El salvavidas que pinta para famosos y vivió una odisea para hacerle llegar un regalo a Luis Suárez

Encontró en el arte una forma de canalizar su creatividad y descubrió un inesperado nicho en un cumpleaños de 15. Jayson Granger, el “Tonga” Reyno y Maxi de la Cruz son algunos de los que confiaron en él.

El tatuador y artista plástico Alexis Piana.
El tatuador y artista plástico Alexis Piana.

El dibujo está presente en la vida de Alexis Piana (43) desde los 10 años. Se metió en el tatuaje por uno de sus hermanos; también pintó grafitis y cuadros. Además, es salvavidas y profesor de natación. Descubrió un nicho de mercado en la fiesta de 15 de su sobrina y se puso a pintar championes personalizados. El primer famoso que lo contrató fue el basquetbolista Jayson Granger. Los zapatos que lució Gastón “Tonga” Reyno en la pelea del Antel Arena y un cuadro para el cumpleaños de 50 de Maxi de la Cruz están entre sus grandes hitos. Un capítulo aparte es la odisea que encaró para hacerle llegar unos zapatos a Luis Suárez, sin saber si finalmente los recibió.

Arrancó a dibujar impulsado por su padre: le daba hojas y lápices a sus tres hijos para que se entretuvieran durante el verano. Así, pasaba las tardes enteras en vacaciones y le tomó el gustito. Más adelante, se metió en el mundo del tatuaje gracias a su hermano y encontró allí una manera de canalizar su amor por el arte.

“Nunca me dediqué de lleno porque tenía miedo de que la pasión se me mezclara con la obligación del trabajo y no me gustara más”, se sincera con Sábado Show.

En paralelo se dedicó durante años a ser guardavidas, un oficio que hoy solo ejerce en Carrasco Lawn Tennis, donde también es profesor de natación.

Colecciona vespas y dice que todo lo que toca lo modifica. Encuentra inspiración en los sitios más insólitos y una de las últimas veces le pasó en la fiesta de 15 de su sobrina. La vio entrar con sandalias y, después de bailar el vals, ella y sus amigas volvieron a la pista con botitas Converse blancas.

“Eran todas iguales, así que pensé: ‘Este es un público interesante, por lo menos para que se distinga la quinceañera’”, comenta. Organizó un evento en un bar, funcionó y decidió crear la cuenta de Instagram @custom_uruguay para ofrecer championes personalizados.

Se consolidó entre las quinceañeras y ahora su meta es meterse en el deporte, un mercado que, según dice, aún no está explotado en Uruguay.

Ya dio los primeros pasos. El debut fue con Jayson Granger: le pintó los zapatos para las finales de la LUB 2023-2024 que jugó con Peñarol.

También hizo un trabajo para el basquetbolista Salvador Zanotta y pintó los botines que Santiago Bueno lució en su casamiento.

Quiso hacerle unos especiales para el Mundial 2026, pero el jugador le dijo que se enteraba de qué zapatos iba a usar un día antes del partido. “Hablé con algún otro futbolista, pero las marcas no los dejan”, asegura.

Entre sus principales hitos, hay tres trabajos que lo conmueven especialmente. Diseñó y pintó los zapatos que usó Tonga Reyno en su pelea histórica del pasado 25 de julio en el Antel Arena.

Los championes que Alexis Piana pintó para Luis Suárez.
Los championes que Alexis Piana pintó para Luis Suárez.

Hizo unos championes para regalarle a Luis Suárez y movió cielo y tierra para entregárselos la noche que se retiró de la selección uruguaya. No sabe si finalmente llegaron a sus manos, pero se conforma con haber hecho todo lo que estaba a su alcance.

Por último, atesora un cuadro que pintó para Maxi de la Cruz por encargo de uno de sus mejores amigos. La obra incluyó un retrato de su padre, Cacho, y dos personajes históricos que marcaron a cada uno de ellos: Julio Pedemonte y el Richard.

Para su sorpresa, Maxi lo llamó para agradecerle y mantienen el contacto: “Es lo más gratificante de este trabajo”, dice todavía incrédulo.

Los zapatos para el Tonga Reyno

La iniciativa fue clave en la historia con el Tonga Reyno. No se conocían, pero Alexis le mandó un mensaje por Instagram, de atrevido, y le comentó que le gustaría pintar sus botas para la pelea en el Antel Arena. Pensó que jamás le iba a contestar y, para su asombro, el luchador le dijo que estaba esperando que alguien se lo propusiera.

Armó un diseño exclusivo con la bandera de Uruguay y su nombre y, para agradecerle, Reyno le envió dos entradas para que fuera a verlo.

“Cuando lo vi entrar con las botas fue una satisfacción inmensa. No tiene precio. Disfruto de eso más que de lo monetario”, expresa.

