Federico Gagliardo, CEO de Vitrium Capital, propone que Uruguay siga el modelo de Mónaco para atraer millonarios

El empresario advierte por la caída de la población a futuro, frente a lo cual plantea "una política muy agresiva de promoción de la marca país" para captar extranjeros que dinamicen el consumo y la inversión.

Federico Gagliardo, CEO de Vitrium Capital
Federico Gagliardo, CEO de Vitrium Capital
Foto: Leonardo Mainé

Federico Gagliardo, CEO de Vitrium Capital, nació en Buenos Aires hace 58 años. Está casado, es padre de tres hijos y ha vivido en Estados Unidos, Perú, Uruguay y Argentina. Es licenciado en Sistemas y trabajó durante 17 años en el sector tecnológico, en América Latina y Norteamérica, en compañías como Apple, Microsoft y NCR. Pero hace 20 años cambió de rubro y fundó la empresa especializada en real estate que desarrolla proyectos inmobiliarios en Argentina, Uruguay, Paraguay y EE.UU.

Tras 14 años desarrollando negocios en Uruguay, el CEO de Vitrium Capital valoró las condiciones de estabilidad del país y sostuvo que, si se trabaja para atraer más residentes, se podrán aprovechar más oportunidades de crecimiento. Previo a comenzar su primer proyecto de lujo en Montevideo, expresó: “Si países como Mónaco, que tiene dos kilómetros cuadrados, pueden atraer tanto dinero, Uruguay también lo puede hacer”.

-¿Cómo observa a Uruguay como escenario de negocios?
-Es un país súper estable. Sus condiciones macro se mantienen, las reglas son muy previsibles, salvo pequeños cambios, a veces ideológicos o por el gobierno de turno. Un ejemplo claro es la Ley de Vivienda Promovida, que se promulgó en 2011, fue mejorando y hoy tenemos una versión muy buena de ella, y ojalá la sigan mejorando. Creo que hay muchas oportunidades para incorporarle cosas interesantes. El país ofrece seguridad jurídica, un marco económico estable e inflación coherente en términos globales. Es muy sólido, y eso ha hecho que reciba muchísimas inversiones en los últimos años. El mercado inmobiliario se ha visto tremendamente beneficiado con la Ley de Vivienda Promovida y con el marco institucional. No importa el color del partido político (en el gobierno), hay un consenso macro de la sociedad sobre qué es lo que los uruguayos quieren para su país.

-¿Considera que existe un buen diálogo público-privado?
-A veces se interpone la ideología. Dependiendo del partido de turno prevalecen ideologías más pronegocio o menos pronegocio, que a veces son difíciles de entender. Nos ha pasado que por discusiones internas entre organismos públicos las aprobaciones se han demorado meses. En nuestro caso estábamos hablando de un proyecto de US$ 45 millones. Para ponerlo en perspectiva, si esto se repite en 10 proyectos, hablamos de casi US$ 500 millones frenados porque los organismos no toman decisiones. Eso ralentiza el crecimiento económico. Y creo que hay una oportunidad de mejora en la agilidad y la velocidad de respuesta, en desapegarse de los dogmas y las creencias políticas y abrir los brazos a la inversión, que es lo que le da trabajo a la gente y hace que la economía crezca.

-¿En qué otros puntos ve oportunidades de crecimiento?
-En términos macro, Uruguay presenta oportunidades gigantes. Una de ellas es la capacidad de atraer gente a vivir en el país. Las familias uruguayas cada vez tienen menos hijos y la población está decreciendo, eso es un enorme desafío económico. En el pasado, con la ley de Tax Holiday, se hizo un intento un poco tímido y poco promocionado (de atraer residentes). Llegaron 20.000 o 30.000 familias a Uruguay. Pero el país necesita 200.000 o 300.000 personas más. Como mínimo, se necesita cerca de medio millón más para compensar lo que va a pasar en los próximos años. Para eso se necesita una política muy agresiva de promoción de la marca país. Ahora, a la inversa, subieron los requisitos para que la gente se mude a Uruguay: antes con una inversión de US$ 500.000 podías pedir la residencia fiscal y el Tax Holiday, y ahora se subió a US$ 2 millones. Eso restringe el universo de posibles migrantes. Otro desafío gigante es el Estado. Uruguay necesita un Estado que implique una carga impositiva menor para el contribuyente. Con el nivel de impuestos y la permanente necesidad de recursos que tiene el Estado hoy, es muy difícil crecer.

