Dillom y su “nueva violencia”: “Me da asco lo superficial que puede ser el universo en el que nos movemos”

El artista argentino conversó con El País sobre el álbum con el que profundiza su giro hacia el rock, cuestiona la lógica de las redes sociales y la industria musical, y prepara su regreso a Uruguay.

Han pasado muchas cosas desde que canciones como “Opa” y “Pelotuda” emergieron y pusieron a Dillom en el mapa musical argentino. Ambas pertenecen a Post mortem (2021), su disco debut que incluye un interludio grabado por Mario Pergolini, colaboraciones de L-Gante y un sonido predominantemente urbano.

Allí, estableció conceptos que mantuvo en el resto de su discografía: álbumes conceptuales y críticas sociales desde la ironía y el humor ácido. Pero en Por cesárea comenzó una transformación sonora hacia el rock que ahora se consagra con La nueva violencia.

En su nuevo álbum, Dillom critica el hiperconsumo, la superficialidad combustionada por las redes sociales y, en definitiva, la deshumanización en una época absurda. Para grabarlo, borró sus redes sociales y se instaló en una casa por dos semanas junto a su equipo.

Su espíritu independiente se trasluce en las decisiones que toma sobre su carrera: en 2020 fundó su propio sello discográfico, Bohemian Groove Corp.

El fin de semana siguiente a la publicación de La nueva violencia, organizó tres fechas gratuitas en Buenos Aires llamadas “Las noches violentas”. Las entradas solo estaban disponibles en formato físico. Hace unas semanas, fue a lo de un fanático a almorzar a raíz de algo que este comentó en X.

Dillom hace lo que quiere. Y mal no le va.

En su nuevo album cita a Andrés Calamaro, al Pity Álvarez, a una canción de cancha de Peñarol; bromea más de una vez con el concepto de “Mercado Pete” y “baños bisexuales”.

En definitiva, sabe cómo hablarle a su generación.

El sábado 14 de noviembre traerá su “nueva violencia” a Montevideo con un show en la Rural del Prado. Sobre este álbum y sus planes a futuro, Dillom conversó con El País.

—Durante la grabación te instalaste en una casa con tu equipo y borraste todas las redes sociales. ¿Tomar distancia de lo que querías retratar te ayudó a verlo de otra manera?

—Sí, aunque durante la composición del disco estuve bastante inmerso en la ciudad. Escribí los demos en mi home studio o en casa de amigos, quería respirar ese aire porque sabía que iba a ayudar con la labor de retratar todo este universo. Pero a la hora de grabarlo, tenía ganas de abstraerme y mirar un poco más desde afuera, sin estar tan condicionado. Si vos estás inmerso en ese mundo, por ahí hay cosas que pasan frente a tus ojos, entonces hay que tomar distancia para poder retratarlas bien.

—El espíritu es la mercantilización y el consumo de todo, hasta de las personas. Siendo alguien que fue ganando notoriedad pública en el tiempo, ¿cómo te afecta esto a nivel personal?

—Remueve muchos sentimientos dentro de mis entrañas. Por un lado, mucha felicidad por el momento en el que está mi carrera y todos los logros que he tenido, pero también siento angustia, enojo, hartazgo, miedo y asco por lo superficial y absurdo que puede ser el universo en el que nos movemos. Esas son cosas que uno ve cuando se abstrae. Ese conjunto de emociones fue una marca en mi persona, y a partir de ahí fue cuando yo usé todo eso de modo catártico para crear una obra. He crecido mucho a nivel artístico y público, pero también como persona. Con el tiempo cambia como transito la vida y las decisiones que tomo.

—Desde Post mortem hasta La nueva violencia hay un cambio sonoro que culmina con una predominancia rock. ¿Tenías claro que querías que suene así cuando empezaste a grabarlo?

—Disco a disco busco reinventarme y crecer, pero por una cuestión de aburrimiento. Hacer cosas nuevas no significa que vayan a estar buenas y solo hacerlo por el cambio no me parece valioso. no siempre hacer cosas nuevas significa hacer cosas que estén buenas. Me encanta la música y soy apasionado de descubrir nuevos sonidos, géneros e historias. Cambia mucho la música que escucho año a año y con ello mis intereses. La música que hago es la que quiero escuchar y que me gusta en el momento.

—En “Palermo Hollywood” cantás: “Los días más felices fueron, son y serán” y muchos lo asociaron a un canto peronista, pero vos explicaste que te basaste en una canción de cancha de Peñarol. ¿Cómo llegó hacia vos?

—La vi por redes. Me acuerdo que nos reímos mucho con mis amigos y nos la mandamos porque es terrible, debe ser de las más explícitas. Nos causaba mucha gracia que sólo dice Peñarol una vez y después habla de cualquier otra cosa. En un proceso avanzado del disco estábamos buscando el estribillo y dijimos: “Los días más felices fueron son y serán”, mezclamos dos frases que teníamos y decidimos que sea el estribillo. Queríamos expresar felicidad absoluta y disfrute y eso nos causó mucha gracia. Después me di cuenta de que lo iban a relacionar con el peronismo, pero bueno, que cada uno lo tome como quiera. A mí solamente me pareció gracioso.

—Tomás decisiones que se alejan de lo establecido. ¿El hecho de ser un artista independiente te lo permite?

—Sí, podemos darnos el lujo de hacer esas locuras porque los que nos jodemos somos nosotros, es bajo nuestro propio riesgo. Podemos estar abiertos a hacer más locuras en las que realmente creemos y por las que nos jugamos una cruzada constantemente. Con todos los artistas del sello intentamos que las estrategias o el contenido acompañen a la música y a la obra y no viceversa, de que las obras sean diseñadas específicamente para lo que son las fórmulas de la industria.

Dillom.
Dillom.
Foto: @ramirponce.

—Has hecho varias críticas a la industria, a la práctica de “hacer TikToks” para promocionar canciones...

—No solo me parece una forrada, porque no es mi forma de ver el arte —quizás el boludo soy yo que soy un romántico— pero tampoco me parece inteligente muchas veces a nivel mercadotécnico repetir una fórmula hasta el cansancio porque simplemente funcionó con un proyecto. Desde ese lado, también te puedo decir que me parece una pelotudez.

—La idea de La nueva violencia surgió cuando estabas con Por cesárea. ¿En qué momento creativo estás ahora? ¿Hay algo nuevo?

—Fue intensa la salida de este disco y tiene mucho para dar por delante. Se viene una gira intensa. También tengo la mente en otros proyectos más allá de Dillom, no solo musicales, que tengo pendientes hace mucho y tengo ganas de dedicarles el tiempo y que vean la luz. Tengo un poco de ganas de dejar de ser yo la cara de la operación.

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