Lo que dice un ente mundial sobre el PIB y la inflación de Uruguay, y en qué no coincide con previsión local

Naciones Unidas (ONU) presentó un informe sobre las perspectivas económicas mundiales para 2026 y 2027, analiza los indicadores de los países e incluye el contexto global actual

Sede de las Naciones Unidas en Montevideo
Escudo de las Naciones Unidas y banderas de paises socios en el edificio sede de la Organizacion de las Naciones Unidas (ONU) en Uruguay, en Montevideo, ND 20221206, foto Estefania Leal - Archivo El Pais
Estefania Leal/Archivo El Pais

Naciones Unidas (ONU) prevé que la producción económica mundial crezca un 2,7% en 2026, ligeramente por debajo del 2,8% estimado para 2025 y muy por debajo del promedio prepandemia de 3,2%.

Para esta región, prevé un crecimiento de 2,3% este año. El alza del PIB de Argentina está estimada en 3,8%, Brasil 2% y Uruguay 2,1%.

La ONU prevé que el crecimiento de EE.UU. esté en 2% este año, el de China 4,6% y la Unión Europea 1,3%.

Esto resulta del informe “Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026” de la ONU, presentado este jueves, en un contexto de “profunda incertidumbre y de cambios acelerados en el orden económico global”, señala.

Específicamente para Uruguay, estima un año 2025 (ya cerrado) con 2,2% de crecimiento de su PIB (venía de 3,1% de 2024, por efecto rebote de la sequía), 2,1% para 2026, y 2,4% para 2027. En cuanto a la inflación en Uruguay, la ubica en 4,6% en 2025, 4,1% para 2026 (obsérvese que estaría por debajo de la meta del BCU, marcada en 4,5%) y 4,4% en 2027.

Las potencias

En Estados Unidos, el crecimiento económico se desaceleró del 2,8% en 2024 a un estimado del 1,9% en 2025, ya que el sólido gasto de los consumidores y la inversión relacionada con la inteligencia artificial se vieron parcialmente compensados por la debilidad de la construcción residencial y comercial.

Se prevé que el crecimiento de EE.UU. ascienda ligeramente al 2% en 2026 y al 2,2% en 2027, respaldado por políticas fiscales y monetarias expansivas. Es probable que la inflación —continúa el informe— se mantenga por encima del objetivo del 2% en 2026, aunque debería moderarse gradualmente a medida que los efectos arancelarios se desvanezcan y los costos de la vivienda se estabilicen. Los riesgos a la baja provienen de la incertidumbre política, un panorama fiscal complejo y la posibilidad de fuertes correcciones en los mercados bursátiles.

Donald Trump
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Foto: AFP

En el informe, la ONU prevé que la economía de China crezca 4,6% en 2026 y 4,5% en 2027, tras una expansión estimada del 4,9 % en 2025.

Una relajación temporal de las tensiones comerciales con Estados Unidos, que incluye reducciones arancelarias específicas y una tregua comercial de un año, ha contribuido a estabilizar la confianza, mientras que se espera que el apoyo político sustente la demanda interna. Mientras tanto, el superávit comercial de bienes del país superó el US$ 1 billón en los primeros 11 meses de 2025, lo que refleja un sólido crecimiento de las exportaciones a mercados más allá de Estados Unidos, incluidas otras economías asiáticas y europeas.

Sin embargo, persisten los riesgos a la baja, como la posible reanudación de las fricciones comerciales, la disminución de la demanda externa y la persistente debilidad del sector inmobiliario.

En cuanto a la Unión Europea (UE), la ONU proyecta un crecimiento del 1,3 % para 2026 y del 1,6% para 2027, en comparación con un crecimiento estimado del 1,5% en 2025.

El gasto de consumo resiliente, respaldado por mercados laborales estables y el aumento de los salarios reales, sigue siendo el principal motor del crecimiento de la UE, mientras que el aumento de los aranceles en Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica probablemente enlentecerán las exportaciones.

Las limitaciones estructurales de larga data, como las presiones sobre la competitividad, los elevados costos energéticos, el envejecimiento de la población y la lenta difusión tecnológica, seguirán limitando el crecimiento de la productividad de la UE en 2026.