Aunque también reconoce que necesita un mínimo de clientes por mes para poder mantener su local, ubicado en la calle Zum Felde 1585, donde también ofrece prendas customizadas, pintura en lienzo y otros productos originales.

Alexis Piana y el Tonga Reyno con los championes personalizados.
Alexis Piana y el Tonga Reyno con los championes personalizados.

El cuadro que emocionó a Maxi de la Cruz

Todo comenzó con un cuadro de los Beatles que Alexis le había pintado a Samuel, un íntimo amigo de Maxi de la Cruz. Al comediante le fascinaba el estilo, que mezcla realismo con cubismo, así que cuando cumplió 50, Samuel decidió encargarle uno.

La idea era que aparecieran él y su padre, Cacho, que había fallecido el 7 de noviembre pasado, y el artista eligió sumar dos personajes emblemáticos de cada uno: Julio Pedemonte, y Richard, del lado de Maxi.

Primero lo armó en el iPad y estuvo un mes trabajando hasta encontrar el diseño que lo convenció. “Me sentaba a dibujar y no me salía nada”, recuerda sobre aquellos días faltos de inspiración. Cuando finalmente lo terminó, le mandó una foto a Samuel, quien le adelantó que Maxi se iba a emocionar. “Se muere, porque no se lo imaginó así”, le dijo.

Se lo entregó y, pocos días después, recibió el llamado del actor y humorista. Le decía que no podía dejar de mirar el cuadro, que le encantaba la representación de Julio Pedemonte y que no tenía palabras para agradecerle.

“Agradecele a Samuel que fue el que te lo regaló”, le contestó Alexis, sin poder caer ante semejante gesto. Maxi también le comentó que le gustaría conocerlo y, poco después, se cruzaron de casualidad.

Maxi de la Cruz con el cuadro que Alexis Piana le pintó por su cumpleaños número 50.
Maxi de la Cruz con el cuadro que Alexis Piana le pintó por su cumpleaños número 50.

Un día, Alexis se lo encontró afuera de su local, donde Maxi estaba grabando una publicidad a pocos metros.

“¿Sabés quién soy yo? El que me pintó el cuadro”, le contestó. Cuando le propuso sacarse una foto, Maxi le respondió: “No, yo me voy a sacar una foto contigo”. Intercambiaron teléfonos y, desde entonces, se generó una hermosa relación entre ambos.

Es más, el fin de semana anterior a la final del Mundial, Alexis viajó con su pareja a correr una carrera a Buenos Aires, y como las entradas para Berlín, Berlín, la obra que protagoniza Maxi de la Cruz en calle Corrientes, estaban agotadas, decidió mandarle un mensaje.

“Nos consiguió cuatro entradas porque íbamos con amigos. Lo esperamos afuera y nos quedamos charlando. ‘El cuadro es lo primero que veo cuando entro a mi casa’, me decía. Un tipazo”, resume.

El arte un cable a tierra para Alexis y pasa hasta la madrugada pintando en su taller: “Todo el estrés lo dejo ahí adentro”, asegura.

Cuenta, además, que el cuadro que pintó para Maxi lo impulsó a crear más obras con el mismo estilo y las expuso en Proyecto Arte el mes pasado: “Fue un éxito: vendí los cuatro cuadros que presenté”.

La odisea para llegar a Luis Suárez

Soñaba con llegar a Luis Suárez e hizo lo imposible por cumplirlo. Cuando el delantero anunció su retiro de la selección uruguaya, Alexis pensó que era el momento de hacerle un regalo y le pintó unos zapatos de fútbol Puma con su cara, su clásico festejo de gol, la bandera de Uruguay y un “Gracias, Luis”.

Los terminó en una sola noche y quedó muy conforme con el resultado. Después empezó una búsqueda incansable con el fin de entregarle el obsequio: “Di 10 millones de vueltas. Llegaba más rápido al presidente”, bromea.

Preguntó a amigos y conocidos, habló con Sebastián Fernández, Andrés Scotti y Rafa Cotelo, íntimo amigo de Suárez. Intentó ubicar al cuñado del futbolista en el Complejo Luis Suárez y hasta pensó en hacérselos llegar a través de un alcanza pelotas, pero, según dice, no podían entrar con nada en la mano.

Finalmente, publicó el caso en Instagram y lo vio un fotógrafo que iba a estar en la cancha. Le llevó los championes e intentó entregárselos en el estadio, pero no pudo ingresar al vestuario. Terminó dejándoselos a un guardia que sí podía hacerlo.

“Ahí les perdí el rastro. Todo eso fue en una tarde noche. Una locura. Nunca supe si le llegaron, pero hice todo lo que estuvo a mi alcance”, cierra.

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