo esto es un ingrediente específico del país que se incluyen en las decisiones del negocio.

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