En América Latina y el Caribe, las perspectivas se mantienen en general resilientes, con una ligera disminución del crecimiento, de un estimado del 2,4% en 2025 al 2,3% en 2026, antes de alcanzar el 2,5% en 2027, manteniéndose por encima del promedio del 1,6% en el lapso de 2010-2019.

Las perspectivas a corto plazo para la región se mantienen estables, respaldadas por un consumo y una inversión sólidos, así como por impactos más leves de lo previsto de los aranceles estadounidenses. Los riesgos a la baja surgen de una posible desaceleración del crecimiento en los principales socios comerciales, condiciones financieras más restrictivas e incertidumbre política global.

Por otra parte, el alto nivel de deuda, el aumento de los costos de los intereses y la lenta desinflación limitan el margen de maniobra de la política monetaria y fiscal. El déficit de cuenta corriente se mantiene moderado en un contexto de crecimiento también moderado de las exportaciones y un ligero aumento de importaciones.

Las condiciones del mercado laboral de la región se mantuvieron firmes el año pasado a pesar del moderado crecimiento económico.

Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Foto: Pixabay

El desempleo disminuyó o se mantuvo bajo en varias economías, como Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay y Uruguay. Brasil registró en octubre un mínimo de varias décadas del 5,4 %. El aumento de los salarios mínimos y la desaceleración de la inflación impulsaron el alza de los salarios reales.

En cambio, la tasa de desempleo en Argentina se situó en el 7,6 % en el segundo trimestre de 2025, apenas por debajo del máximo de cuatro años del 7,9 % registrado a principios de año, observa el informe.

En Argentina, las condiciones macroeconómicas se han estabilizado tras la profunda recesión de 2023 y 2024. Se proyecta que el crecimiento del PIB baje de 4,3% estimado en 2025 a 3,8% en 2026, lo que refleja una moderación tras la fuerte recuperación, dice ONU. El Gobierno ha impulsado un programa de estabilización basado en la consolidación fiscal, la unificación cambiaria y una política monetaria más restrictiva para restablecer la confianza y frenar la inflación, aunque con gran coste social.

Cabe destacar que para Brasil, la ONU espera que el crecimiento se mantenga bastante firme, moderándose de 2,5% en 2025 a 2% en 2026, y 2,3% en 2027, muy por encima del promedio del 1,4 % de 2010-2019.

Situación mundial. aranceles, inversiones

ONU señala que la inesperada resiliencia ante los fuertes aumentos de los aranceles estadounidenses, respaldada por un sólido gasto de consumo y una inflación más moderada, contribuyó a sostener el crecimiento mundial. Sin embargo, persisten debilidades subyacentes. La inversión moderada y el limitado margen fiscal lastran la actividad económica, lo que aumenta la posibilidad de que la economía mundial se asiente en una senda de crecimiento persistentemente más lenta que en la era prepandemia.

El informe de Naciones Unidas indica que una relajación parcial de las tensiones comerciales ayudó a limitar las perturbaciones del comercio internacional y que la economía mundial ha demostrado resiliencia en medio de la turbulencia, pero igual el crecimiento sigue siendo moderado. “La inflación ha disminuido, aunque los precios se mantienen altos y siguen subiendo, lo que erosiona el poder adquisitivo y presiona los presupuestos familiares”, agrega.

Muchas economías en desarrollo continúan lidiando con una elevada carga de deuda, un margen fiscal limitado y un crecimiento débil, agravado por la intensificación de las crisis climáticas.

Las rivalidades estratégicas mundiales están erosionando el multilateralismo y fragmentando los mercados, lo que provoca perturbaciones en el comercio y la inversión mundiales. Algunas economías vulnerables se enfrentan a un acceso reducido a los mercados, la financiación y la tecnología que necesitan para impulsar la creación de empleo y la prosperidad.

Las rápidas inversiones en inteligencia artificial demuestran su enorme potencial, pero también generan temores de una burbuja financiera que podría extenderse a toda la economía mundial. La intensa competencia por minerales críticos se está aprovechando de la débil gobernanza y la cohesión social, generando incertidumbre y división en las comunidades afectadas.

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