Se jubiló y diseñó una rueda hidráulica doméstica que produce energía todo el día sin dañar el ecosistema

El creador adaptó viejos manuales de molinos con aluminio liviano para abastecer su hogar junto a un río. Una alternativa constante que no depende de la luz solar ni de las condiciones del clima.

Marc Nering con su modelo de rueda hidráulica
Marc Nering con su modelo de rueda hidráulica.
Foto: Nering Industries / Canal oficial de Youtube

Marc Nering es el artífice de una rueda hidráulica de aluminio que es capaz de generar 36 kilovatios por hora de energía en un solo día. El aparato lo construyó en su casa de la provincia canadiense de Columbia Británica. Esta microcentral se beneficia de la corriente del río Cheakamus, prescindiendo del alto costo que conlleva la instalación de bancos de baterías o la construcción de represas.

Nering comenzó con este proyecto luego de jubilarse, donde rediseñó manuales de molinos con un software que permitió crear una estructura de aluminio y acero, que puede soportar la tensión mecánica. La base de la rueda hidráulica es una plataforma de hormigón, instalada junto al río, que genera entre 800-900 vatios de potencia constantemente. La tecnología permite inyectar excedentes a la red eléctrica a través de un convertidor.

Funcionamiento, regulaciones ambientales y el diálogo con las comunidades locales

Para poder generar una cantidad significativa de energía, el agua del río debe alcanzar una velocidad mínima de tres metros por segundo. Esto representante la única limitante de esta invención. A diferencia de los sistemas nutridos de energía solar o eólica, que dependen de condiciones climáticas externas, la rueda gira permanentemente gracias a la fuerza cinética de la corriente, que se produce de forma natural y constante.

En el proceso de elaboración, Nering se encontró con distintos obstáculos. Tanto las correas del sistema como los rodamientos metálicos no se adaptaban al entorno acuático como lo previsto, produciendo dificultades para el funcionamiento idóneo de la máquina. La solución se encontró a través de equipamientos antiguos: rodamientos de madera de guayacán. Estos demostraron una mayor resistencia y compatibilidad con el sistema que el acero bajo el agua.

Además, Nering buscaba una solución que no dañe el ecosistema donde se instalara. De este modo, el inventor se sometió a varias reuniones, papeleo y discusiones, tanto a nivel municipal, como provincial e incluso federal. Así, el proyecto fue sometido a consultorías ambientales y conversaciones con comunidades indígenas, con el fin de demostrar que el sistema no significaba una alteración en el ecosistema de impacto negativo. Se comprobó finalmente que la rueda hidráulica no alteraba el flujo del río, y este fue el factor decisor para los grupos de kayakistas locales, que dudaban de la viabilidad del sistema. En la actualidad este diseño ya se replicó y está siendo integrado en distintos y nuevos proyectos energéticos en varios países.

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