Federico Gagliardo. El CEO de Vitrium Capital alertó que Uruguay "necesita cerca de medio millón de personas más para compensar lo que va a pasar en los próximos años"
Federico Gagliardo. El CEO de Vitrium Capital alertó que Uruguay "necesita cerca de medio millón de personas más para compensar lo que va a pasar en los próximos años"
Foto: Leonardo Mainé

-¿Qué variables atraen a quienes buscan invertir en el país?
-Uruguay está lleno de oportunidades, es una tierra hermosa, con gente amable, muy receptiva, con buenos índices de seguridad, a pesar de problemas puntuales, es estable, tiene 600 kilómetros de playas hermosas y está en una zona del mundo muy tranquila. El Cono Sur ahora está lleno de oportunidades. Estamos lejos de las guerras, no hay terremotos, huracanes ni problemas raciales. El mundo está muy difícil y tenemos que aprovechar para atraer más gente a un país con seguridad jurídica, entorno macroeconómico estable y reglas previsibles. Uruguay tiene todo para que los inversores quieran invertir aquí.

-¿A nivel regional qué lugar ocupa Uruguay en el mapa que miran los inversores?
-Uruguay tiene el riesgo país más bajo de Latinoamérica. El problema es la escala, porque cuando uno va a buscar inversión en el mundo y dice: “Tengo un país para invertir en negocios, en el que estoy hace años y en el que nos ha ido muy bien con un montón de proyectos, entregamos 1.500 unidades y han sido rentables”, los fondos dicen: “Ok, nuestro ticket mínimo de inversión son US$ 50 millones, ¿qué podemos hacer?”. Y ahí se desarma todo, porque es inversión de capital. Los proyectos se arman con capital, preventa y deuda. Si un inversor pone US$ 50 millones de capital, es para un proyecto de US$ 250 millones. No hay muchos proyectos de ese monto en Uruguay. La escala es fundamental para atraer capital grande y que dé trabajo en el largo plazo. Uruguay es grado inversor, y eso hace que tenga muchas puertas abiertas, porque los grandes fondos del mundo tienen por mandato invertir en países con grado inversor. Si vas a los fondos más grandes del mundo, como el Fondo Soberano de Noruega, que maneja trillones de dólares, y decís: “Tengo un proyecto de US$ 20 millones”, te miran como diciendo: “No tengo capacidad de administrar proyectos de US$ 20 millones. Si tuviera 500 proyectos así tendría que tener un ejército de gente para controlarlos”. El volumen es importante, y por eso es una lástima que hayamos subido los requisitos para el Tax Holiday. Si podés traer 100.000 familias ricas, ellas vienen, arman empresas, generan consumo, riqueza y eso se transforma en un espiral positivo que termina atrayendo grandes fondos de inversión. Si países como Mónaco, que tiene dos kilómetros cuadrados, pueden atraer tanto dinero, Uruguay también lo puede hacer.

-¿Cuánto representa el mercado local para Vitrium Capital?
-Es el 50% de nuestra operación. Es súper importante y tenemos muchos planes. Estamos ampliando el portfolio: empezamos por vivienda promovida con productos de clase media, luego para clase media alta y ahora estamos empezando con productos de lujo. Encontramos una tierra en Carrasco Sur para un producto de clase mundial.

-¿Qué tipo de proyecto será?
-Es de vivienda. Serán siete unidades de lujo súper exclusivas, de 200 a 450 metros cuadrados (m2), con jardines de 400 m2, techos altísimos, equipamiento de muy alta gama y comodidades para ofrecerles a las familias que buscan ese tipo de producto que el mercado hoy no ofrece. Estimamos que comenzaremos a desarrollarlo en el primer trimestre del 2027 y va a demandar unos US$ 15 millones.

-¿Qué otras zonas del país muestran potencial?
-Ciudad de la Costa tiene mucho potencial. Allí estamos invirtiendo en Rotunda al Lago, un producto de US$ 45 millones en el Lago Calcagno, que hemos hecho en conjunto con la marca (de indumentaria) Rotunda, que ha sido hiperexitoso. Vendimos el 50% de las unidades antes de empezar la obra. La construcción ya empezó, tiene 20.000 m2 y 150 metros de costa sobre el lago. Por otro lado, Punta del Este sigue teniendo mucho potencial y va a terminar siendo una ciudad importante como lugar de vivienda permanente de 150.000 personas en pocos años. Está atrayendo a gente que se quiere ir a vivir a lugares pacíficos. Esa es la gran oportunidad. No somos conscientes del lugar que ocupamos en el mundo de hoy. Los europeos cuando ven la libertad con la que vivimos, el espacio y los precios que tenemos, se ven atraídos. Comprar una casa en Uruguay o en Argentina es infinitamente más barato que en Europa. La gente está huyendo de Europa por la presión impositiva, la enorme migración y transformación cultural que está implicando estados cada vez más grandes y una enorme burocracia. Y nosotros tenemos que aprender de eso.

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