Que la suba de precios esté por debajo de la meta es buena noticia para unos, pero complicado para otros

El indicador está por debajo de lo esperado, y la inflación no transable se mantiene elevada. Incidencia a la baja en los precios de diciembre estuvo en frutas, verduras y "UTE premia".

Supermercados en Montevideo
Gente de compras en la sección de frutas y verduras en supermercado de Montevideo.
Foto: Estefanía Leal

El Banco Central (BCU) informó que la inflación cerró en 3,7% en el pasado diciembre, por debajo de la meta que la ubica en 4,5%, lo que es una buena noticia para el consumidor, pero también tiene su lado negativo, según advierten el propio ente y analistas consultados por El País.

El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, ha señalado que “el BCU cree que una inflación más baja que el 4,5% es buena para el país” y que “nuestra aspiración, como lo dije al asumir, es bajar esa meta por debajo del 4,5%, (pero) hoy estamos mandatados a una meta del 4,5%”.

Lo cierto es que una inflación por debajo de la meta afecta la recaudación fiscal nominal del Estado y obliga a una política monetaria más expansiva (bajar tasas). “Sobrecumplir” la meta, es decir estar por debajo del 4,5%, puede ser visto como una señal de cierto desequilibrio que el BCU buscará corregir para alcanzar la estabilidad y el crecimiento.

Lo esperable, entonces, es que el BCU trabaje para que la inflación vuelva a la meta. Y así lo ha anunciado. Hoy la tasa de interés es del 7,5% y se espera un nuevo recorte, aunque no tan pronunciado como el de diciembre (0,5%).

Guillermo Tolosa
Guillermo Tolosa, presidente del Banco Central de Uruguay.
Foto: Ignacio Sánchez.

“Dada la caída sostenida de las expectativas a dos años y una inflación subyacente que se espera continúe por debajo de la meta, el BCU recortó su tasa de interés en 50 puntos básicos, ubicando la política monetaria en torno a la neutralidad, con margen para avanzar hacia una fase expansiva, en línea con el objetivo de estabilidad de precios y una inflación en torno al 4,5%”, publicó en diciembre el central.

El BCU anunció también que trabajará especialmente en la inflación no transable (aquella que recoge lo que sucede con los productos cuyos precios se determinan internamente en el país), dado que se mantiene en niveles elevados.

En tal sentido, destacó en su boletín publicado ayer, que el Índice de Precios al Consumo (IPC) disminuyó 0,09% en diciembre y que las mayores incidencias a la baja se observaron en tarifas (principalmente por el efecto de “UTE premia”) y frutas y verduras. En cambio, presionaron al alza los rubros vinculados a restaurantes, hoteles y algunos servicios transables como paquetes turísticos y hoteles. Es decir, no todos los precios de la economía se ubican por debajo de la meta del BCU. Al respecto, el Central reconoció que “ese componente (inflación no transable) continúa representando un desafío para la política monetaria y evidencia que aún existe margen de trabajo, al permanecer cerca del techo del rango de tolerancia”.

El plan UTE Premia fue el factor clave que explica la caída de precios. Foto: D. Borrelli
Una persona con una factura de UTE en sus manos.
Foto: Darwin Borrelli

“Sobrecumplir”

El País entrevistó a Déborah Eilender, economista e investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), quien señaló: “Sobrecumplir con la meta de inflación, o sea, terminar con una inflación por debajo de la meta establecida, tiene consecuencias positivas desde la óptica de los consumidores, porque significa que los precios de los productos están subiendo menos, o más lentamente, y el salario real está creciendo por encima de lo proyectado inicialmente. Pero la mala noticia tiene que ver con las cuentas fiscales, porque una inflación menor a la meta, implica que la recaudación probablemente también se vea afectada, ya que el principal componente de la recaudación es el IVA”.

“Si la recaudación del Estado es menor a la proyectada en la Ley de Presupuesto y si el gasto no se ajusta, terminamos con un déficit mayor a lo esperado, con implicancias también en la deuda, que tendría un aumento sustancial”, agregó Eilender.

La economista advirtió asimismo que una inflación menor a la esperada inicialmente, puede llegar a implicar un riesgo en cuanto a la cantidad de empleos del país.

“Si el precio del empleo, es decir, el salario, aumenta muy por encima de la productividad, entonces el ajuste se haría en cantidades. Esto es, si el salario sube demasiado, entonces hay riesgo de que se pierdan cantidades de empleo”, señaló la economista.

Billetes de dólares estadounidenses sobre unos de pesos uruguayos.
Billetes de dólares estadounidenses sobre unos de pesos uruguayos.
Foto: Estefanía Leal

Por su parte, José Antonio Licandro, en entrevista con El País, coincidió en que una menor inflación es conveniente para las personas que tienen ingresos fijos en términos nominales, como la gran mayoría de trabajadores y pasivos.

“El problema está en el impacto que genera sobre la rentabilidad de los sectores productivos transables (que comercian con el resto del mundo y que son tomadores de precios) que ven subir sus costos por encima de sus ingresos”.

“Estos sectores son -en economías pequeñas como la nuestra- los que lideran el crecimiento económico a mediano y largo plazo, y requieren una rentabilidad atractiva para crecer e invertir. Entonces, la supuesta ‘bonanza’ de corto plazo para trabajadores y pasivos se puede transformar en una traba para el futuro de ellos mismos, si el golpe a la rentabilidad inhibe la inversión en (sectores) transables, ya que amenaza los puestos de trabajo a futuro y la recaudación del BPS y la fiscal con la que se sirven las jubilaciones del subsistema de reparto, entre otros”, señaló.

Licandro agregó que la baja de la inflación más de lo esperado por el BCU ocurrió fundamentalmente por factores externos (debilidad del dólar y de precios internacionales de gran parte de los commodities. exceptuando la carne y otros), pero buena parte de los costos domésticos son rígidos al entorno internacional, como los salarios, que han crecido más que el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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